Tecnología para los de 60 años y más: un mercado que se prepara para la disrupción

Lily Tomlin y Jane Fonda, protagonistas de la serie Grace and Frankie: adultos mayores en un cambio de época
Lily Tomlin y Jane Fonda, protagonistas de la serie Grace and Frankie: adultos mayores en un cambio de época Crédito: Netflix
Sebastián Campanario
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28 de junio de 2020  

Hace ya casi un mes, el sábado 30 de mayo, la agenda informativa de la pandemia quedó raramente postergada, al menos por unas horas, por otro evento histórico: el inicio de la era de los vuelos comerciales tripulados al espacio. Para el proyecto de la NASA y Space X, la empresa de Elon Musk, se seleccionaron dos pilotos para tripular la nave Crew Dragon: Douglas Hurley y Robert Behnken, de 53 y 49 años, respectivamente. Al día siguiente (el domingo 31 de mayo), Clint Eastwood cumplió 90 años.

El actor y director de cine filmó más de 30 películas de casi todos los géneros desde 1971, pero según él mismo, las 17 mejores fueron las que realizó después de los 70 años. Si Eastwood, Hurley y Benhnken se hubieran dado una vuelta en la semana previa por un quiosco de diarios habrían visto la tapa de la revista Vogue con la protagonista más adulta en la portada: Judi Dench, que se hizo conocida a los 60, se enamoró a los 80 y ahora es chica de tapa a los 85.

Las historias del primer párrafo hablan de un emergente demográfico que, para muchos economistas, está teniendo consecuencias en negocios, políticas públicas y tecnología que tienden a ser subestimadas. De los 90 billones (millones de millones) de dólares de PBI planetario en 2020, se calcula que un 20% (18 billones), en la estimación más conservadora, corresponden a la denominada "economía senior", personas con más de 60 años que, en 2019, superaron en número por primera vez en la historia a los menores de cinco años.

Esta brecha entre la dimensión real del fenómeno y su consideración en distintos niveles (por los prejuicios que hay con la vejez) está llevando a un boom sin precedente en proyectos y startups para la edad adulta. Lo que en inglés se denomina rubro age tech (tecnología etaria) está explotando en la consideración de los fondos de inversión globales, con algunas compras resonantes. En los últimos meses, Best Buy realizó la adquisición más cara de su historia, al quedarse con la plataforma GreatCall (telefonía para adultos) por 800 millones de dólares. Y Amazon, la compañía de Jeff Bezos, pagó mil millones de dólares por Pill-Pack, una firma que envasa combinaciones de remedios para evitar errores.

"Y esto es solo la punta del iceberg, porque cuando se piensa en negocios para 60+ solo se tienen en cuenta la salud y el cuidado, y hay todo un mundo postergado que tiene que ver con la demanda de este sector en disfrute: sexualidad, educación, viajes y pasarla bien en general", explica Inés Castro Almeyra, divulgadora y emprendedora desde su iniciativa Nau en la agenda para adultos.

En materia de tecnología y diseño de productos, la deficiencia en la consideración de las personas de más de 60 años es abrumadora: desde la letra pequeña en los envases de shampoo hasta trámites engorrosos y hasta humillantes.

En un reciente artículo, el abogado Hugo Acciarri, profesor del programa de Derecho, Economía y Comportamiento de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, remarcó cómo las personas adultas deben "probar que están vivas" para que no les corten el pago de su jubilación, algo que se solucionaría con un informe automático de los decesos a las distintas dependencias estatales.

Uno de los sectores donde más se ve esta inadecuación de servicios al mundo adulto es en los bancos, remarca Castro Almeyra. "Varios de nosotros, con la pandemia, ofrecimos hacerles trámites de jubilación y otros a padres, tíos o amigos mayores de 60, para que no salgan de sus casas. Y ahí nos dimos cuenta de lo difíciles y engorrosos que son para cualquier segmento etario -explica-. Se proponen campañas de educación para enseñarle al segmento senior a usar la tecnología y debería ser al revés: la tecnología debe adaptarse mejor a toda la sociedad".

Este concepto de "agnosticismo etario" (crear soluciones que incluyan a los 60+, pero que sean útiles para todos los segmentos) es uno de los pilares en los casos más exitosos de este sector naciente, según planteó la inversora de riesgo Dominique Endicott, de Nauta Capital, el fondo detrás del inicio de GreatCall. Para Endicott, los relojes de Apple (iWatch) y los productos de esta marca en general fueron adoptados masivamente por los adultos que los pueden comprar por su diseño inclusivo, pero esta sofisticación, intuitividad y estética los convirtieron en un éxito entre consumidores de todas las edades.

La tendencia en el mercado de consumo masivo a tener en cuenta todo el viaje de la "experiencia de compra" y no solo el producto (Coca Cola no piensa solo en la botella, sino en el trayecto desde que a un consumidor se le ocurre que la quiere comprar hasta que se la toma), les abrió los ojos a muchas marcas sobre la inadecuación de este "viaje" para personas de más de 60 años. Por eso el diseño -en un sentido amplio- pasó a ser clave, y los productos para el segmento senior ya no son, como hace unos años, "grandes, beiges y aburridos", apunta Keren Etkin, de The Gerontechnologist, un sitio que releva novedades en el mundo de la tecnología etaria.

Para Etkin, hay un punto clave: cuando los gigantes de la tecnología (Google, Amazon, Microsoft, Apple) y los grandes fondos ponen el foco en un fenómeno, su aceleración es inevitable. Los productos y servicios van desde los mencionados de GreatCall (que se asocia con otros verticales como la plataformas de viajes Lyft, que envía autos adaptados y con choferes que acompañan a sus clientes a subir y bajar), hasta barrios inclusivos (Summerset, en Nueva Zelanda, con 28 urbanizaciones ya construidas es un ejemplo) y empresas de drones, dispositivos inteligentes (Alexa, Google Home), sitios de citas para adultos y la industria de juguetes sexuales (como los que se proponen en la serie Grace & Frankie, protagonizada por Jane Fonda y Lily Tomlin).

"En América Latina, el atraso en esta tendencia, y por lo tanto su potencial, es aún mucho mayor", cuenta ahora a la nacion Victoria O'Shee, una emprendedora salteña que actualmente vive en Medellín, donde dirige la oficina de innovación del banco más grande de Colombia. Días atrás lanzó Silver, una plataforma de empleabilidad para mayores de 50. "Según la Cepal [Comisión Económica para América Latina y el Caribe], en el último medio siglo la población de América Latina ganó 17 años de promedio de vida adicional, y actualmente se estima que hay 92 millones de personas que tienen entre 55 y 75 años en la región (un 14% de la población), de las cuales unas 35 millones son económicamente activas en el ámbito urbano", detalla O'Shee.

La emprendedora dice que América Latina en este contexto está a años luz de países que llevan la delantera en políticas y negocios para este segmento etario, como Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Dinamarca, Alemania u Holanda. Los casos, dice, se cuentan con los dedos de las dos manos.

"El gap de los negocios digitales es tan alto como el del resto de los sectores. Por ejemplo, menos de un 10% de las plataformas educativas son utilizadas por personas en edad jubilatoria, con lo cual la demanda insatisfecha por conocimiento es enorme", agrega.

En una entrevista con la especialista en agenda senior y salud Tina Woods, Endicott, de Nauta Capital, compara la actualidad del sector de tecnología para 60+ con lo que sucedía hace una década con las fintech (empresas de tecnología financiera): un panorama desordenado que de a poco empieza a entrar en el radar de los inversores y que se prepara para poner quinta a fondo.

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