Telecomunicaciones, un negocio con los cables cruzados
La consigna es todos con todos y todos contra todos. Los grandes grupos del sector adelantan la guerra del año 2000, cuando se desregule la telefonía básica. Está en juego el control de la información y del entretenimiento.
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En abril de 1995, cuando la norteamericana Tele-Communications International (TCI) formalizó la compra de CableVisión por U$S 285,5 millones, tanto la parte compradora como la vendedora, el ex empresario textil Eduardo Eurnekian, aseguraron que se avecinaban revolucionarios y veloces cambios en las redes de comunicación de la Argentina. Aquella operación de TCI marcó el inicio de la primera ola de compras y fusiones en el sector. La norteamericana Continental (comprada a su vez por USWest meses más tarde) adquirió Videocable Comunicación (VCC) a Samuel Liberman. Por su parte, el CEI- Citicorp Holdings y Telefónica de España ingresaron en Multicanal, del grupo Clarín.
Lo que pocos imaginaban es que los drásticos cambios pronosticados se harían realidad en menos tiempo de lo previsto: hoy, la situación de los principales actores del negocio de las telecomunicaciones es completamente distinta de la de dos años atrás.
El juego impone nuevas reglas. A los compradores, porque se ven obligados a entrar en cuanta nueva área de negocios surge (Personal Communication System, PCS; tevé satelital, tevé digital, entre otras) y a la mayor velocidad posible. Es que en esta carrera el tiempo es más valioso que los segundos de televisión: la consigna es llegar antes que la competencia para comprar más barato. La opción es desarrollar el negocio en beneficio propio o bien revender más caro.
Por su parte, los vendedores -casi siempre empresarios locales- se ven forzados a resignar una porción, cuando no es la totalidad, del capital de sus empresas para poder seguir en carrera y no ser expulsados del negocio por los grandes holdings internacionales de telecomunicaciones. Ante la exigencia cada vez mayor de invertir en nuevas tecnologías, los medios nacionales -sin suficiente respaldo financiero- se dijeron, con una gran dosis de pragmatismo, "si no puedes vencerlos, únete a ellos" y aceptaron las fusiones con los gigantes extranjeros como un mal necesario.
Esta semana, el mercado argentino volvió e experimentar este fenómeno con una intensidad aún superior a la de hace dos años. Quedó claro que el que pega primero pega dos veces: para convertirse en un peso pesado de las telecomunicaciones, el brazo inversor del Citibank, el CEI-Citicorp Holdings -que llegó a un acuerdo para asumir el control CableVisión y adquirir 33,3% de Torneos y Competencias- tendrá que pagar más por menos. TCI y Eurnekian pretenden U$S 600 millones por el 64% de CableVisión, pero fuentes del mercado aseguraron que el CEI tendrá que poner sobre la mesa unos U$S 480 millones. Cuando compró el 51% de CV, TCI había pagado U$S 285 millones, una cifra proporcionalmente más baja. Otro tanto sucede con Torneos y Competencias. En el ´95, TCI había desembolsado U$S 30 millones por el 35% de la productora de Carlos Avila y ahora se calcula que el CEI deberá oblar U$S 45 millones por un 33,3 por ciento del capital.
El CEI ya había demostrado interés en las comunicaciones cuando en 1990 -mediante el Citibank- participó en la privatización de la ex Entel y se convirtió en socio de Telefónica de Argentina. Siete años más tarde, su insaciable tour de compras parece no tener fin: también piensa comprar 45% de VCC a USWest (grupo con el que TCI comparte negocios en Europa), operación tras la cual CableVisión y VCC se fusionarían en una sola compañía (ver página 5). Pero no todo se reduce a los medios audivisuales: el CEI también aspira a quedarse con el grupo Editorial Atlántida-Telefé, productor de revistas, libros y programas de televisión.
De esta forma, el holding comandado por Ricardo "El Gato" Handley conformaría una canasta irresistible de empresas de telecomunicaciones. En el futuro, podría venderla como pan caliente a cualquier megagrupo del sector, como Time-Warner, Disney o Murdoch.
Intereses encontrados
El atractivo de la Argentina es evidente: no sólo tiene el sistema de tevé por cable más desarrollado de América latina, sino que en el 2000 desregulará completamente sus redes de telefonía básica, hoy en uso exclusivo de Telefónica y Telecom. Ante esto, el CEI -que niega estar actuando como revendedor o comisionista- conformará un pool multimedia que cubrirá los dos pilares del negocio del infotainment (información más entretenimiento): distribución y programación. Por medio de Telefónica de Argentina, de Canal 11 Telefé, de la empresa que surja de la fusión de Cablevisión-VCC, y de Multicanal, el megagrupo del Citicorp se asegurará la distribución a todo el país de los programas que generen Torneos y Competencias; las productoras de Eduardo Eurnekian y Samuel Liberman (que permanecerán en sus ex empresas como socios minoritarios), y los programas de TCI y Telefé.
La gran duda que flota ahora en el mercado es qué pasará con los intereses encontrados que generan estas compras y adquisiciones. La frase favorita de esta industria, "todos con todos y todos contra todos", tiene sus límites y es de esperar un futuro reacomodamiento de piezas. El rumor más fuerte es que habrá un divorcio entre el CEI y el Grupo Clarín. Hoy son socios en Multicanal y, por intermedio de Torneos y Competencias, lo serían en TyC Sports. Pero ahora la incompatibilidad con el multimedios de Ernestina Herrera de Noble será total. CableVisión-VCC son rivales de Multicanal; en tanto que Canal 11, Radio Continental y FM Hit (Atlántida/Telefé) compiten contra Canal 13, Radio Mitre y FM 100, del grupo Clarín. Otra de las incógnitas es a quién seguirá Telefónica Internacional, socia del CEI en Telefónica de Argentina y en Multicanal. ¿Por qué optarán los españoles: por acompañar al CEI en su nuevo perfil multimedia o a Clarín con sus viejos y nuevos negocios, como la televisión satelital? El cuarto jugador fuerte es Telecom, hasta ahora el de más bajo perfil, que difícilmente se quede de brazos cruzados ante el hecho de que Telefónica se posicione -vía tevé por cable- en su área de concesión, el norte del país. Por lo pronto, uno de los dueños de Telecom, la italiana Stet, cerró un acuerdo con la norteamericana AT&T para expandirse en Europa y América latina. De esta forma, los grandes grupos de telecomunicaciones se están adelantando la guerra que seguirá a la desregulación del mercado de telefonía dentro de dos años y medio.
La pelea todavía no parece ser por la construcción de la "autopista de la información" (que unirá en un sólo soporte a la telefonía, la transmisión de datos e imágenes y las señales de televisión), aún algo lejana en la Argentina. Es más, la experiencia de TCI y USWest en Inglaterra demuestra que aún es muy costoso compatibilizar los servicios de telefonía y cable.
En la Argentina sigue en juego el millonario negocio de los programas de entretenimiento -en particular los derechos televisivos del fútbol- a través del pay per-view, es decir, los canales de cable que pueden verse sólo pagando un plus adicional al abono mensual. Desde lejos observan jugadores aún más grandes.
Quién es quién en la tele
- Multicanal: es el mayor sistema de tevé por cable del país, con 1,3 millones de abonados. Socios: Clarín (52,5%), Telefónica Internacional, Tisa (25%) y el Citicorp Equity Investment, CEI (22,5%).
- Video Cable Comunicación (VCC): cuenta con 670.000 suscriptores. La empresa está compuesta en partes iguales por Samuel Liberman y USWest. Se negocia el ingreso del CEI y TCI. Liberman y Eduardo Eurnekian serían socios minoritarios.
- CableVisión-TCI: tiene 530.000 abonados. A partir de los nuevos acuerdos, sus socios serán el CEI (64,5%), TCI (25,5%) y Eduardo Eurnekian (10%).
- Canal 11-Telefé: canal de tevé abierta privatizado en 1990. Integra el multimedio de Editorial Atlántida, radio Continental y FM Hit. Socios: familia Vigil (42%), televisoras provinciales (30%) y tres socios individuales (28%).
- Canal 13-Artear: también privatizado en 1990. Es propiedad del grupo Clarín, conformado además por el diario homónimo, Radio Mitre, FM 100, Multicanal, la agencia DyN y otros.
Telefónica despierta polémicas en España
En el mercado español, la concentración de los medios de comunicación transcurre de una manera menos pacífica que en la Argentina (aunque ahora el ministro Roque Fernández impulse un proyecto de ley antimonopolios). En estos momentos, el caso que está sobre el tapete en la península ibérica -y bajo la lupa de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea- es el ingreso de Telefónica a la televisión digital, una combinación de tevé satelital e interactiva.
La razón de la controversia es que la empresa presidida por Julio Villalonga quiere jugar a dos puntas. Primero lanzó su propia plataforma, llamada Vía Digital, junto a la estatal Radio y Televisión Española (RTVE) y el grupo mexicano Televisa. Pero no conforme con eso, Telefónica también puso en pie en el segundo grupo que prestará el servicio, Canal Satélite Digital, integrado por Editorial Prisa (propietaria del diario El País), los bancos Central Hispano y Santander, Antena 3 de Televisión, y el francés Canal Plus, por medio de su subsidiaria española, Sogecable.
Final abierto
La incursión en este segundo consorcio se concretó por intermedio de Telefónica Internacional (Tisa), que compró el 25% de Antena 3 por un monto de U$S 600 millones. Detrás de esta movida, los analistas del sector de las telecomunicaciones vislumbran la estrategia de la reciente alianza del gigante español con la norteamericana MCI y la British Telecom.
Sin embargo, el final de la historia aún no está escrito. La Comisión para la Competencia Europea, conducida por el holandés Karel Van Miert, le dio un mes de plazo al gobierno español (que vence el 23 del corriente) para que cambie la ley de televisión digital aprobada en abril último y actualmente "incompatible" con la normativa comunitaria. "No se puede apoyar artificialmente a uno de los competidores", dijeron en Bruselas. Para Tisa, ceder 5% de una de las dos plataformas le permitiría adecuarse a las reglas de la libre competencia.
Las oportunidades telefónicas de Brasil son el mayor bocado
SAN PABLO.- El gobierno brasileño espera recaudar un mínimo de U$S 24.000 millones con la venta de las telefónicas y sin contar los recursos provenientes de las concesiones de la telefonía celular ni las inversiones para la expansión del servicio.
El cronograma de privatización no sólo avanzó en los términos previstos, sino que ha empezado a atraer inversiones efectivas y está resultando más jugoso de lo que se esperaba.
Para los consumidores, significa la posibilidad de tener por fin acceso a un servicio elemental sin esperar años para recibir la línea o pagar por ella un precio tres o cuatro veces superior en el mercado negro.
Que la privatización de este sector avance sin sobresaltos, no significa que no haya sorpresas. La mayor de ellas, fue el adicional de 341% sobre el precio mínimo pagado por el consorcio BCP que se quedó con la concesión de la banda B de telefonía celular en la región metropolitana de San Pablo, lo que significará 400 mil nuevos celulares en el término de un año.
Brasil tiene hoy 2 millones de teléfonos celulares que funcionan en la banda A y son operados por las telefónicas estaduales. Se calcula que de aquí al 2003 la demanda debe llegar a 17 millones, sin duda uno de los mercados en materia de telecomunicaciones más atractivos del planeta.
El consorcio conformado por la norteamericana Bell South (44%), el banco brasileño Safra (44%), la industria de telecomunicaciones Splice do Brasil (6%) y el grupo que edita el diario O Estado de Sao Paulo (6%), presentó una propuesta de aproximadamente U$S 2600 millones, cuando el precio mínimo establecido por el gobierno había sido de apenas U$S 600 millones.
El consorcio BCP se comprometió a cobrar un máximo de R$ 230 por la habilitación del celular y R$ 27 por la suscripción mensual. Actualmente, la Telesp (Telefónica de San Pablo, dueña de la banda A) cobra R$ 338,98 y R$ 37,31 por los mismos servicios.
Celular en espera
Según Roberto Peón, presidente de Bell South para América Latina, la región metropolitana de San Pablo tiene todavía una baja penetración del celular y al mismo tiempo una larga lista de espera, lo cual convierte la compra en un gran negocio. "A los latinoamericanos les gusta hablar por celular más que a los norteamericanos". La concesión de la banda B, disputada por 13 consorcios en todo el país, está calculada en U$S 7000 millones. En la carrera por la instalación y la operación de las diez regiones en que fue dividido el mercado, hay nombres importantes en Brasil, así como grandes operadoras de telecomunicaciones como AT&T, Stet, Telesystems, Korea Mobile, Air Touch y France Telecom.
En las últimas semanas fue anunciado el ganador de la licitación en la región que comprende los Estados de Bahía y Sergipe. El consorcio Vicunha formado por el grupo brasileño Vicunha (36,95%), la estatal italiana Stet (43,15%) y una asociación entre las Organizaciones Globo y el banco brasileño Bradesco (19,90%) ofreció el mayor valor por la concesión: U$S 250 millones, o sea 8,69% por encima del precio mínimo de U$S 230 millones fijado por el gobierno.
Entre, tanto, la concesión para la región centro-oeste que incluye la capital, Brasilia, y los Estados de Goiania, Tocantins y Acre, fue vendida por R$ 338,5 millones (adicional de 23,37% en relación con el precio mínimo de R$ 270 millones) al grupo Americel compuesto por Bell Canadá, Telesystem, fondos de pensión brasileños, grupo La Fonte, Banco do Brasil, Citibank y Banco Opportunity.
Las inversiones anunciadas por los consorcios vencedores de las tres concesiones otorgadas hasta ahora suman U$S 1200 millones de aquí hasta el 2000. Se calcula, además, que serán creados 5.000 empleos directos y que los indirectos pueden llegar a 20 mil.
Próximos pasos
Las próximas concesiones -todavía sin fecha definida-, definirán los nuevos dueños de la banda B de telefonía en el interior de San Pablo y un área que comprende seis Estados del Nordeste. El paso siguiente será la privatización de Embratel (larga distancia) y las 27 empresas del sistema Telebrás.
Aunque la venta de las "teles" y la adjudicación de lo que resta de la banda B de la telefonía celular se considera el plato fuerte de las ventas, el paquete completo del sector incluye los servicios de trunking, los teléfonos de aviones y barcos, los servicios especiales como televisión por satélite DTH y por microondas y la TV por Cable. Todos ellos, al igual que un satélite, serán ofrecidos a la iniciativa privada en las próximas semanas.
Títulos que son clásicos
Uno de los símbolos de la infancia de millones de argentinos, la revista Billiken, junto a otro símbolo, el de la pasión por el fútbol, la revista El Gráfico, están a punto de pasar a manos de los norteamericanos, más interesados por el basquet o el béisbol, pero fundamentalmente apasionados por los negocios.
El posible ingreso del grupo Editorial Atlántida-Telefé al conglomerado del CEI-Citicorp Holdings implicará un fuerte cambio de cultura interna para una empresa de neto corte familiar. El hecho de que el sillón del directorio de Atlántida sea ocupado por un ejecutivo como Ricardo "El Gato" Handley sin duda dará un perfil distinto a una organización que fue fundada en 1918 por el periodista y escritor uruguayo Constancio C. Vigil, cuya familia (que actualmente controla el 74% de Atlántida y el 42% de Telefé) llevó las riendas del grupo durante casi 80 años.
El CEI busca quedarse con el 40% del multimedios de los Vigil y, según algunas versiones, debería pagar U$S 200 millones por esa porción del paquete accionario. Víctor González, director corporativo de Editorial Atlántida, aseguró a La Nación que "recién empezamos a negociar. Lo menos difícil es ponerse de acuerdo en el valor; lo complicado es compatibilizar intereses y planes". Sobre la cifra que trascendió como precio de venta, González afirmó que "está totalmente revoleada porque valuaría a Atlántida en U$S 550 a U$S 600 millones; me encantaría que así fuera, pero no lo es".
Consultado sobre por qué la familia Vigil está dispuesta a vender parte de la empresa, el directivo señaló que "buscamos incrementar nuestro capital pero sin resignar el management, que seguirá siendo nuestro. La razón de las conversaciones con el CEI es que nosotros nos concentramos en el contenido y ellos son distribuidores de imágenes a los hogares".
Pasivos y facturación
El grupo Atlántida-Telefé arrastra hoy un pasivo de U$S 92 millones y factura U$S 380 millones, repartidos entre Telefé, U$S 220 millones; Editorial Atlántida, U$S 130 millones; Radio Continental y FM Hit, U$S 20 millones y otros negocios, U$S 10 millones. Sus actividades se dividen en tres áreas: medios audiovisuales, medios gráficos y otros negocios. La primera está cubierta por el Grupo Federal de Comunicaciones, que agrupa a Canal 11, Productora Federal, Telefé Internacional y Distribuidora Musical Sáenz Peña.
En gráfica, los principales títulos de Atlántida son Gente, Billiken, El Gráfico, Teleclic y Para Ti. Hace poco, agregó a su oferta las revistas Cebollitas y Chiquititas. Además, en sociedad con la mexicana Televisa, publica Cosmopolitan y TV y Novelas, entre otras. La editorial también edita libros.
Otros negocios son la sociedad con la imprenta chilena Cochrane y South American Sports, la sociedad con Torneos y Competencias que organiza los torneos de fútbol del verano.




