
Tensa comida en el Palacio San Martín
Los cancilleres y empresarios de la Argentina y Brasil discutieron sobre la falta de financiamiento
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Una tensa comida compartieron anteanoche en el Palacio San Martín los cancilleres Rafael Bielsa y Celso Amorim, de Brasil, y los miembros del Consejo Empresarial del Mercosur. Aunque los visitantes quisieron plantear desafíos comunes, como las alianzas para exportar en forma conjunta a otros mercados o para evitar una invasión de productos chinos, Bielsa y los 13 empresarios argentinos presentes se esforzaron en conducir la discusión a los problemas del bloque.
Finalmente, identificaron tres temas para discutir en una tercera reunión del consejo, el 15 del mes próximo, en Belo Horizonte, donde simultáneamente se desarrollará la cumbre del Mercosur. Se seguirá debatiendo la resolución entre los sectores privados de los conflictos comerciales (calzado, textiles, lavarropas, televisores), la agenda externa del bloque y un tercer asunto, novedoso: la necesidad de financiamiento para la inversión, que no sólo fue expresada por los ejecutivos locales.
"Los argentinos son muy peligrosos cuando se ponen serios", comentó Amorim a un comensal. El canciller brasileño comenzó la comida con una exposición sobre la necesidad de establecer alianzas entre empresas de ambos países para conquistar nuevos mercados, lo que en su país llaman la agenda "positiva" o "del futuro" del Mercosur.
Nada decía sobre las cinco propuestas de Lavagna: creación de salvaguardias contra importaciones dañinas y de un mecanismo que proteja a todos los sectores ante un desequilibrio económico, un equilibrio entre las ayudas públicas, la integración de cadenas productivas y la firma de un código de buenas prácticas para la atracción de inversiones de multinacionales.
Después fue el turno del vicepresidente corporativo del fabricante de carrocerías de ómnibus Marco Polo, José Antonio Martins, quien dijo que, pese a haber perdido US$ 50 millones en la Argentina, seguirá invirtiendo aquí.
Más tarde, Josué Gomes da Silva, presidente de la textil Coteminas, la empresa del vicepresidente brasileño, José Alencar, contó que este año compró una hilandería de Santiago del Estero y que allí produce más barato que en su país.
El vicepresidente de la Federación de la Industria del Estado de San Pablo (Fiesp), Benjamín Steinburch, llegó a preguntarse de qué se quejan los empresarios argentinos si cuentan con un tipo de cambio más competitivo que el de los brasileños. El dólar cotiza a 2,96 pesos y a 2,75 reales (ver aparte).
Los comentarios fueron irritando a los comensales argentinos, hasta que Bielsa propuso que, sin dejar de lado la agenda "positiva", también se resolviera la "negativa" o "del pasado", referida a los permanentes conflictos comerciales que surgen en una parte "marginal" del intercambio bilateral, un 16% de total. El ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) José Ignacio de Mendiguren se quejó de que el Mercosur lleve 13 años de vida sin armonizar sus economías.
Amorim intervino para calmar los ánimos y ratificó que los gobiernos comenzarán a discutir las reformas estructurales del Mercosur en la cumbre regional. En cuanto a China, técnicos de la Fiesp y de la UIA, entre ellos Débora Giorgi, coordinarán el monitoreo y la aplicación de trabas, y explorarán la armonización de su normativa. Además, sondearán la maximización de las oportunidades con la promoción comercial conjunta y la complementación de las cadenas productivas.






