
Tiempo de definiciones para Oleaginosa Moreno
Decisivo: la situación financiera del grupo agroindustrial depende de la resolución de los bancos; una de las posibilidades es el pedido de quiebra.
1 minuto de lectura'

Se define mañana el futuro de Oleaginosa Moreno. Esta empresa, que en 1996 facturó 800 millones de dólares, hoy debe afrontar nada menos que 150 millones de capital pasivo.
Las posibilidades en cuanto a su situación financiera son tres: que la trading suiza Glencore Grain se quede con el 51 por ciento de la compañía a un precio de 450 millones de dólares, que los bancos acreedores no acepten el trato con esa empresa extranjera y pidan la quiebra de Oleaginosa Moreno o que salgan a su rescate otras multinacionales, como Nidera y Cargill, que mostraron interés para terciar y obtener una porción importante de su cartera.
La primera de estas alternativas, según trascendió del mercado, tendría condicionamientos operacionales que no satisfarían a los bancos. En síntesis, Glencore les propuso cuatro tramos de pago que finalizarían en el 2027, siempre y cuando los bancos continúen con la línea de créditos de entre 100 y 150 millones que demanda la empresa para seguir funcionando, entre otras cosas.
Sucede que la deuda estrictamente bancaria de Oleaginosa Moreno asciende a 450 millones de dólares y ninguno de los bancos quiere dejar de cobrar. Por ello, le otorgaron a la compañía seis meses para llegar a un acuerdo comercial con la empresa suiza. Al parecer, no habría coincidencias entre el plan presentado por Glencore y el conjunto de los bancos acreedores.
Un salto al vacío
La historia comenzó el 16 de junio, cuando, de un día para el otro, Grames Johnson, ex gerente financiero de Oleaginosa Moreno, se enteró por medio de un comunicado del banco Dresdner que había una diferencia notable entre el patrimonio neto real y el neto declarado a los bancos por la compañía argentina. Ese desfase sería nada menos que de 150 millones de dólares.
Inmediatamente después de que se conoció este dato se produjo una corrida por cobrar. Claro, tanto los productores que tenían su mercadería en las instalaciones de Moreno como los bancos querían su dinero.
En ese momento apareció Glencore, justo un día antes de que se pidiera la quiebra a la empresa, y realizó una oferta. Lo cierto es que hasta ahora sólo efectuó un pago de 10 millones de dólares y el panorama para concretar la operación, según versiones confiables, no es del todo favorable.
La pregunta prácticamente se plantea sola: ¿cómo una empresa como Oleaginosa Moreno, que poseía el 22% del comercio de aceite de girasol en el mundo, puede terminar así? Un ex integrante de la empresa que ocupó durante doce años cargos directivos y que pidió no ser identificado dio algunas pistas. Por ejemplo, dijo a La Nación que la empresa funcionó sin capital de trabajo propio, con un costo financiero enorme por tonelada procesada. Además, contó que se hicieron algunas inversiones desacertadas y concluyó: "Cuesta creer que estos errores sumen la cifra de la cual habla el mercado".




