Tras la compra de Quilmes y Perez Companc, Brasil se ha convertido en el mayor inversor en la Argentina
Las grandes compañías brasileñas han desembolsado este año en el país el doble de lo que pusieron desde 1995
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Uno de los padres de la Constitución de 1853, Juan Bautista Alberdi, advertía en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay sobre el imperialismo de Brasil. Hasta hace poco persistía el recelo ante un supuesto aluvión de productos brasileños, favorecidos por la devaluación del real, en 1999.
La depreciación del peso provocó que dos compañías de Brasil, la cervecera Ambev (Brahma) y la petrolera Petrobras invirtieran en la compra del 37,5% de Quilmes y del 58% de Pecom Energía (Perez Companc), respectivamente, US$ 3528 millones, casi el doble de lo que desembolsaron las compañías de ese país en los ocho años anteriores. Funcionarios y empresarios argentinos lamentan la venta de compañías nacionales, pero confían en que la inversión brasileña, en lugar de suponer dominación, contribuirá a la integración del Mercosur y a su proyección internacional.
Unos fabricantes de medias de San Pablo cerraron hace más de cincuenta años su planta allí y se mudaron a la Argentina. Por aquella época llegaron algunas inversiones del gigante sudamericano a los sectores textil y alimentario. Más tarde se instalaron compañías de transporte aéreo y terrestre.
En los noventa, pese a la apertura económica de la Argentina y a la creación del Mercosur, Brasil ocupó el noveno lugar en la tabla de inversores extranjeros, por debajo de Chile. Arribaron principalmente inversiones de Estados Unidos, España y otros países europeos.
En la década pasada, los capitales llegaron atraídos por la convertibilidad y por el mercado interno de mejor poder adquisitivo de América latina. La devaluación del 72% del peso cambió este año aquel esquema de negocios.
A la disminución de los flujos de inversiones de los países centrales a los emergentes a partir de la crisis asiática (1997) se sumó la incertidumbre política, económica y jurídica en la Argentina. Pese a que los activos se abarataron, en algunos casos hasta la mitad de su precio en dólares, pocos deciden invertir en la Argentina. Ni extranjeros ni nativos. Sólo están llegando con fuerza los capitales del socio mayor del Mercosur.
Las nuevas inversiones brasileñas se han destinado a los dos sectores más atractivos para el inversor: alimentario y petrolero. Pecom exporta mucho más que Quilmes, pero ambos cuentan con fuerte presencia sudamericana. Ambev y Petrobras obtuvieron con sus adquisiciones lo que buscan: una mayor dimensión regional. Antes de estas compras, sólo una de las cien mayores empresas argentinas tenía capital verde-amarelo: la siderúrgica Acindar, controlada por la familia local Acevedo y la brasileña Belgo Mineira (filial de la multinacional Arbed). Ahora son tres.
La convertibilidad encarecía los activos argentinos hasta niveles prohibitivos para los empresarios brasileños. Ahora encuentran valores similares a los de su país en manos de argentinos o extranjeros que afrontan deudas excesivas. Además, los hombres de negocios de Brasil siempre habían considerado que el uno a uno argentino era un disparate y confían en que la devaluación del peso traerá los mismos beneficios que les reportó la depreciación del real.
Los empresarios vecinos habían privilegiado entre 1994 y 2001 los sectores petrolero (US$ 521 millones), financiero (US$ 433 millones) y químico (US$ 391 millones). La estatal Petrobras, cuya mayoría accionaria cotiza en Bolsa, se quedó el año pasado con Eg3.
La principal apuesta financiera fue la del Banco Itaú, que comenzó a abrir sucursales en 1995. "El ingreso de capitales de la década del 90 fue provocado principalmente por las atractivas tasas de retorno financiero, con riesgo bastante acortado durante prácticamente once años", recuerda el consultor Edgard von Hartenstein, titular de SJ & Asociados y docente en el IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral. "La Argentina ofrecía el pago de altos intereses en dólares. Eran inversiones más especulativas que productivas."
En petroquímica, Petrobras figura como accionista de la Compañía Mega, propietaria de una planta de separación de gas natural en Bahía Blanca. Con la compra de Pecom, sumará el 40% de Petroquímica Cuyo. En la industria química, la brasileña Estelar invirtió US$ 60 millones entre 1998 y 2000 en una fábrica que sintetiza aditivos alimenticios.
El gigante sudamericano había invertido US$ 267 millones en alimentos y bebidas antes de la entrada de Ambev en Quilmes. Precisamente, Brahma invirtió entre 1995 y 1998 US$ 220 millones en su planta de Luján. Este año desembolsará US$ 30 millones más. "Nuestra apuesta siempre fue al mercado local y la expansión regional", afirma el director de Brahma Argentina, Carlos Bembhy, que reconoce que la devaluación del peso dejó a la fábrica local en igualdad de condiciones con las de Brasil.
Venidas... e idas
En los noventa también llegaron las alimentarias Arisco y Sadia. Este último frigorífico decidió este año cerrar en la Argentina la planta de fraccionamiento de las carnes de cerdo y pollo importados de su país de origen. No todos los brasileños hacen negocios por estas latitudes.
La fabricante de indumentaria Hering cerró a principios de año su cadena de cinco locales. Sin embargo, planea volver en el invierno de 2003.
La crisis del mercado local también retrasó las remodelaciones de las estaciones de Eg3. Las aerolíneas TAM y Varig redujeron la frecuencia de sus vuelos a la Argentina. La compañía de ómnibus Pluma recortó a la mitad sus viajes. La constructora Odebrecht, que sufrió la congelación de los peajes del Acceso Oeste, puso el freno a sus inversiones en el país.
Además de Ambev y Petrobras, otras empresas brasileñas están apostando este año por la Argentina. La autopartista Sabó acaba de anunciar una inversión de US$ 1,5 millón. La cadena de comida árabe Mister Sheik instalará tres locales. La minera Vale do Rio Doce estudia proyectos de oro y cobre. José Hawilla, zar del negocio televisivo brasileño, intentó infructuosamente quedarse con Azul TV.
American Plast, filial argentina de Dixie Toga, ha dejado de importar de Brasil los vasos para McDonald´s Argentina y este año comenzó a fabricarlos en su planta de Vicente López. Tras una capitalización de su casa matriz para sanear la deuda, American Plast acentuó sus exportaciones a Paraguay y descubrió nuevos clientes en Chile y Siria.
Las inversiones brasileñas antes se concentraban en el mercado argentino, pero ahora también piensan en las exportaciones a su país y a otros destinos. "La inversión brasileña de hoy es más saludable. Es capital productivo que enriquecerá a nuestro país con su tecnología", se entusiasma Von Hartenstein. Considera que la Argentina no sólo atrae por las materias primas, sino por la competitividad que la industria forjó tras once años de apertura económica.
El analista Raúl Ochoa, titular de Ecosur Consultores y ex secretario de Comercio Exterior, considera que los inversores brasileños están interesados en la complementación industrial. La Argentina cuenta con ventajas comparativas en cueros, calzado y muebles, según Ochoa.
El titular de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Carlos Bueno, reconoció que una Pyme fabricante de zapatos finos está siendo codiciada por una empresa de Brasil, uno de los dos países de mayor producción mundial en la materia. "Hasta diciembre, sus productos estaban destruyendo nuestra industria. Desde enero vienen a comprar nuestra producción por la calidad, los recursos humanos y las marcas", comenta Bueno. Von Hartenstein observa que la mano de obra argentina siempre estuvo mejor capacitada y ahora es más barata.
El gigante sudamericano, una de las diez mayores economías del planeta, pretende convertirse en un actor regional de mayor envergadura para estar preparado para el Area de Libre Comercio de las Américas o un acuerdo con la Unión Europea (UE). "Hay que ser grande para enfrentar la competencia de compañías norteamericanas o europeas", explica Ochoa. Las empresas argentinas, a su vez, conseguirán escala en manos de las brasileñas.
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Jorge Di Fiori, opina que los empresarios brasileños están apostando al futuro argentino, pero advierte que "también están escapando a su país", donde la situación financiera se complica cada semana a medida que se acercan los comicios presidenciales de octubre. Un dirigente del Movimiento Industrial Argentina (MIA, liberal) considera que la avanzada brasileña puede resultar beneficiosa "si se trabaja en forma conjunta", o perjudicial si llega "con bríos imperialistas". En cambio, un directivo del Movimiento Industrial Nacional (MIN, proteccionista) la califica de positiva: "Nos vendrá bien contagiarnos de su cultura industrialista".
Mayor integración
El titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Manuel Cabanellas, considera que la nueva oleada inversora contribuirá a la integración. "Antes temíamos una invasión de sus productos, pero nunca se dio", apunta Cabanellas. Desde 1995 que la balanza comercial bilateral siempre favorece a la Argentina.
En el gobierno de Eduardo Duhalde prefieren evitar una opinión sobre la nueva inversión brasileña. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, sólo comentó que la Argentina está interesada en una integración productiva con Brasil basada en la especialización y la creación de una cadena de valor que sirva de plataforma para exportar al mundo.
Las empresas brasileñas llegan con otra cultura de negocios. "Brasil tuvo una colonización distinta. Fue sede de un imperio", opina Von Hartenstein. "Sus empresarios no rinden culto al dólar. La Argentina es una extensión de ellos", añade.






