
Un apellido que es sinónimo de innovación
Una de las multinacionales más grandes de todas aquellas que se dedican a la innovación tecnológica nació hace más de 100 años, de la mano de un pionero que le puso su apellido a lo que comenzó como un pequeño taller ubicado en Stuttgart, Alemania. Se trata de la compañía fundada por Robert Bosch.
Tanto la innovación como el bienestar de sus trabajadores fueron las prioridades del emprendedor que dio sus primeros pasos como empresario en 1886, cuando abrió su pequeño "Taller de mecánica de precisión y electrotecnia", desde donde arreglaba y vendía equipos de ingeniería mecánica y eléctrica de precisión.
Bosch era un visionario. Mientras que en 1890 los ciudadanos de Stuttgart se paseaban en triciclos de ruedas altas, que eran la última moda, él tenía una bicicleta inglesa moderna, y con ella visitaba a todos sus clientes. Pero así como con las bicicletas, Bosch y su compañía siempre estuvieron a la delantera.
El primero de los grandes inventos por el que aún se lo recuerda fue en 1897, cuando desarrolló el encendido por magneto de baja tensión para los vehículos. Pero esto fue sólo el comienzo de una serie de desarrollos que siguen vigentes hasta hoy, como el limpiaparabrisas, la bocina o las baterías, entre tantos otros.
El éxito de Bosch hizo que se atreviera a traspasar las barreras nacionales, y fue en 1898 que instaló su primera oficina fuera de Alemania, en Londres. Tiempo más tarde, en 1905 llegó a Francia su primera fábrica fuera del país. Así, la compañía que había comenzado como un pequeño taller pasó a ser una multinacional.
El emprendedor alemán también fue un visionario en el trato con sus empleados y se adelantó 50 años a la aplicación de la "reducción de jornada de trabajo en Reino Unido". Los trabajadores de Bosch ya tenían turnos de ocho horas por día desde 1906.





