
Un frigorífico brasileño invertirá US$ 15 millones
Marfrig quiere elaborar productos con mayor valor agregado
1 minuto de lectura'
UNQUILLO, Córdoba.– Marcos Molina dos Santos es el dueño de Marfrig Group, el conglomerado brasileño que en octubre pasado se quedó con el 70,5% de las acciones de Quickfood, uno de los frigoríficos más grandes de la Argentina, por 140 millones de dólares.
El origen remoto del grupo está en la carnicería que el padre de Molina dos Santos abrió cerca de Campinas, San Pablo, en 1986, pero el verdadero salto empezó en 2000 y con él en el timón. Ese año instaló la primera planta de faena e inició un período de crecimiento vertiginoso: casi ocho años después, Marfrig tiene 28 plantas en Brasil, la Argentina, Uruguay y Chile, y emplea a 20.000 personas.
En menos de un año el grupo desembolsó US$ 200 millones en nuestro país para quedarse con siete plantas frigoríficas y algunas marcas célebres –como la de las hamburguesas Paty.
Y en 2008 prevé invertir no menos de US$ 15 millones en modernizar las instalaciones para fabricar productos de mayor valor agregado. Además, estudia repetir en nuestro país la experiencia en marcha en Brasil y Uruguay: financiar a sus proveedores para aumentar la producción.
"Vamos a contribuir con líneas de financiamiento a largo plazo para que los ganaderos puedan aumentar la producción", afirmó el empresario, que recibió a LA NACION el viernes último durante un block test –un concurso de calidad de la hacienda–, que realizó en esta localidad cordobesa Estancias del Sur, uno de los primeros frigoríficos que Marfrig adquirió en la Argentina y donde espera captar buena parte del nuevo fenómeno de la ganadería del Norte del país.
Molina dos Santos, o Marquinho, como lo llaman muchos de sus colegas por sus escasos 37 años, es algo retraído, políticamente muy correcto y cultor de un bajísimo perfil –de hecho, en Brasil no acostumbra el trato directo con los medios–. Pero después de un rato de charla se suelta y hasta se ríe de sus propias respuestas.
El desembarco de Marfrig en la Argentina comenzó en enero pasado, cuando adquirió el frigorífico Argentine Breeders and Packers (AB&P) –en Hughes, Santa Fe–; luego siguió con Estancias del Sur, que tiene su planta en esta localidad cordobesa; Best Beef, en Vivoratá, Mar del Plata, y Quickfood. "La mano de obra es ciento por ciento argentina; de los 4000 empleados que tenemos aquí sólo dos son brasileños. Las compañías que compramos tienen sus presidentes, son independientes y tienen autonomía total", dice.
Ahora Molina dos Santos promete invertir fuertemente para adaptar sus plantas a la fabricación de "productos de valor agregado, procesados, hamburguesas, salchichas, productos cocidos y kosher. Queremos aumentar el valor agregado, no la faena", dijo.
"Queremos ser fuertes en el mercado interno, por eso compramos Quickfood. En Brasil, el 65% de la facturación de la empresa viene del mercado doméstico. Y yo prefiero un consumo interno como el que tiene la Argentina, de 67 kilos per cápita, y no como el que tenemos en Brasil, que está en el orden de los 40 kilos por persona. La exportación tiene que ser lo que sobra del consumo interno", afirmó.
Ante la pregunta por las retenciones a las exportaciones de carne –que están en el orden del 15%, incluso para los productos elaborados–, respondió: "En la Argentina hay retenciones, pero tienen un dólar a 3,10 pesos. En Brasil, no tenemos retenciones, pero el dólar está a dos reales. En definitiva, cambian los nombres, pero es lo mismo. Hay que tener volumen y ser muy eficientes porque al final, en la última línea, el resultado siempre es pequeño. No tenemos idea de qué política es la correcta, nosotros tenemos que seguir adelante."
Luego se le preguntó si los empresarios extranjeros que invierten en frigoríficos argentinos lo hacen pensando en la apetecible cuota Hilton, que exporta cortes de alto precio al mercado europeo. Su respuesta fue una carcajada y otra pregunta: "¿Usted qué cree?". Sin embargo, luego aclaró: "No creo que sea el objetivo". A su lado, el gerente general de AB&P, Alain Martinet, agregó: "De las 28.000 toneladas de cupo de Hilton que tiene la Argentina, sólo 8000 están en manos de empresas extranjeras".
Sin asistencia financiera
Sólida corrección política en un empresario que busca permanentemente no quedar desfasado respecto de su principal competencia en el mercado brasileño, el grupo JBS-Friboi, de los hermanos Joesley y Wesley Batista Silveyra, que en la Argentina controla Swift Armour.
Molina dos Santos aclara que "su compañía no tuvo ninguna asistencia financiera del gobierno brasileño para las inversiones que hizo en los últimos meses en la Argentina, en Chile y en Uruguay". No lo menciona, pero JBS-Friboi sí contó con el respaldo financiero del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (Bndes), el mayor banco de fomento de Brasil, que desde hace un tiempo apoya sólidamente a la internacionalización de las empresas del gigante sudamericano.
Absolución por monopolio
Marfrig fue absuelta por falta de pruebas en la investigación por presunto monopolio iniciada en 2004 por el gobierno brasileño a una veintena de frigoríficos de ese país. En el contexto de esta causa, otro jugador fuerte del mercado, JBS (dueño de Swift), acordó con la agencia antitrust aportar US$ 7 millones para la lucha contra este tipo de prácticas, aunque aclaró que "este acuerdo no implica de ninguna forma confesión o reconocimiento de culpa o de malas prácticas de parte de JBS", según publicó el sitio especializado Meatingplace.com.






