
Un solo país, pero con tres monedas
Circulan dólares y dos pesos diferentes
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Los turistas se manejan en Cuba directamente en dólares. No existe la posibilidad de cambiar los dólares o la moneda del propio país por pesos cubanos y pagar los bienes y servicios mucho más baratos.
En la práctica, circulan tres monedas. La línea cubana que utilizan los residentes, y que para los extranjeros está prácticamente prohibido traer al país. Los dólares, con los que los extranjeros deben cancelar sus cuentas, y una moneda local "convertible".
La realidad es que para los extranjeros, cada peso cubano vale un dólar. Y la moneda "convertible" cotiza a ese valor. Un peso "cubano cubano", en cambio, apenas cotiza a 5 centavos de dólar. Esas monedas convertibles son en realidad un modo de tener cambio pequeño de los billetes de los Estados Unidos, ya que -por supuesto- la isla no tiene, como Panamá, un acuerdo para que la Reserva Federal le provea de circulante.
En 1993 esta moneda que tenía valor de divisa se llama Intur (por Instituto Nacional de Turismo), pero una falsificación de cientos de miles de las moneditas de plata realizada en Pinar del Río obligó a retirarlas de circulación. Hoy se llaman pesos cubanos, pero convertibles.
Los únicos valores "cubanos no convertibles" que cotizan a buen valor son la moneda y el billete de tres pesos. Ambos con el rostro de Ernesto "Che" Guevara.
Es difícil para los cubanos encontrarlos. Quien los tiene, los guarda con la esperanza de venderlo a un turista, especialmente si es argentino.
"Te los cambian a la par", dice entusiasmado Eduardo, un joven electricista que lamenta no tener uno encima para ofrecer. "Mira que si vas a la tienda del hotel y te lo ofrecen como pieza de colección de pedirán 40 o 50 dólares", advierte.
Las tarjetas de crédito se utilizan. Siempre y cuando no hayan sido emitidas por un banco de los Estados Unidos o una filial en el extranjero.
Los hoteles de más categoría lo advierten a sus clientes: "Admitimos Visa y MasterCard, que no hayan sido emitidas por entidades bancarias de los Estados Unidos. Lamentamos no poder aceptar American Express".
En los vuelos de Cubana de Aviación que salen y llegan a Buenos Aires se exhibe propaganda que sostiene que en toda Cuba se acepta Cabal, la tarjeta del Banco Credicoop, tradicionalmente ligado al PC.
Con los billetes los cubanos aseguran que han alcanzado un nuevo símbolo de soberanía. Como casi todo lo que usaban y consumían, los billetes fueron importados de algún sitio detrás de la Cortina de Hierro hasta 1989. El papel moneda se imprimía en la ex Checoslovaquia. Bloqueada y sin divisas, Cuba tuvo que desarrollar la industria del papel moneda y desde hace poco hace sus propios billetes.
Pero ejemplo, sorprende ver que mientras se muestra como una conquista soberana no tener que importar moneda, muchas postales de Cuba están hechas en los Estados Unidos.
En sitios para turistas es posible encontrar las de The Postcard Factory, con -entre otras imágenes- los clásicos autos viejos muy bien conservados en Cuba.
Hasta 1993 estaba prohibido a los cubanos tener divisas, pero un año después la situación cambió.
Si antes la población se arriesgaba a una sanción buscando moneda extranjera con la que comprar los alimentos que la "libreta" de racionamiento estatal no aporta, ahora es más fácil y menos peligroso.
Cambio
"Antes, si te agarraban con dólares podías ir preso; ahora, si no los tienes estás condenado", dice Conrado, un muchacho que se gana la moneda extranjera paseando turistas en su coche de caballos.
En 1993 era muy común que algún residente que prestaba alguna ayuda pidiera a cambio: "Cómprame unos jabones y un champú en la tienda para turistas". También ocurría que algún cubano daba a algún turista los dólares que había conseguido ilegalmente y le pedía que le hiciera las compras en un local en el que sólo se podía pagar con divisas.
"Amigo, tengo 140 dólares para comprar las cosas para la fiesta porque se casa mi hermana ¿Es que tú quieres ayudarme?", pedía por entonces, tratando de no ser escuchado por algún soplón de la policía, Mariano un adolescente.
La explosión del sector turismo creó una nueva clase de privilegiado: el trabajador que está en contacto con los turistas y que por lo mismo tiene acceso a propinas en dólares.
Los cubanos trabajan para empresas mixtas, firmadas por el estado cubano que retiene el 51% de la participación, pero no cobran sus salarios en moneda dura, sino en pesos locales.





