Una mala solución al corralito

Por Aldo Abram Para LA NACION
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30 de junio de 2002  

Desde el martes último los que depositaron dólares en los bancos deben elegir entre quedarse con sus depósitos reprogramados en pesos, que les serán devueltos en cuotas, según el monto, entre enero de 2003 y agosto de 2005, o recibir un bono del Estado nominado en dólares.

Un asesor debe aconsejar a los ahorristas "pesificados" que opten por quedarse con los depósitos reprogramados si:

  • Confían en la solidez del banco en el que depositaron sus ahorros.
  • Consideran que no se eliminará el índice de actualización CER cuando se estabilice el tipo de cambio y su valor se eleve a valores cercanos al ciento por ciento.
  • Sus depósitos reprogramados son de más de US$ 10.000.
  • Creen que en los próximos dos o tres meses el dólar se estabilizará en algún valor cualquiera.
  • Los depósitos reprogramados serán devueltos en cuotas a partir de 2003, convertido su capital a $ 1,4 por dólar y actualizado por el CER. Este último es el índice de precios al consumidor rezagado un mes. En cuanto se estabilice el tipo de cambio, la inflación convertirá el "$1,4 actualizado" en un valor que alcanzará al dólar a más tardar a mediados de 2002.

    Esto le permitirá comprar más o menos la misma cantidad de dólares que depositó y, si su depósito es de más de US$ 10.000 (por lo que empieza a cobrar las cuotas en la segunda mitad de 2003), seguramente recuperará más divisas de las que puso.

    Cuando el Gobierno decidió la "pesificación" de los créditos en moneda extranjera subsidió a sus tomadores por la diferencia entre $ 1 más el CER, que deberán abonar por cada dólar adeudado, y lo que vale éste en el mercado. El subsidio debía ser asumido por el depositante que puso el dólar que el banco prestó. Para compensarlo parcialmente, el Estado implementó un esquema que se llamó "pesificación asimétrica" y que implicó asumir $ 0,40 por dólar de ese subsidio, reconociéndole al ahorrista $ 1,40 más el CER por dólar de imposición.

    Ese $ 0,40 actualizado por el CER será abonado a los bancos con un bono en pesos de vencimiento en 2007. El costo fiscal del subsidio para el período 2003 a 2005 es de, por lo menos, US$ 5000 millones y podría superar los US$ 7000 millones.

    Los bancos deberán financiar el subsidio, pues lo recibirán mucho después de que devuelvan los depósitos. Y como el "dólar original" que alguien depositó se lo devuelven a $ 1,4 (más CER) y a quien el banco se lo prestó se lo valuaron a $ 1 (más CER), por cada "dólar original" que los bancos devuelvan a los depositantes deberán recuperar 1,4 "dólar original" prestado. Esto implica que deberán reducir drásticamente sus créditos al sector privado para financiar al Gobierno.

    En las actuales condiciones, semejante recuperación de préstamos parece imposible. Si la mayoría de los depositantes opta por quedarse con sus imposiciones reprogramadas se generaría una "bomba de tiempo" de iliquidez sistémica que estallaría cuando empiecen a pagarse las cuotas a los ahorristas. Esto provocaría o caída de bancos o la necesidad de asistirlos emitiendo, con impacto en el tipo de cambio. Es otro riesgo que debe evaluar el ahorrista al optar.

    El Gobierno optó por la peor de las alternativas para resolver el problema del sistema financiero. Tiene un innecesariamente alto costo fiscal. Para evitar el futuro problema de liquidez se obliga a los bancos a incentivar a sus empleados a que persuadan a los ahorristas a optar por los bonos si quieren volver a ver sus dólares. De lo contrario, se quedarán con un depósito en pesos devaluados. No parece la mejor forma de restablecer la confianza entre el banco y los depositantes.

    Lo ideal hubiera sido ofrecerles que las imposiciones reprogramadas fueran devueltas en dólares por los bancos. Y que la diferencia entre el $ 1 más CER que recibirá el banco por el dólar prestado y lo que valga éste en el mercado a la hora de devolvérselo al ahorrista fuera pagada por el Estado. La instrumentación de esta propuesta fue presentada en la Cámara de Diputados por un grupo de legisladores del PJ y a la Secretaria de Finanzas por nuestra consultora, pero lamentablemente no ha sido escuchada.

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