
En la ciudad, una pareja de jubilados necesita entre $1,7 y $3 millones: cómo variaron los montos y su poder de compra
La suba interanual de las canastas de consumo elaboradas por un organismo porteño fue en agosto de entre 33,9% y 38,5%, y, en igual período, los ingresos previsionales subieron entre 27,4% y 33,5%; cómo son las jubilaciones en la Ciudad de Buenos Aires
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Una pareja de jubilados, mujer y varón, de hasta 74 años de edad, con vivienda propia y sin prepaga, necesitó en agosto pasado, en la ciudad de Buenos Aires, un ingreso de por lo menos $1.714.568 -un 38,3% más que un año atrás- para pagar una determinada canasta de consumo.
Más específicamente, para un conjunto de bienes y servicios que permiten “alimentarse adecuadamente, vivir en condiciones habitacionales dignas, comprar medicamentos, acceder a cuidados, vestirse y tener esparcimiento, entre otros gastos básicos”, según define un informe elaborado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir, la cifra no define el umbral de la pobreza, sino la posibilidad de acceder o no a una determinada calidad de vida.
Si se trata de una pareja con vivienda propia y prepaga, el monto de agosto ascendió a $3.020.695. Y si no tiene plan de salud privado, pero sí paga el alquiler de su vivienda, la cifra requerida fue de $2.526.219. En ambos casos, las cifras superan en un 35,3% a las de agosto de 2025, siempre según el informe de la Defensoría.
En el caso de personas que viven solas, el informe estima que el costo de una canasta de bienes y servicios para una mujer de 75 años o más fue en agosto de $949.448 si tiene vivienda propia y no abona prepaga; de $1.602.512 si es propietaria de su casa o departamento y tiene un plan médico privado, y de $1.547.027 si paga alquiler del lugar donde vive y no tiene prepaga. Esos importes son, en cada caso, un 38,5%, un 35,6% y un 33,9% más altos que los del octavo mes de 2025.
Variación de los haberes
Entre agosto de 2025 e igual mes de este año, los haberes de los jubilados y pensionados del sistema general de la Anses tuvieron un incremento nominal de 33,5%. Eso es así, como resultado de que hubo reajustes mensuales de porcentajes equivalentes a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El dato de la inflación se toma con dos meses de rezago.
Sin embargo, quienes perciben solo el haber mínimo tuvieron en ese lapso un reajuste de su ingreso total bastante menor, de solo 27,5%. Esto se explica por el congelamiento del bono, que desde marzo de 2024 es de $70.000. Ese importe representó en agosto algo más de 14% del monto del ingreso; un año atrás, esa participación era de 18%.
La comparación entre el aumento del costo de las canastas y la suba nominal de los ingresos lleva a concluir que, para los jubilados y pensionados que viven en la ciudad de Buenos Aires, hubo en los últimos 12 meses una caída del poder de compra de hasta 8%, dependiendo de la situación y según cálculos hechos por LA NACION.
El caso de mayor pérdida es el de una jubilada con vivienda propia y sin prepaga, que cobra el haber mínimo más el bono y no cuenta con una pensión por fallecimiento. En este supuesto, el ingreso subió en los últimos 12 meses un 27,4%, y los precios de la canasta elaborada por la Defensoría aumentaron un 38,5%. Entonces, lo que en agosto de 2025 costaba $100, en agosto de 2026 tenía un precio de $138,5. Y si la persona usaba un año atrás sus $100 para comprar la canasta completa, resulta que este año tiene $127,4, cifra que le alcanzará para pagar el 92% del conjunto de bienes y servicios. La caída del poder de compra fue así del 8%. A la vez, lo percibido en agosto pasado en términos netos (descontado el aporte al PAMI) sirvió para comprar la mitad de la canasta asignada a este hogar unipersonal.
Para una pareja de jubilados, ya sea que paguen prepaga y no alquiler, o abonen alquiler y no prepaga, la caída interanual del poder de compra fue de 5,8% si ambas personas cobran el haber mínimo más el refuerzo de $70.000. En ese supuesto, cubrieron el 32% de la canasta si tienen prepaga y no abonan alquiler, y el 38% si alquilan y no tienen plan de salud privado.
La caída interanual, en tanto, fue de 1,3% si cada uno de los integrantes del matrimonio tiene un haber mensual por el cual no hay bono (por ser superior al mínimo, aunque ello no quiere decir que sea suficiente para cubrir bienes y servicios básicos).
Si se trata de una pareja con vivienda propia y sin prepaga en la que ambos cobran el haber mínimo, se cubrirá el 56% del costo de la canasta elaborada por la Defensoría. En este supuesto, la caída del valor adquisitivo respecto de un año atrás fue de 7,9%, en tanto que, si los ingresos son superiores al mínimo (sin bono), la pérdida es de 3,5%.
Las subas interanuales de los precios de las canastas de consumo para personas adultas mayores, según el informe de la Defensoría del Pueblo porteña, resultaron algo mayores al incremento promedio de precios medido tanto por el Indec para todo el país, como por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Idecba) para esa jurisdicción. El indicador con alcance nacional arrojó una variación de 33,5% entre agosto de 2025 y ese mes de 2026; la inflación en la ciudad, por su parte, fue en ese período de 33,3%.
Jubilaciones más altas en CABA
Las relaciones entre precios e ingresos no indican que los hogares que no cubren con las jubilaciones los valores de las canastas queden, a los fines estadísticos, por debajo de la línea de pobreza. Por un lado, porque, tal como se mencionó, el estudio de la Defensoría no se refiere a los umbrales de ingresos para definir esa realidad social. A la vez, porque los hogares pueden percibir dinero de fuentes no previsionales.
Si se mira el universo total de beneficiarios del sistema de la Anses en todo el país, casi tres millones de personas perciben la suma equivalente al haber mínimo más el bono. Se trata de aproximadamente la mitad de quienes cobran jubilación o pensión del sistema contributivo.

En la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, esa participación es menor, porque es más bajo el porcentaje de personas que accedieron a sus haberes a través de una moratoria por aportes no hechos en su momento (entre quienes cobran el mínimo, casi el 90% accedió al beneficio usando una moratoria). Según datos de la Subsecretaría de Seguridad Social de junio pasado, mientras que en todo el país los beneficiarios con moratoria son el 68%, en CABA el índice es de 52%.
Los datos oficiales a junio también indican que la jubilación promedio es en la Ciudad casi un 30% más alta que en el conjunto del país entre los varones: incluyendo el bono, los valores fueron de $1.160.791 y $893.978 en cada caso. Y, en el caso de las mujeres, el haber jubilatorio promedio fue en CABA un 42% más elevado que en el promedio del país: las cifras fueron de $918.313 y $647.279, respectivamente.



