Unilever traslada una planta a Brasil
Quedaron en la calle 300 empleados
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"Con empresas como Unilever siempre pasa lo mismo: vienen, hacen su agosto y después se van", declaró el intendente de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González. En esta localidad próxima a Rosario, Unilever cerró ayer definitivamente su fábrica de helados Kibon para trasladar esa línea de producción a San Pablo, Brasil.
Los empleados de la planta se presentaron ayer mismo para cobrar sus indemnizaciones. Eran 128 estables y otros 172 que se desempeñaban temporariamente cuando había picos de producción.
Entre ellos estaba Miguel Estali, de 54 años y 7 de trabajo en estas instalaciones que abastecían al mercado interno. "No me siento mal por tener que empezar de nuevo sino, más bien, por haber llegado a esta etapa de mi vida sintiéndome un poquito fracasado", confesó Estali, mientras avizoraba lo difícil que le resultará conseguir otro empleo.
La fábrica de helados que perteneció a La Montevideana, tradicional empresa familiar rosarina, fue vendida por Philip Morris a Unilever en 1997. "La decisión de cerrar se hizo pública hace un mes", explicó Miguel Angel González Abella, directivo de la compañía anglo-holandesa. "Responde a una estrategia mundial de Unilever, que consiste en buscar las sinergias y lograr industrias de escala. Por eso concentramos la producción de helados en Brasil", dijo en referencia a la estrategia que siguió la firma.
Ahora se importarán
González Abella dijo que Brasil tiene mayor magnitud de mercado, mejor tecnología y ventajas por el tipo de cambio. "Vamos a seguir comercializando Kibon en la Argentina, pero lo vamos a traer desde Brasil. No podíamos hacerlo al revés porque la distribución de helados tiene alto costo." La decisión, anticipada por La Nación el 7 de junio último, se adelantó una semana, ya que inicialmente estaba previsto que la planta dejara de funcionar el 27 del corriente.
La reestructuración mundial de Unilever comenzó hace cinco meses y está orientada a reducir costos por más de 1500 millones de dólares, lo que se traducirá en la desactivación de 120 de las 240 fábricas ubicadas en Europa y América latina y la eliminación de 25.000 puestos de trabajo.
En la Argentina, Unilever emplea a 3000 trabajadores y ahora se quedó con cuatro plantas: en Tortuguitas (donde elabora productos de higiene y tocador personal, como las marcas Sedal, Pond´s, Dove, Axe y Rexona), Avellaneda (productos líquidos de limpieza), Gualeguaychú (detergentes en polvo y pastillas para lavado de ropa, como Ala) y otra en Villa Gobernador Gálvez (jabones), donde antes funcionaba la firma rosarina Guereño. A estas fábricas habrá que sumar las de Bestfoods, la corporación recientemente adquirida por Unilver que en este país produce alimentos de las marcas Hellmann´s, Knorr, Mazola, Ades y Arisco.
En un intento por evitar el cierre de Kibon, el gobierno de Santa Fe había interesado al grupo SanCor para que se hiciera cargo de la producción, pero no prosperaron las gestiones ante el escaso interés de la empresa láctea por ampliar la diversificación de sus productos. Tampoco se pudo convencer a Israel Baktz, antiguo dueño de La Montevideana, y no llegó a tiempo una oferta de un grupo de empresarios locales que representan a capitales internacionales. "Acá se les dieron (a Unilever) todas las facilidades para que pudieran desarrollarse", se quejó el intendente González. "Pero de un día para el otro, y sin decir agua va, estos mercenarios levantaron campamento", sentenció.
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