Vaca Muerta. Hizo un negocio millonario y ahora puede perderlo todo por el virus

La empresa Edvsa, afectada por la pandemia, acumula 1458 cheques rechazados por $705 millones
La empresa Edvsa, afectada por la pandemia, acumula 1458 cheques rechazados por $705 millones Fuente: AFP - Crédito: Emiliano Lasalvia
Sofía Diamante
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15 de mayo de 2020  • 11:31

Osvaldo Nunzi fundó Edvsa en Neuquén, hace 27 años, con el objetivo de brindar servicios de generación eléctrica a las empresas. En los últimos cinco años, la cantidad de clientes de la compañía creció al ritmo del desarrollo de Vaca Muerta y del boom de la construcción de parques eólicos. Esto le permitió terminar el año 2019 con 2200 empleados y una facturación de $3600 millones. Pero la pandemia y el freno total de la actividad petrolera , encontró a la empresa sin espaldas para afrontar la situación, debilitada tras un año en el que las devaluaciones y la crisis del sector impactaron en los balances de las compañías.

Edvsa tomó visibilidad en el último mes tras la denuncia que hicieron varias pymes en Neuquén por la falta de pago de servicios realizados para la compañía. Las denuncias provienen desde los servicios de combis que transportaban a los empleados a los yacimientos, hasta los proveedores de conductores eléctricos, maquinaria y artículos de ferretería, entre otros. Según informa el Banco Central, la empresa acumula a la fecha 1458 cheques rechazados por casi $705 millones, que podrían aumentar a medida que pasan los días. Esto afecta a todas las pymes que ya vendieron esos cheques para hacer frente a sus costos.

Ante esta situación, Edvsa propuso realizar un acuerdo preventivo extrajudicial (APE) -una instancia previa al concurso de acreedores-, y ofreció pagar su deuda de tres formas: con una quita del 30% y abonar el resto en 30 cuotas mensuales sin interés; quita del 15% y 40 cuotas sin interés, o pagar en 50 cuotas el total de lo adeudado. El acuerdo podría homologarse a todos los proveedores si aceptan el 51% de la cantidad de firmas y el 66,66% de la masa crítica de la deuda.

"Esto nos quiebra a nosotros", dice Ignacio Iranzi, dueño de una empresa transportista afectada por la falta de pago, que tiene 50 empleados. "A mí me debe $15 millones, de los cuales debería haber cobrado ya $8 millones, el 70% de mi facturación. No tengo salida, no sé que hacer", indicó, y señaló que, como él, están al menos 600 otras pymes. Hace 10 días, Iranzi, junto con otras empresas de combis, protestaron frente a las oficinas de Edvsa en el parque industrial de Neuquén. "Aprovechó la situación actual para no pagarnos y sacar ventajas financieras", acusó Iranzi.

Martín Cides, tiene su empresa de combis Futuro Transporte, que fundó su madre en 1995. "Empezamos a trabajar con Edvesa hace un año. Siempre se caracterizó por ser una empresa que costaba cobrarle. Estiraron tanto los plazos de pago que nos quedaron servicios y facturas a cobrar desde noviembre. Vivimos un abuso por parte de la empresa. Hoy nos deben $10 millones. ¿Cómo vamos a creer que nos van a pagar en tantas cuotas con la quita, si no cumplieron las fechas de pago? Todo esto arroja por la borda muchos años de sacrificio para poder crecer y desarrollarnos, y nos tienen desfinanciados", contó.

"Yo los entiendo, porque fui uno de ellos hace unos años. No tengo resentimiento contra eso, pero la situación es que tenemos el 10% de la actividad que teníamos hace un mes y medio atrás", justifica Osvaldo Nunzi a LANACION.

Osvaldo Nunzi fundó Edvesa en 1997
Osvaldo Nunzi fundó Edvesa en 1997 Crédito: Gentileza Diario de Río Negro

El presidente de Edvsa dice que "hay una injusticia muy grande", y explica: "Somos una empresa que tiene más de 26 años de track record. Nunca habíamos tenido un cheque rechazado hasta el 20 de marzo, y es bastante decir en un país tan difícil. Siempre pudimos llevar adelante la actividad. El 95% de nuestros contratos es con empresas privadas. Entre nuestros clientes están YPF, Pan American Energy (PAE) y Shell. Tenemos más de 2000 empleados. Jamás pagamos el salario un día tarde. Nuestros auditores son E&Y y nos financiamos en la banca comercial local. Solo los últimos dos ejercicios de la compañía dieron pérdidas, nunca antes habían dado pérdida", cuenta, desde Cipolletti, donde está radicado.

Los problemas de las compañía comenzaron a partir de agosto pasado, con la devaluación que hubo luego de las elecciones primarias (en un sector cuyas transacciones están pactadas en dólares) y con la decisión del gobierno anterior de congelar el precio de los combustibles. Esa medida generó que varias operadoras -principalmente YPF- decidiera pesificar todos los pagos a sus proveedores.

"Nos congelaron también los contratos y entramos en una negociación conflictiva", dice, y admite una equivocación: "Financiarse a una tasa del 80% y querer crecer fue mi principal error".

"Hay dos maneras de entrar en problemas: o no tener trabajo o tener demasiado trabajo. De la mano de querer trabajar mucho, o de haber tomado demasiados compromisos, quedamos complicados con la brutalidad de las tasas de interés y las posteriores devaluaciones", analiza.

"El sistema financiero, además, se retiró de manera continua, quitándonos totalmente el apoyo. Los entiendo, el negocio no está bien y tratan de resguardar su patrimonio, pero afectó a la estructura de la compañía. Nos retiraban los créditos que iban venciendo, no se renovaban", agrega.

En este contexto, la pandemia fue el golpe final, ya que cortó con el flujo de fondos que tenía la compañía. "El negocio consiste en comprar el material, realizar la construcción, facturar y cobrar. Cuando se frena eso, no facturamos más y nos quedamos sin ingresos para complementar la cadena de pagos. Y cuando sabés que vas a facturar menos de lo que tenés que pagar, hay que evaluar todas las opciones legales para salir adelante en esta situación. Defiendo una compañía que ha sido capaz de generar más de 2000 puestos de trabajo, no soy un paracaidista que llegó ayer. Por eso estamos tratando de reestructurar la deuda con proveedores y bancos. La empresa es mi vida", indica.

"Financiarse a una tasa del 80% y querer crecer fue mi principal error", admite el empresario
"Financiarse a una tasa del 80% y querer crecer fue mi principal error", admite el empresario

En estos meses, el empresario admite que está realizando acuerdos con mandos medios para desafectar a casi el 50% de los empleados, porque ven "una reducción clara de actividad hacia adelante". "Con la gente activa de trabajo remoto se consensuó 30% de rebaja; los sindicalizados Uocra y Petroleros están de acuerdo con actas suscritas por la industria. En el marco de estos acuerdos consensuados hay un porcentaje menor, del 20%, que no acepta y se está negociando", explicó.

Nunzi señala también que está negociando mejoras en los arreglos contractuales con algunos de sus clientes. En base a esas negociaciones, dice, podrá mejorar la oferta realizada en el acuerdo preventivo extrajudicial. "El volumen de la deuda tiene absoluta relación con la facturación de la compañía. El año pasado facturamos $3600 millones y este año estimábamos duplicar esa cifra. Quedamos todos impactados por esta crisis", comentó.

El objetivo de la empresa ahora es negociar su deuda y continuar con la compañía cuando la actividad se recupere, como el resto de las pymes que dependen de la industria petrolera.

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