
Varios cementerios vuelven a manos locales
CSI vendió sus operaciones en el país
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Los principales cementerios privados y empresas de servicios fúnebres de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires, que estaban en manos de la empresa Service Corporation International (SCI), volverán a tener dueños argentinos.
Ayer se conoció que la compañía estadounidense SCI decidió desprenderse de sus posiciones en el país -entre las que se encuentran los cementerios privados Parque Memorial, Jardín de Paz, Gloriam y Parque del Campanario- y sus compradores no son otros que los antiguos dueños, que les vendieron sus empresas a fines de la década del noventa.
La operación también incluye a las empresas de servicios fúnebres Lázaro Costa, Casa Callao, Compañía Principal, Casa Raumberger, Casa Betti de La Plata y Casa O´higgins.
Los nuevos dueños de Jardín de Pilar, como se denomina al grupo de empresas, son Julio Zorraquín, Alberto Herrmann y Norberto Mabres, fundadores de Parque Memorial, Gloriam y Parque del Campanario, junto con las familias Ruete Aguirre y Abalos, con empresas en Uruguay y Chile.
SCI desembarcó en el país en 1997. Ese año adquirió el cementerio Parque Memorial. En 1998 fue por más y se quedó con los otros cementerios privados y empresas de servicios fúnebres. Por aquellos años, la inversión de la empresa norteamericana fue de US$ 200 millones.
Sustancialmente menor
Si bien no trascendieron las cifras de la operación porque la vendedora tiene que comunicarla previamente a las autoridades bursátiles de los Estados Unidos, se supo que la operación se realizó en un valor inferior al que se pagó a fines de los años 90.
"El monto de la compra que hemos abonado es sustancialmente menor que la inversión hecha por SCI", dijo a LA NACION Julio Zorraquín, uno de los compradores. Según el empresario, las firmas van a seguir operando con las mismas marcas. "Es uno de los principales activos de las empresas", subrayó.
En el año 2000, SCI -una empresa con base en Houston que llegó a operar en 18 países- decidió desprenderse de sus empresas en el mundo para concentrarse en los Estados Unidos. "Ahora le tocó el turno a la Argentina, que se tornó un negocio menos atractivo de lo que había sido durante la convertibilidad", indicó Zorraquin.
Jardín de Pilar cuenta con 95.000 clientes y facturó el año pasado aproximadamente 41 millones de dólares.




