
Volkswagen y BMW salen a restarles cuota de mercado a GM, Ford y Chrysler en EE.UU.
Acostumbradas a la feroz competencia de sus rivales japonesas, General Motors Corp. (GM), Ford Motor Co. y Chrysler LLC enfrentan ahora un nuevo desafío de los fabricantes europeos.
Intuyendo una oportunidad en la debilidad de las tres grandes automotrices estadounidenses, las alemanas Volkswagen AG (VW) y BMW AG están calentando motores para expandirse en EE.UU. en los próximos años.
VW está invirtiendo en su primera fábrica en EE.UU. en 20 años y espera triplicar sus ventas en el país a un millón de vehículos para 2018. BMW, a su vez, lanzará un auto pequeño y está ampliando su red de concesionarios.
"EE.UU. será el motor de crecimiento del futuro", dice Jim O’Donnell, director de BMW en EE.UU. "Aquí es donde seguiremos concentrando nuestros esfuerzos".
De todas maneras, no es la primera vez que los europeos han tomado esta ruta. En 1978, VW abrió una planta de ensamblaje en EE.UU. pero la cerró 10 años después a causa de problemas de calidad, altos costos y ventas decepcionantes. La francesa Renault SA compró una participación de 46% en American Motors pero se retiró en 1987 tras registrar desastrosas pérdidas.
En esta ocasión, las automotrices europeas insisten en que con portafolios más diversos, saludables presupuestos de marketing y acceso a mano de obra no sindicalizada podrán superar los errores del pasado.
VW, por ejemplo, está desarrollando varios modelos especialmente para el mercado estadounidense, incluyendo un sedán familiar. Una nueva fábrica en EE.UU. la librará de los vaivenes cambiarios que en otras ocasiones perjudicaron sus ventas. Hans Dieter Pötsch, director de finanzas de VW, reconoció en una entrevista hace unos meses que la compañía alemana enfrenta un gran desafío para igualar su producción a la de rivales como Toyota Motor Corp. que cuentan con marcas establecidas y una gran red de fábricas en EE.UU.
Aun así, dijo confiar en el éxito de la estrategia para combatir contra Toyota y Honda Motor Co. en otros mercados. "Somos los líderes en China. No Toyota", apuntó. "Ya estamos compitiendo con éxito con ellos en otras partes del mundo. ¿Por qué no hacerlo en EE.UU.?"
VW está invirtiendo US$ 1000 millones en una nueva planta de ensamblaje en Chattanooga, Tennessee, donde espera empezar a producir unos 250.000 vehículos al año para 2012. Esta fábrica producirá un nuevo sedán de tamaño medio que competirá con el Toyota Camry y el Honda Accord, dos modelos muy populares en EE.UU. Recientemente, VW también introdujo un nuevo modelo en EE.UU.: una minivan llamada Routan, que Chrysler fabrica para VW.
Mientras la mayoría de las automotrices está recortando costos, Audi AG, la filial de lujo de VW, planea incrementar en 2009 su presupuesto de marketing para EE.UU. en un 15%, frente a los aproximadamente US$ 80 millones que gastó el año pasado.
Estas iniciativas por parte de VW y BMW representan un cambio en la opinión generalizada de que las oportunidades de crecimiento en el mayor mercado automovilístico del mundo son limitadas.
Las automotrices vendieron en torno a 17 millones de vehículos al año en EE.UU. durante la primera mitad de esta década. Pero las ventas cayeron hasta unos 13 millones de vehículos en 2008 y, de momento, la mayoría de previsiones sitúa esta cifra por debajo de los 15 millones durante otro par de años.
Por su parte, GM, Ford y Chrysler están reduciendo el tamaño de sus operaciones. Los fabricantes asiáticos también se muestran prudentes. Toyota, por ejemplo, ha aplazado indefinidamente la inauguración de una planta en Mississippi, mientras que Honda ha recortado su producción en EE.UU.
En 2008, GM, Ford y Chrysler apenas vendieron la mitad de los 16,1 millones de vehículos vendidos en EE.UU. Las asiáticas se llevaron más de 40 por ciento de este pastel. Sin embargo, en los últimos 10 años, la participación de mercado de los fabricantes europeos creció sólo en un punto porcentual, a 7,2 por ciento.





