La hegemonía china
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El año que acaba de iniciarse será seguramente testigo de la continuación de una tensa carrera entre los Estados Unidos y China por ganar posiciones dentro de la comunidad internacional.
China es hoy una potencia mundial que invierte fuertemente en investigación y en desarrollo tecnológico para aumentar estratégicamente su independencia. Lejos de limitarse a copiar e imitar, ahora innova y lidera, particularmente en el campo de la inteligencia artificial y en lo relacionado con tecnologías de punta, tal como surge del exigente plan quinquenal lanzado por Xi Jinping.
No recurre con estos fines a prestigiosas casas de estudio, como sí lo hace Estados Unidos con sus universidades, sino que, con la cooperación de un Estado que busca consolidar liderazgos, trabaja en todos los niveles de la actividad económica.
La Casa Blanca, por su parte, acusa a Pekín de espionaje empresarial, de no respetar la propiedad intelectual de firmas extranjeras y de mantener una fluctuación cambiaria que atenta contra la libertad de mercado, además de condenar sus acciones coercitivas en lo internacional y los permanentes ataques a los derechos humanos.
Dos de los conglomerados empresarios chinos del rubro Información y Comunicación Tecnológica obran a la manera de punta de lanza en esta carrera que incluye al 5G: Huawei y ZTE.
Lejos está el gigante asiático ya de pretender ocultar su afán de liderazgo mundial, desde las islas artificiales que construye, desafiante, en el Mar del Sur de China o en Hong Kong, donde ha incumplido abiertamente sus promesas de respetar las libertades personales de los residentes, igualándolos a todos los demás ciudadanos del inmenso país oriental.








