Siniestros viales, una epidemia evitable
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El 10 de este mes se celebró el Día Nacional de la Seguridad Vial, fecha que invita a reflexionar sobre el respeto a las normas de tránsito para una mejor convivencia y a la necesidad de una mayor conciencia cívica para reducir el alto índice de víctimas por siniestros viales. El estudio Emotional Driving: argentinos al volante, realizado antes de la pandemia por Gonvarri Industries para detectar conductas en el tránsito, mostró conclusiones muy reveladoras.
Por ejemplo, el 84,58% de los encuestados cree que en la Argentina no se maneja de forma responsable y segura, pero casi la misma proporción, el 82,32%, asegura que conduce segura y responsablemente, es decir, casi nadie se ve a sí mismo como un conductor poco responsable. Más sorprendente resulta conocer que el 96,6% considera que los accidentes de tránsito se podrían reducir a la mitad si los conductores –esto es “los otros”– fueran más conscientes.
La empresa estadounidense Zutobi, especializada en estos temas y que anualmente elabora un ranking de inseguridad vial, ubicó a la Argentina como el cuarto país más inseguro del mundo para conducir, solo superada por Sudáfrica, Tailandia y Estados Unidos. Los factores considerados para la medición fueron un estimado de muertes por accidentes de tránsito cada 100.000 habitantes, la vinculación de esas muertes con el consumo de alcohol y el índice de uso del cinturón de seguridad en conductores.
También la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) publicó un informe que señala que, durante el primer cuatrimestre del año, fallecieron 1339 personas en 1200 siniestros viales, un promedio de 11 víctimas por día, lo que fue calificado como dramático por su director ejecutivo, Pablo Martínez Carignano.
Con relación al perfil de las víctimas, los motociclistas son los principales afectados, ya que representan el 43% del total. La no utilización del casco y los escasos controles son una problemática extendida, principalmente en pequeñas localidades.
Los automovilistas fallecidos representan el 28% del total y los peatones, el 10%. El informe también reveló que, del total de víctimas mortales, el 75% eran hombres, que casi triplican a las mujeres (24%) y 4 de cada 10 tenían entre 15 y 34 años (38%). Del informe también se desprende que la mitad de las muertes registradas durante este período ocurrieron en rutas, con un 52% de los casos, y que la mayor siniestralidad se registra en rutas nacionales.
Los accidentes de tránsito, mortales o no, resultan totalmente prevenibles. La adopción de una política integral de prevención que incluya campañas de educación para cambiar comportamientos, mayores controles, más suspensiones de licencias y el incremento de penas para los homicidas viales son cuestiones impostergables. Ninguna muerte o lesión grave en el tránsito es aceptable. Si se puede evitar, no es un accidente.








