Martín Salvetti: "El sistema educativo es aburrido y está repetitivo"

El maestro de Temperley estuvo entre los 10 docentes finalistas del Global Teacher Prize
El maestro de Temperley estuvo entre los 10 docentes finalistas del Global Teacher Prize
Diego Sehinkman
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15 de diciembre de 2019  

Martín Salvetti es el profesor de un colegio secundario de Temperley que en marzo de este año viajó a Dubái como uno de los diez finalistas del Global Teacher Prize (GTP), considerado el Nobel de educación. Ejerce en la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 52 de Abril de Temperley, de donde egresó como alumno y donde luego fue preceptor y profesor. Hoy enseña allí materias técnicas del área automotor. En 2001 montó una radio en la escuela para motivar a los alumnos y bajar la deserción. El proyecto fue tan exitoso que en 2007 ganó el premio de la Fundación YPF como mejor proyecto educativo. Con el dinero del galardón compraron la antena y los equipos. Así, desde 2008, "La 5" -así se llama la radio- transmite "de verdad". Finalmente, el ganador del Global Teacher Prize fue un maestro keniata, pero la experiencia de Dubái fue tan fuerte que hoy varios de los finalistas están escribiendo un libro en conjunto. Salvetti fue uno de los premiados por LA NACION en el festejo de los 150 años del diario. "Ese premio fue más importante que el viaje a Dubái, porque es en mi tierra, es en mi nación, en mi comunidad. Para mí fue impresionante estar ahí".

Llegamos al final de 2019, un año inolvidable para vos. ¿Qué puntos de vista se te modificaron en el viaje a Dubái, a partir de la convivencia con maestros de todo el mundo?

Yo tenía la idea de que los problemas educativos eran especialmente graves en Argentina y el viaje me mostró que no es solo acá. En el mundo se está hablando de una transformación en la educación. Conocí otras experiencias educativas que no sabía que existían, como maestros hospitalarios o maestros en conflictos bélicos. Y después, valoré mucho más el rol transformador que debe tener un docente con sus alumnos para cambiar la realidad.

Peter Tabichi, el maestro keniata que ganó el premio, explicó que su desafío es combatir la deserción, el mismo objetivo que tuviste vos en 2001 y que motivó el armado de la radio. En el caso de tu escuela, ¿por qué abandonaban la cursada tus alumnos en 2001?

Quizás por la apatía y el aburrimiento que les generaba el trabajo que se venía realizando. No se incorporaba tecnología, los docentes que estaban próximos a jubilarse enseñaban de una única manera, como si ellos mismos fueran los únicos transmisores de conocimiento. Daban dos horas de clase y se iban, y no tenían relación con los alumnos. Yo pienso que hay que trabajar exactamente al revés.

¿Cómo sería al revés?

Los docentes tenemos que generar alternativas para despertar distintas vocaciones en los chicos. Tenemos que desarrollar proyectos o estrategias innovadoras para darles a los docentes distintas formas de trabajar y relacionarse con los chicos. El profesor tiene que conocer al chico con el cual trabaja. El otro día un alumno me dijo: "Martín, vos sabés el nombre de nosotros. Eso no nos pasa en otros lados". Hay que conocer al chico y saber con quién yo estoy en el día a día. Con los proyectos de la banda de música, la radio y el taller de cine, los profes que estábamos a cargo nos involucrábamos de otra manera.

Vos tenés habilidades sociales y ganas para acercarte a tus alumnos de modo casi personalizado. ¿Pero cómo se hace para extender el "método Salvetti" a todos, cuando está tan basado en tus propias características de personalidad?

Si usáramos la metáfora del fútbol, te diría que hay que salir a buscar talentos. Gente que tenga las habilidades y luego ubicarlos -como un DT que planta el equipo- en la posición donde más rindan. Pueden tener habilidades innatas, pero si no, hay que formarlos, darles herramientas para desarrollarlas. Es difícil: dentro de la escuela somos 500 docentes y buscar una transversalidad para trabajar en distintos diseños curriculares con los chicos nos cuesta mucho. Todavía no tengo la solución, pero estamos trabajando para ver si la podemos encontrar.

El desafío entonces no es solo motivar a los alumnos, sino también a los docentes. ¿Cómo toman ellos tus propuestas?

El sistema educativo está aburrido y es repetitivo. La escuela no tiene que desmotivar a los chicos. Ellos vienen motivados. En nuestra escuela los días de inscripción hay cinco cuadras de cola. ¿Qué cosa atenta contra la motivación? No conocerlos, no darles oportunidades de aprendizaje y ofrecerles mala calidad educativa. Y te agrego: que el lugar físico no sea acorde.

Un alumno tuyo dijo: "En el programa hablamos de animé, películas, YouTube y todo lo que nos interese. En este taller de radio Martín nos enseñó a no aburrirnos".

¿Sabés qué descubrí? Que con la radio los chicos iban descubriendo cada uno su vocación. Eso fue lo que más me estimuló.

La noción de autoridad hoy está cuestionada. Hasta hace unos años los padres apoyaban a los maestros. Hoy, en cambio, quizás se ponen del lado de los hijos cuando los reprueban, desacreditando al docente. ¿Cuál es tu mirada sobre eso?

Hace unos días, en noviembre, se hizo la muestra anual de todos los trabajos de los chicos y asistieron más de 2000 personas, la mayoría, padres. Acá en nuestra escuela se trabaja. Lo que se necesita es tener un horizonte claro y en nuestra escuela ese horizonte lo delimita el director, Héctor De Luca, con el que cierro la puerta y discutimos dos o tres veces por semana, pero las cosas son claras. Y cuando están claras los padres responden.

¿Por qué considerás que es tan importante la formación técnica?

Hoy se habla como si solo la robótica y lo digital fueran el futuro. También es muy importante la formación metalmecánica, así como preparar alumnos para que estudien ingeniería.

Ahora sos consejero escolar. Si tuvieras delante a 200 maestros, ¿qué les dirías, según tu experiencia?

Hace poco di una charla para maestros y les dije: "Si tienen miedo de estar en el aula, ese miedo se lo transmiten a los chicos. Recuerden que justamente nosotros no podemos trasmitir miedo".

¿Miedo a qué?

Los docentes no somos infalibles y tenemos mucho que aprender. Hay que aceptar y naturalizar que nos podemos equivocar. No hay que tenerle miedo al futuro, a lo nuevo, a descubrir.

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