
Acusan de parcialidad a uno de los lores que falló contra Pinochet
La defensa denunció sus nexos con Amnistía y aumentó la presión sobre Straw.
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LONDRES.- La organización de derechos humanos Amnistía Internacional admitió ayer que uno de los lores que votó en contra de Augusto Pinochet, lord Leonard Hoffman, ha sido durante siete años director de su filial encargada de recaudar fondos.
Amnistía Internacional formó parte del equipo de la fiscalía, junto con la justicia española y otras dos organizaciones no gubernamentales, durante la apelación en contra del general chileno en la Casa de los Lores. La admisión fue resultado de una "guerra de cartas" entre sus abogados y los del general Pinochet, que la semana última ya habían revelado que la esposa de lord Hoffman, Gillian, trabaja como empleada administrativa en su oficina central en Londres.
El hallazgo, sin embargo, no debería afectar la decisión sobre la extradición del general chileno por parte del ministro del Interior, Jack Straw, , cuyo plazo para expedirse vencerá pasado mañana, fecha que coincidirá con el 50º aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La objeción no tiene peso legal porque las sentencias de la Cámara de los Lores son inapelables y todo reparo sobre la composición de la corte debe ser expresado antes del término de la audiencia.
Desde el punto de vista político -algunos dirían moral-, el tema quedaría abierto a la interpretación de no ser por el hecho de que el juez de la Corte Suprema que aprobó la inmunidad de Pinochet, lord Bingham, también está vinculado con Amnistía Internacional. El año último contribuyó con Hoffman en la recaudación de fondos para la construcción de la nueva sede nacional de la organización en Londres.
Prioridad a Pinochet
Los cinco lores que integraron el panel examinador tampoco fueron escogidos especialmente. La Cámara de los Lores cuenta con sólo doce magistrados (law lords) y fue necesario posponer el caso de un demandante de asilo para dar prioridad a la apelación de Pinochet. La participación de Amnistía en la parte acusadora sólo se confirmó horas antes de comenzar la primera jornada de la audiencia, restando así tiempo a que el propio Hoffman declarara un posible conflicto de intereses.
La relación del lord sudafricano -nacido en 1934 en el seno de una familia judía alemana- con la más famosa de las organizaciones defensoras de los derechos humanos comenzó en 1986, cuando Amnistía se vio forzada a crear una entidad paralela (Amnesty International Charity Ltd.) para recaudar fondos porque el gobierno conservador se negó a reconocer su status como entidad caritativa.
Hoffman y dos prestigiosos abogados, Peter Duffy y Stuart Whitehead, aceptaron entonces integrar su directorio en forma no remunerativa, reuniéndose una sola vez por año con los ejecutivos de Amnistía para rever sus finanzas y discutir los grandes objetivos de la organización.
"La filial caritativa no ha tenido ninguna participación en nuestras campañas de derechos humanos -sostuvo la organización en un comunicado-. La participación de altos magistrados, como los lores Hoffman y Bingham, en el trabajo caritativo de Amnistía es de conocimiento público y nos sorprendió que los abogados del general Pinochet sólo se hayan dado cuenta de esto en este momento.
"Que el equipo del general Pinochet esté elevando esta consulta ahora es una señal de cuán desesperados están", estimaron.
Cuentas pendientes
La elección por parte de los letrados del dictador chileno del periódico The Guardian para divulgar su último hallazgo ha despertado algunas suspicacias.
Lo cierto es que el matutino de izquierda, famoso por su defensa de los derechos humanos, tiene un par de cuentas pendientes con lord Hoffman. El magistrado fue el autor de una enmienda a las normas de privilegio parlamentario que permitió al ex ministro tory Neil Hamilton, acusado por The Guardian de corrupción, iniciar acciones legales contra el periódico.
Como juez de la Corte Suprema, Hoffman también exigió a un periodista del mismo diario que revelara las fuentes de una de sus notas. La sentencia fue más tarde revocada por la Corte Europea de Derechos Humanos en Estrasburgo.
La sombra de una posible "vendetta" no inhibió a los que apoyan a Pinochet de lanzar diatribas en contra de éste.
"Seguramente es inaceptable que un juez que evalúa un caso esté conectado con una organización que forma parte del juicio -sostuvo el ex ministro de Economía conservador Norman Lamont-. Si un político hiciera lo mismo, sería criticado públicamente. La Justicia no sólo tiene que cumplirse, también debe verse que haya sido bien cumplida".
Su colega, el parlamentario Gerald Howarth, fue más allá y exigió que se disculpara en forma pública. "Dado lo sensible del tema y que, le guste a la Corte o no, afecta las relaciones de Gran Bretaña con un país amigo, es su obligación pedir perdón -estimó-. No hacerlo echaría una negra sombra sobre el prestigio de la más alta instancia judicial del Reino Unido".




