Antonio Meucci: el genio estafado que inventó el teléfono y murió en la pobreza

El italiano peleó hasta sus últimos días por su reconocimiento como inventor del teléfono.
El italiano peleó hasta sus últimos días por su reconocimiento como inventor del teléfono. Crédito: Radio Marconi.
(0)
7 de febrero de 2020  • 18:48

Durante mucho tiempo, el escocés naturalizado estadounidense Alexander Graham Bell fue considerado el inventor del teléfono, que patentó en 1876. Pero en 2002, el Congreso de los Estados Unidos admitió a través de la resolución 269 algo que ya era conocido en el mundo de la historia audiovisual: que quién inventó el teléfono en verdad fue el italiano Antonio Meucci, en 1854.

De Europa al "Nuevo Mundo"

Antonio Santi Giuseppe Meucci fue un creador empedernido y un hombre de fuertes ideas políticas. Estudió ingeniería mecánica e industrial en Florencia, pero su compromiso con la causa de la unificación italiana lo llevó al exilio en 1835, luego de un breve período tras las rejas. Tenía tan solo 27 años.

Junto con su esposa Ester Mochi, abandonó su Florencia natal y recaló primero en Cuba, y luego en Estados Unidos. En La Habana aceptó un trabajo en el Gran Teatro Tacón. Allí depositó su inventiva, al instalar un teléfono de lata para comunicar el escenario con los techos del teatro, tal y como había hecho mientras trabajaba en el florentino Teatro della Pergola.

Pero fue seducido por los incipientes descubrimientos relacionados a las ondas eléctricas. Durante su estadía en la isla también desarrolló un tratamiento para combatir dolores en la cabeza y en los huesos utilizando electrochoques.

La segunda de estas dolencias afectaba cada vez más a su esposa Ester, quien sufría de artritis reumatoide. En 1850, la pareja partió hacia Estados Unidos y se instaló en la ciudad de Nueva York.

Staten Island y contactos con otros inmigrantes italianos

Por ese entonces, Meucci se abocó al desarrollo de una nueva tecnología que le permitiera transmitir sonidos. Mientras tanto, empezó a organizar reuniones con otros inmigrantes italianos entre los que se encontraban varios refugiados políticos.

El prolífico inventor llegó a entablar una relación con el famoso unificador italiano Giuseppe Garibaldi. Meucci le ofreció alojamiento al militar en su residencia de Staten Island.

Giuseppe Garibaldi, héroe de la unificación italiana.
Giuseppe Garibaldi, héroe de la unificación italiana. Crédito: Wikimedia Commons.

El florentino trabajaba en la planta baja de su casa, y su mujer permanecía postrada en el segundo piso por el reuma. En estas circunstancias creó un aparato que podía transportar las ondas sonoras a través de un cable, y lo bautizó teletrófono.

Primer prototipo y demostraciones públicas

Hoy en día, este prototipo es considerado el primer teléfono de la historia. No utilizaba electricidad, sino un hierro magnetizado que funcionaba como conductor del sonido y le permitía a Meucci conversar con su esposa.

Hizo público su aparato en 1860, al transmitir la voz de una cantante en una demostración pública, y la noticia circuló por los diarios italianos en Nueva York. El problema es que no contaba con dinero suficiente. Había destinado sus ahorros a otros inventos propios; un filtro de agua y una vela de parafina.

Intentó patentar el invento en 1871 y puso a disposición sus planos como prueba. Pero no logró reunir la suma de 250 dólares (a valores actuales, unos US$ 7900). Tuvo que conformarse con un caveat, que era una suerte de trámite preliminar al patentamiento definitivo.

Ese mismo año, mientras volvía en el ferry de Manhattan a Staten Island, la caldera de la embarcación explotó, dejando 66 muertos y varios heridos de gravedad, él entre ellos.

Crisis y estafa intelectual

Su esposa desesperada y sin dinero, vendió todos sus planos y prototipos a un prestamista. Al enterarse de esto, Meucci fue inmediatamente a recuperar sus materiales pero ya habían sido comprados por un desconocido.

Menuda sorpresa se llevó el italiano cuando en 1876 llegó a sus oídos la noticia de que un tal Graham Bell había patentado un invento llamado "telégrafo parlante". Acudió a la oficina de patentes a corroborar la presentación de su documentación, pero ésta se había perdido.

Alexander Graham Bell fue el primero en patentar el teléfono en 1876.
Alexander Graham Bell fue el primero en patentar el teléfono en 1876. Crédito: Getty Images.

El efervescente italiano quiso llevar su caso a la Justicia, pero se enfrentaba contra una de las empresas más pujantes del momento, la Bell Telephone Company. Luego de un largo pleito judicial, en el que tuvo que demandar hasta a su propio abogado en 1886, un fallo le dio la razón y anuló la patente de Bell. Pero Antonio Meucci ya estaba cansado.

El inventor, que hablaba poco inglés, que no tenía la soltura necesaria para contrarrestar las artimañas legales de los abogados corporativos, murió en 1889, lo que dio por finalizado el juicio.

El Museo Garibaldi-Meucci en Staten Island, Nueva York.
El Museo Garibaldi-Meucci en Staten Island, Nueva York. Crédito: Wikipedia.

Su casa de Staten Island se convirtió en el Museo Garibaldi-Meucci. El pleno reconocimiento de su genio vino mucho tiempo después.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.