
Asesinato de Bhutto: acusan a Al-Qaeda
El gobierno afirma tener pruebas que compromenten a la red terrorista; por lo menos 33 muertos por enfrentamientos
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ISLAMABAD.- Con el temor a una guerra civil como telón de fondo, el gobierno de Paquistán, blanco de crecientes críticas, afirmó ayer que la red terrorista Al-Qaeda orquestó el asesinato de la líder opositora y ex premier Benazir Bhutto, que fue enterrada en un multitudinario funeral al que asistieron cientos de miles de personas.
Por lo menos 33 manifestantes opositores murieron en las últimas 48 horas en choques con las fuerzas de seguridad y con seguidores del presidente Pervez Musharraf a raíz de la ola de violencia que sacude al país desde el asesinato de Bhutto.
"[El gobierno cuenta con] evidencia de que Al-Qaeda y los talibanes estuvieron detrás del ataque suicida contra Benazir Bhutto", señaló el ministro del Interior de Paquistán, Hamid Nawaz.
En la misma línea, el vocero del Ministerio del Interior indicó que los servicios secretos paquistaníes interceptaron una comunicación telefónica en la que "un líder de Al-Qaeda" llamado Baitullah Mehsud "felicita a sus hombres" por el ataque.
El gobierno de Musharraf ya había acusado a Mehsud de haber planeado los atentados del pasado 18 de octubre, en los que murieron 136 personas que participaban de la caravana que acompañaba a Bhutto en su regreso a Paquistán tras más de ocho años en el exilio.
Mehsud es un conocido líder talibán de la región noroeste de Paquistán, que hasta ayer nunca había sido formalmente vinculado con Al-Qaeda, organización que también opera en las zonas fronterizas con Afganistán.
Los seguidores de Bhutto, enemiga acérrima de Musharraf, desconfían de las declaraciones del gobierno, al que consideran en parte responsable de su muerte por no haber brindado a la líder opositora medidas suficientes de seguridad.
"Ahora, el gobierno dice que Baitullah Mehsud es el responsable. ¿Dónde están las pruebas?", se preguntó Faruq Naik, principal consejero de Bhutto y responsable de su partido, el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP).
Pero éste no fue el único punto de desencuentro entre el gobierno y los seguidores de la política asesinada. Según el Ministerio del Interior, Bhutto no murió por heridas de bala o por esquirlas de explosivos, sino al golpearse la cabeza contra su vehículo (ver aparte).
"[La explicación oficial] no tiene fundamento. Es una sarta de mentiras", replicó Naik, el asesor de la ex primera ministra. "[A Bhutto] la alcanzaron dos balas: una en el abdomen y otra en la cabeza. Fue una gran falla de seguridad", dijo.
El funeral
Bhutto fue asesinada tras pronunciar un discurso en un parque de la ciudad de Rawalpindi, y 19 personas más murieron como consecuencia de la bomba que hizo estallar el atacante suicida. Cientos de miles de paquistaníes dieron ayer el último adiós a Bhutto, que fue enterrada en el mausoleo de su familia situado en el cementerio del pueblo de Ghari Khuda Bakhs.
El féretro con los restos de la líder asesinada fue conducido hasta el interior del mausoleo cubierto con una bandera del PPP, para recibir las últimas oraciones por su alma, en presencia de su marido y sus tres hijos.
El viaje de unos seis kilómetros desde la mansión de los Bhutto en Naudero hasta el mausoleo fue presenciado por miles de personas, que cantaron en apoyo a su líder muerta y lanzaron duras críticas a Musharraf, a quien acusan de estar involucrado en la muerte de su rival. A lo largo de la ruta polvorienta, muchos seguidores vieron pasar el coche con el ataúd sin poder reprimir las lágrimas, mientras otros se golpeaban el pecho en señal de tristeza y algunos intentaban tocar el vehículo para despedirse.
A la ceremonia también acudió el vicepresidente del PPP, Amin Fahim, cuya formación ha declarado 40 días de luto mientras debate su participación en las próximas elecciones legislativas, previstas para el próximo 8 de enero.
A pesar de que el dirigente del segundo partido opositor, Nwaz Sharif, aseguró anteayer que su formación boicoteará los comicios en respuesta al asesinato de Bhutto, que se perfilaba como gran favorita, el gobierno de Musharraf determinó ayer que no modificará la fecha electoral.
Violentas protestas
Musharraf es ahora el blanco de la ira de los simpatizantes del PPP, que llevan dos días en las calles protestando por el asesinato de Bhutto en unos disturbios que han causado decenas de muertos en la región sureña del Sindh, bastión principal del partido.
Hasta el momento, han muerto alrededor de 33 personas por la ola de protestas en las que los manifestantes quemaron comercios, sedes de partidos políticos, autos y trenes.
"Nuestra gente está protestando en las calles por este suceso tan triste", declaró un vocero del PPP, que responsabilizó al gobierno de la muerte de Bhutto por su negligencia.
Sólo en la región de Sindh hay desplegados unos 16.000 miembros de los cuerpos de seguridad, que recibieron órdenes de tirar a matar contra los "pirómanos".
En Karachi, ciudad natal de Bhutto, una multitud saqueó por lo menos tres bancos y los incendió, para luego enfrentarse a tiros con la policía. En Multán, unas 7000 personas saquearon siete bancos y varios comercios. La policía debió utilizar gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
En Islamabad, unos cien manifestantes quemaron cubiertas de automóviles. En localidades aledañas, las calles lucieron desiertas y los comercios cerrados por el duelo nacional.






