
Atentado explosivo en el centro de Roma
Se lo atribuyó un grupo terrorista
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ROMA.- Ayer no fue un día cualquiera ni para los romanos ni para todos los italianos. Una potentísima bomba estalló por la madrugada muy cerca de la famosa Piazza del Popolo, en el corazón de esta capital, generando otra vez el temor al regreso de los aquí denominados "años de plomo", la época en que las Brigadas Rojas y el terrorismo de derecha ensangrentaban la península, en la década del 70.
El atentado, que tuvo lugar en la entrada de un edificio histórico, el Palazzo Rondinini de la Via Brunetti, no causó muertos sólo porque ocurrió a las 4.30.
Y fue reivindicado por la tarde -a través de un largo e-mail enviado a la redacción de distintos diarios- por los "Núcleos de iniciativas proletarias revolucionarias". No se trata de desconocidos, sino de un grupo que los expertos vinculan con la galaxia de las "nuevas" Brigadas Rojas, que reaparecieron en el 99 al atribuirse el asesinato de Massimo D´Antona, un asesor del gobierno en asuntos laborales.
Considerados con escasa capacidad operativa, pero con gran fuerza ideológica (de extrema izquierda), los Núcleos se hicieron conocer hace un año, al reivindicar otra bomba -que sin embargo no explotó-, frente a una comisión antihuelga, en Roma.
La bomba de ayer estalló, a casi un mes de las elecciones generales, donde funcionan las sedes del Instituto de Asuntos Internacionales, el Consejo para las Relaciones Italia-USA y el Círculo del Ajedrez (una suerte de Jockey Club romano), es decir, blancos que podrían considerarse "simbólicos". También coincidió con la desactivación de otro artefacto halladofrente a unas oficinas de la Fiat en Turín, en otro episodio que dejó más preocupados aún a los italianos.
Si bien el ministro del Interior, Enzo Bianco, aclaró que el artefacto de Turín era "mucho menos sofisticado", no dudó en definir lo ocurrido en Roma como "un atentado terrorista". No sólo por "la calidad del explosivo y los complejos modos operativos" de los autores, sino también porque "el edificio de la Via Brunetti hospeda objetivos que pueden incluirse en las estrategias de ataque de terroristas".
Como la mayoría de los miembros del gobierno y del resto del arco político, el canciller Lamberto Dini repudió el "innoble acto de violencia terrorista" y aseguró que "los responsables de este gesto incalificable deben saber que nadie se dejará intimidar y que su acción, tendiente a crear el terror, se enfrentará con una firme reacción de las autoridades del Estado".
Estupor
En el escenario del grave hecho, en tanto, la atmósfera que se respiraba era de total estupor. Mientras la policía y los carabineros investigaban la zona acordonada, curiosos, vecinos y turistas se acercaban a comentar el atentado y a sacar fotos. "Mi hotel está a una cuadra, me desperté con un ruido tremendo y estoy aterrada", decía Jacqueline, una francesa de Lyon, que llegó a Roma por las Pascuas. "Vivo acá desde hace 45 años y siempre fue un barrio tranquilo; no puedo creer que volvamos a la épocas de terror", se quejaba por su parte Fabrizio, portero de un edificio de la Via del Corso.
La bomba afectó parcialmente el Palazzo Rondinini, un edificio del 700 con la típica arquitectura de la Roma barroca, conocido por haber hospedado durante muchos años a la famosa "Pietá Rondanini", de Miguel Angel, que tomó su nombre de la deformación del apelativo del palazzo, y que ahora se encuentra en Milán.
El artefacto -comandado con un teléfono celular- estalló en la parte lateral, dañando una enorme puerta blindada y el frente de un restaurante. Según fuentes de la investigación, un comando de cuatro personas, dos que vigilaban los accesos y dos que colocaron el celular que estalló, habría perpetrado el ataque, que los expertos calificaron de "tipo militar".



