Atentado suicida en Marruecos
1 minuto de lectura'
RABAT.– Un atacante suicida se inmoló ayer en uno de los cafés más concurridos por turistas en la ciudad marroquí de Marrakech, donde murieron por lo menos 15 personas, la mayoría de ellas extranjeras, y otras 20 resultaron heridas.
La fuerte explosión estremeció ayer en horas del mediodía al Café Argana, en la famosa plaza de Jemaa El Fna, una de las principales atracciones de Marrakech y Patrimonio de la Humanidad, que se encontraba atestada de cientos de turistas. La detonación fue tan intensa que se oyó a dos kilómetros del lugar, según relataron varios testigos.
El café se encuentra en la ciudad antigua designada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Habitualmente está llena de puestos, trovadores y encantadores de serpientes que buscan atraer a los turistas.
La televisión local informó que el atacante suicida ingresó a la cocina del local y se hizo estallar por el aire junto a las garrafas de gas del horno, lo cual aumentó la fuerza de la detonación.
El estallido hizo que parte del local se derrumbara y sepultara a la clientela bajo los escombros.
Originalmente la policía atribuyó la explosión a una fuga de gas en la cocina. "La evaluación de las primeras pruebas en el lugar de los hechos apuntan a un atentado", informó posteriormente el Ministerio del Interior.
El canal de televisión estatal 2M indicó que entre los 15 muertos había seis franceses, cinco marroquíes y cuatro extranjeros cuya nacionalidad no mencionó. Hasta ayer nadie se había atribuido el atentado, pero los servicios de inteligencia especulaban con que se trataba de un acto terrorista ejecutado por grupos vinculados con la red Al-Qaeda.
De confirmarse la responsabilidad de militantes islámicos, sería el primer gran atentado que sufre Marruecos desde 2003 en Casablanca, la capital comercial del país, cuando varios atentados suicidas a instalaciones occidentales y judías causaron 45 muertos, entre ellos, 12 atacantes. Desde entonces, la policía marroquí desarticuló docenas de células terroristas y arrestó a centenares de activistas.
Al igual que en otros países del norte de Africa, también en Marruecos miles de personas salieron a la calle para pedir reformas democráticas. Sin embargo, en la mayoría de los casos no hubo violencia como en otros países de la región. El popular rey Mohammed VI ya anunció profundas reformas, como entregar parte del poder y fortalecer la capacidad del gobierno y el Parlamento.




