
Bachelet admite que su candidatura a la ONU quedó casi sin chances y crece la presión para que se retire
La expresidenta chilena obtuvo apenas dos apoyos en el último sondeo del Consejo de Seguridad y referentes del oficialismo consideran que debería dar un paso al costado para preservar su liderazgo
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SANTIAGO, Chile.- La expresidenta chilena Michelle Bachelet, quien aspiraba a acceder al cargo más alto de la diplomacia internacional, dijo este jueves que “no seré secretaria general” de la ONU, sincerando la situación de su candidatura, que está lejos de las favoritas.
Bachelet admitió que no será la próxima líder de Naciones Unidas al intervenir en un foro local sobre el complejo escenario mundial, el desprecio del multilateralismo de parte de la actual administración de Estados Unidos y la disputa de ese país por la hegemonía con China.
“Uno de los poderes que tienen los países es lo que se llama el ‘poder blando’, que es la cultura, lo que hace atractivos a los países. Y ha cambiado: el poder blando de Estados Unidos ha caído y el poder blando de China ha crecido mucho”, sostuvo en un encuentro sobre migración en la Universidad Diego Portales.

Allí, la exdirectora de ONU Mujeres y exalta comisionada para los Derechos Humanos de la entidad apuntó al descrédito del multilateralismo de parte del presidente Donald Trump, indicando que no se inició con él, pero en su administración “ha tomado mucha fuerza” y “lo que hay de fondo es una pelea estratégica estructural”.
Y a continuación transparentó: “Entonces ese es el tema. No seré secretaria general después de dar mi opinión; es un alivio. Porque, como me dijo una gringa: ‘Bueno, y si no se puede hacer nada, ¿para qué quiere ser secretaria general?’”, añadió. “Bueno… tal vez porque sé que no voy a ser secretaria general”, declaró para explicar posteriormente que los desafíos globales de la humanidad no los puede resolver nadie por sí solo.
Tras la postulación del gobierno anterior, México y Brasil a liderar el organismo, el gobierno actual del derechista José Antonio Kast le quitó su respaldo. A eso se sumó una campaña desde Estados Unidos de congresistas conservadores y del secretario de Estado, Marco Rubio, que le reprochaban, entre otros temas, su postura sobre el aborto.
Pese a que sostuvo reuniones con todos los países miembros del Consejo de Seguridad, a excepción de Estados Unidos, en una intensa campaña, su desempeño en los sondeos preliminares la dejó en cuarto y luego en penúltimo lugar de entre ocho candidatos.

Durante su intervención, la dos veces exmandataria chilena sostuvo que Naciones Unidas ha dejado de ser relevante por el debilitamiento del multilateralismo en favor de opciones de confrontación y por una asfixia económica y política.
Finalmente, la experimentada política, médica de profesión, aseguró que seguirá luchando “hasta el día que me muera” por sus ideales.
Cuesta arriba
La votación del Consejo de Seguridad realizada en agosto posicionó como favorita a la excanciller de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett con ocho votos favorables. Bachelet solo logró dos apoyos, informó su entorno a la AFP.
Haroldo Muñoz, excanciller chileno y parte del equipo de Bachelet, negó que vaya a dejar la carrera. “Aunque el objetivo no se consiga, su postulación es una cuestión de convicción, de defensa de principios en un momento en que se cuestiona el multilateralismo, el derecho internacional, el cambio climático, la democracia y los derechos humanos”.

La exministra Camila Vallejo dijo por su parte que “es evidente que el actual presidente de la república no tenía ni voluntad de que una chilena como Michelle Bachelet, con la trayectoria democrática que tuvo, con el reconocimiento internacional que ha tenido hasta el día de hoy, llegara a un espacio tan importante, promotor de la paz, como es liderar la Secretaría General de la Asamblea de las Naciones Unidas”.
A su juicio, esto “no tiene que ver tanto con la acción del Ejecutivo (anterior), sino que con la falta de voluntad inicial del actual presidente. Yo creo que generó mucho daño en esta carrera, que nuestro propio país, finalmente, desde el Estado, no tuviera el apoyo que merecía”.
El diputado Raúl Soto indicó a su vez que “ha sido vergonzoso que haya tenido que sacarla adelante (su candidatura) con el respaldo de México y Brasil, y no con el apoyo de su propio país, solo por diferencias políticas”. Y reiteró que el principal responsable es el presidente Kast, que tendrá que dar explicaciones.
Además, llamó a Bachelet, a su equipo y a los países que la apoyan, a “reevaluar sus efectivas opciones para liderar la ONU. Si es posible, si hay algún espacio para sumar nuevos apoyos y replantearse la estrategia de campaña, por supuesto que me gustaría que lograra seguir adelante”.

“Si llegado el momento determina que es cuesta arriba, que es derechamente inviable, para cuidar su liderazgo, por supuesto que vamos a respaldar la decisión que ella en conjunto con México y Brasil tome, de dar un paso al costado. Y la vamos a estar recibiendo con mucho cariño y apoyo”, subrayó.
Por otro lado, la jefa de la bancada de diputados de la derechista UDI, Flor Weisse, expresó que la candidatura de Bachelet, “nunca fue de Estado, sino más bien un gusto personal” del expresidente Gabriel Boric. Por eso, dijo que si reconoce que no será secretaria general, “lo más sensato es que ya retire esta candidatura y no siga adelante con un proceso y una elección que ya está perdida”.
En 80 años ninguna mujer ocupó la secretaría general del organismo mundial y apenas se registra un representante de América Latina: el peruano Javier Pérez de Cuéllar, entre 1982 y 1991. Según una práctica no reglamentada y que no siempre se cumple, la secretaría general se va turnando entre regiones. Esta vez, le tocaría a América Latina.
Hasta el momento, cinco mujeres y tres hombres, entre ellos el argentino Rafael Grossi, aspiran a suceder al portugués Antonio Guterres, de 77 años, quien terminará su segundo mandato de cinco años el 31 de diciembre.
Agencias AFP, ANSA, y diario El Mercurio/GDA



