
Berlín deja el búnker de Goebbels a los expertos
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BERLIN.- Ante una situación no muy distinta de la que parece encontrarse el edificio de la ESMA, en Buenos Aires, las autoridades berlinesas se han pronunciado en favor de dejar todo en manos de los expertos.
El Senado de Berlín acaba de ordenar que se investigue y documente minuciosamente el recientemente descubierto búnker de Joseph Goebbels antes de decidir si será sellado y cubierto con cemento, como lo fue el refugio de Hitler poco después del final de la Segunda Guerra Mundial.
El predio subterráneo fue encontrado nada menos que durante los trabajos de construcción de un monumento al Holocausto, en la Behrenstrasse, y a escasa distancia de donde operará el Ministerio de Relaciones Exteriores germano a partir del año próximo, cuando comenzará la mudanza parcial del gobierno federal de Bonn a la nueva capital, Berlín.
El sitio consiste de seis habitaciones, con puertas de acero de hasta 2,5 metros de ancho, y techos de 1,80 metro de espesor. Parece haber padecido primero un incendio y más tarde filtraciones del cercano río Spree, que alcanzaron en algún momento hasta 1,70 metro de alto. En su interior sólo se encontró una daga y un par de cascos corroídos por el agua, así como rastros de utensilios, una pobreza de evidencias que despertó dudas sobre la identidad de su propietario.
Pero el descubrimiento de una enorme central telefónica con cables del ancho de un brazo capaces de albergar cientos de extensiones y el hecho de que el recinto se encuentra a escasos 20 metros de lo que fue la villa del ministro de Propaganda y que se comunica por un túnel con el edificio donde estuvo su oficina confirmó la impresión inicial de los berlineses.
Goebbels vivió los últimos días de su vida en el búnker de Hitler, también distante unos escasos metros, bajo lo que hoy es la Wilhelmstrasse. Fue allí donde, en 1945, el hombre que desparramó el credo nazi envenenó a sus seis hijos y ordenó a un oficial de la SS que disparara primero contra su esposa y luego contra él.
Fueron varios los jerarcas nazis que, ante la avanzada de las tropas rusas y el constante bombardeo, buscaron refugio en el escondrijo del FŸhrer, porque era el que contaba con mayor seguridad. Si los techos del búnker recientemente descubierto tienen 1,80 metro de espesor, los de Hitler consistían de 4,5 metros de concreto.
Reproches en el futuro
La evaluación sobre qué hacer con este escalofriante hallazgo sumió a los berlineses en un intenso y por momentos acalorado debate.
La reacción inicial oficial fue sugerir el sellado inmediato del lugar, como ocurrió con el refugio de Hitler poco después de la capitulación alemana, y continuar con los trabajos del monumento a las víctimas del nazismo, que se han visto paralizados justamente a causa del descubrimiento.
Pero numerosos académicos pusieron el grito en el cielo. "La desaparición del búnker de Hitler es algo que, como investigadores del pasado, todos lamentamos ahora _sostuvo la arqueóloga Karin Wagner, de la Universidad Libre de Berlín_. En la posguerra se tomó esa decisión porque se buscó borrar todo vestigio del nazismo, hacer como si nunca hubiera existido para poder construir una nueva Alemania. Pero ése es un grave error que no debemos repetir. Ocultarlo y no dejar prácticamente registro alguno sobre su existencia no impidió el surgimiento de grupos neonazis, pero sí que la gente conozca más detalles sobre el tenebroso Tercer Reich."
Lo mismo opinaron los historiadores Eberhard Elfert y Dietmar Arnold, fundadores de la Sociedad Subterránea de Berlín, creada con el fin de develar los misterios de la red de refugios creados por los nazis, de los cuales estiman que hay por lo menos 12 aún inexplorados. Uno de los más interesantes estaría ubicado bajo la actual Pariser Platz, justo frente a la Puerta de Brandeburgo, y correspondería a un integrante de la SS-Leibstandarte, los guardaespaldas de Hitler.
"Las generaciones futuras nos van a reprochar no haberles dejado la posibilidad de juzgar la historia por sí mismas _indicó Arnold en un artículo publicado en el matutino Der Tagesspiegel_. El hecho de que lo que encontramos en el de Goebbels nos parezca hoy insignificante no quiere decir que, con el avance de la tecnología, no pueda dar en el futuro información elocuente sobre los crímenes cometidos o las intenciones de quienes hicieron construir los refugios."
Las quejas, divulgadas ampliamente por la prensa, no tardaron en llegar a oídos del Senado berlinés, la autoridad ejecutiva de esta ciudad-Estado. Y fue así como, tras dos semanas de agonizar sobre el camino por adoptar, se decidió dejar el tema en manos de los especialistas.
"El Senado coincidió con la opinión general de que la clausura del búnker de Hitler no fue un buen precedente _indicó su vocero, Ruth Appelhoiffer_. Antes de tomar un paso irrevocable, el gobierno considera imperioso investigar y documentar minuciosamente las instalaciones, así como evaluar cuán seguras son para que las visite el público."
Sólo cuando los expertos hayan dado respuestas a todos los interrogantes, lo que puede tomar varios meses, el Senado decidirá si el búnker será sellado con tierra (lo que permitiría el acceso a arqueólogos en el futuro) o si se lo incluye dentro del monumento a las víctimas del Holocausto.




