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Berlín pasa vergüenza por los retrasos en su nuevo aeropuerto

Por cuarta vez, se postergó ayer la inauguración de un proyecto emblemático
Laura Lucchini
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8 de enero de 2013  

BERLÍN. Tenía que ser el proyecto bandera de Berlín, como capital europea del futuro. Sin embargo, terminó siendo el símbolo de la parálisis de la Europa en crisis.

Una serie de negligencias forzaron ayer a la ciudad a admitir un nuevo retraso en la apertura del aeropuerto Berlin Brandenburg International. Se trató de la cuarta vez en la que se comunicó una postergación en la inauguración. Ahora, cada vez más voces piden represalias políticas ante la situación vergonzosa que vive la capital de la tercera economía mundial.

El nuevo capítulo de los retrasos concluyó ayer con el anuncio de dimisión del alcalde socialdemócrata Klaus Wowereit a la presidencia del consejo de seguridad del aeropuerto. Wowereit fue obligado a admitir un nuevo retraso en las obras de la nueva terminal, luego de que el diario sensacionalista Bild filtrara la información de que ningún vuelo despegará de allí hasta por lo menos 2014.

Es la cuarta vez que se cancela la habilitación del que apunta a ser un aeropuerto competitivo a nivel europeo, y con un alto valor simbólico: su habilitación unificará las operaciones de las terminales del Oeste y el Este, herencia de los años de la trágica división de la ciudad durante la Guerra Fría.

La inauguración poco verosímil había sido anunciada para noviembre de 2011, pero fue pronto aplazada a junio de 2012. Un mes antes de esta fecha, la prensa fue invitada a inspeccionar la obra y nada pareció indicar que una situación tan caótica pudiera arreglarse en pocas semanas. Aun así, un vocero, Oliver Aust, dio los detalles de cuál sería el primer vuelo en despegar y el primero en aterrizar. Diez días más tarde, fue necesario desmentir la información.

El argumento entonces fueron problemas en el sistema antiincendios. En agosto pasado, se prometió la inauguración para octubre. Mientras el escándalo aumentaba, fue sustituido el director de la Sociedad Aeroportuaria de Berlín Brandeburgo (FBB), y el alcalde se comprometió personalmente en hacer respetar la nueva fecha.

Pero la situación también erosionó la inmensa popularidad de Wowereit, que acababa de ser reelegido por tercera vez al frente de la ciudad.

Desde ayer, sin embargo, son cada vez más los que piden castigo a los responsables políticos, es decir, la cabeza del mismísimo Wowereit, ante los daños económicos y de imagen que se extienden en el país de la reina del rigor, Angela Merkel.

Desde un costo inicial previsto en unos 2500 millones de euros, el aeropuerto ya consumió unos 4277 millones de la administración pública alemana. El aumento de los costos implica un drama político local: la ciudad-estado de Berlín y el estado federado del Brandeburgo (la región que rodea la capital) se verían obligados a aumentar impuestos para poder pagar la obra, ya que Berlín es la ciudad más endeudada del país.

Después de que se filtrara en la prensa un nuevo retraso en la apertura de la terminal, la líder local de los Verdes (formación que se encuentra en la oposición en el Parlamento berlinés), Ramona Pop dijo: "Wowereit se convirtió en un daño para la ciudad. Esperamos su dimisión".

El presidente verde de la Comisión de Transportes del parlamento federal, Anton Hofreiter, exigió la renuncia de todo el consejo de seguridad, y dijo que es escandaloso que los ciudadanos, una vez más, se hayan enterado a través de la prensa. "Soy de la opinión de que Wowereit no sólo tiene que dimitir como presidente del consejo de seguridad, sino también como alcalde de Berlín", expresó.

La magnitud del escándalo amenaza con demoler la figura política de Wowereit, uno de los exponentes de la socialdemocracia más populares al que muchos querrían ver un día como candidato a jefe del gobierno alemán.

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