
Bolivia: murió el ex presidente Banzer
Falleció de cáncer en su casa de Santa Cruz de la Sierra, a los 75 años; decretan duelo nacional por 30 días
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SANTA CRUZ DE LA SIERRA (AP).- El ex dictador y ex presidente de Bolivia, Hugo Banzer, murió ayer víctima del cáncer en su casa de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, cinco días antes de cumplir 76 años.
El ex general, acusado de graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura que encabezó entre 1971 y 1978, murió a las 5.15 (hora local) debido a un paro cardiorrespiratorio provocado por un cáncer de hígado y pulmón que se había extendido al cerebro.
La familia de Banzer anunció que cumpliría los deseos del ex presidente de que sus restos no sean trasladados a La Paz -para ceremonias póstumas oficiales- y sean enterrados en Santa Cruz de la Sierra, en tanto el presidente Jorge Quiroga decretó un duelo nacional por 30 días.
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Desde que en 1978 abandonó el Palacio Quemado de Bolivia con lágrimas en los ojos, la obsesión de Hugo Banzer fue una sola: recuperar el poder por la vía constitucional.
Durante 18 años se presentó en seis elecciones consecutivas. No se detuvo hasta el 6 de agosto de 1997, cuando finalmente se sentó en el sillón presidencial amparado en su promesa de erradicar la pobreza y el narcotráfico del país andino.
Banzer se convirtió así en el primer ex dictador sudamericano en ganar comicios democráticos como civil, luego de que entre 1971 y 1978 gobernara el país con vara de hierro y una consigna: orden, paz y trabajo.
Durante esos años, 14.750 personas fueron arrestadas por sus ideas políticas, otras 19.140 se exiliaron, más de 200 murieron y muchas otras desaparecieron. En diciembre último, el juez argentino Rodolfo Canicoba Corral emitió una orden de captura internacional contra Banzer por su presunta participación en el Plan Cóndor, que coordinó la represión entre otras dictaduras del Cono Sur.
Pero el pequeño general -medía un metro sesenta- de gruesos bigotes y suaves modales se definió alguna vez como la antítesis del dictador, porque, aseguró, carecía de la moral y del físico.
A punta de bayoneta
Había nacido el 10 de mayo de 1926 en Concepción, departamento de Santa Cruz, en el seno de una familia acomodada de origen alemán (su abuelo, Georg Banzer, emigró a Bolivia a fines del siglo XIX).
A los 14 años ingresó en el Colegio Militar del ejército boliviano y terminó sus estudios en la Argentina, donde el entonces presidente Juan Domingo Perón le entregó el sable en el acto de graduación.
La veloz carrera castrense del joven Banzer culminó con su incorporación en el gobierno de René Barrientos, en el que se desempeñó como ministro de Educación entre 1964 y 1966.
A Barrientos lo sucedió Juan José Torres, un general abiertamente populista que muy pronto se granjeó el rechazo de la derecha. Apoyado por esta última, por la embajada de Estados Unidos y el gobierno militar brasileño, Banzer se alzó con el poder la tarde del 21 de agosto de 1971, en un cruento golpe de Estado que se saldó con la vida de 506 personas.
El militar, hasta entonces coronel, ascendió a general y gobernó con mano dura hasta que, en 1977, una huelga de mujeres mineras lo obligó a convocar a elecciones.
Como candidato del oficialismo designó a su delfín, Juan Pereda Asbún, pero el fraude fue tan escandaloso y evidente que Banzer anuló los comicios. Pereda Asbún reaccionó con furia y derrocó al hombre que también había entrado en el palacio presidencial a punta de bayoneta.
La trayectoria de Banzer tomó entonces un nuevo rumbo: fue designado embajador de Bolivia en la Argentina (alguna vez dijo haber pasado aquí sus años más felices). Entonces, nada hacía suponer que regresaría a la arena política, menos aún rebautizado como el más firme puntal de la restauración democrática.
Pero en 1979 el ex dictador de los años de plomo fundó y asumió el liderazgo del partido Acción Democrática Nacionalista (ADN). Pese a los embates de la Asociación de Familias de Detenidos y Desaparecidos, que lo acusó de querer reinstaurar su régimen dictatorial, el general se postuló en seis comicios presidenciales. Ganó en 1985, aunque la exigua ventaja que obtuvo lo obligó a ceder la jefatura de Estado a Víctor Paz Estenssoro.
Tendría que esperar hasta 1997 para inaugurar, con 71 años y el bigote ya entrecano, su segundo mandato presidencial.
Pero los conflictos se sucedían sin respiro: los reclamos salariales de la Central Obrera Boliviana, las protestas campesinas, las huelgas de maestros y los motines policiales pusieron varias veces en jaque al gobierno de Banzer.
La convulsión social había estallado como coletazo de la campaña lanzada por el ex general para erradicar los cultivos de coca en la región del Chapare, en plena selva boliviana.
Su batalla más dura
El éxito del programa fue contundente. Paradójicamente, pegó duro en la economía boliviana, y en eso estaba Banzer-atrapado entre el reconocimiento de la comunidad internacional y los reclamos de sus campesinos- cuando, en julio del 2001, se le diagnosticó cáncer de pulmón y de hígado.
El militar de 75 años encaraba en ese momento la batalla más dura de su vida. Delegó el mando en su joven vicepresidente, Jorge Quiroga, y se abocó de lleno a una lucha que ya se anunciaba estéril.
Banzer conocía la muerte de cerca: había perdido a sus hijos adolescentes, Boris y Martín, en dos accidentes (uno con un arma, otro de auto) ocurridos mientras ejercía el gobierno de facto. Con su mujer, Yolanda Prada (se casaron en 1951), tuvo además tres hijas: Patricia, Erica y Ronka.
El único descendiente varón que hoy lo sobrevive, Hugo Banzer Donoso, de 24 años, nació de una relación extramatrimonial que mantuvo con la ex reina de belleza Isabel Donoso y que se prolongó durante seis años.
La aparición pública del hijo natural de Banzer sorprendió a más de uno en la cúpula política del ADN, al tiempo que generó inquietud y curiosidad.
"Que a mí me juzga Dios y nadie más", había dicho recientemente, en una suerte de epitafio, el gran protagonista de la política boliviana de las últimas tres décadas.






