Brasil: sacuden al Congreso las denuncias de corrupción contra el ex presidente Sarney
Por Rodrigo Mallea Especial para lanacion.com
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Algo sucedió en los últimos meses para que el nombre de José Sarney, ex presidente de Brasil entre 1985-1990 y actual presidente del Senado, sea el protagonista de una red virtual titulada "Fuera Sarney", acompañada de un breve epígrafe que reza: "La sociedad ya no aguanta más". Hasta la fecha, este espacio cuenta con 5576 adherentes.
Sin embargo, las denuncias que están relativizando cada día más la permanencia de Sarney al frente de la Cámara alta no deben interpretarse como un caso aislado, sino como un largo proceso de denuncias que vienen azotando al congreso brasileño desde comienzos de año.
Luego del episodio que vinculó a la gigante constructora brasileña Camargo Correa con el financiamiento ilegal de siete partidos políticos a mediados de marzo de este año, Diputados se adjudicó su primer escándalo luego de que sus miembros designaran a Edmar Moreira (DEM) como corregidor, cargo que contempla el mantenimiento de la disciplina y decoro parlamentar de sus miembros. Recién asumido, Moreira cobró una gran notoriedad tras declarar: "No me parece lógico que debiera ejercerse un control entre pares".
Puesto bajo la lupa de los medios, se "descubrió" que el flamante fiscal de la Cámara baja tenía un castillo en Minas Gerais valuado en 12 millones de dólares que no sólo no estaba declarado en su patrimonio, sino que lo habría financiado, en parte, con desvíos de aportes previsionales de sus empleados de su empresa de seguros.
Hubo otros casos en los que ningún partido político ni sector ideológico pudo desentenderse, vinculados con el abuso de la cuota de pasajes aéreos, el cobro injustificado de subsidios para alquileres y el ejercicio del nepotismo.
Por el caso de los pasajes, el presidente de la Cámara de Diputados, Michel Temer, sostuvo en un reportaje a la revista Veja: "El patrimonialismo es una característica de la política brasileña, hay un número mínimo de diputados que practican actos inadecuados. Quien yerra precisa ser condenado".
Días después de sus declaraciones, trascendió que el propio Temer también habría utilizado su cuota de pasajes aéreos con distintos fines que los que corresponden a su cargo.
Tal fue el escándalo que el propio presidente Lula da Silva tuvo que intervenir de manera directa para defender al legislativo y confesó que también otorgó pasajes para sindicalistas cuando era diputado y opinó que no veía ningún crimen en el hecho de que un legislador le otorgara pasajes a sus familiares.
Tras estos episodios, Veja publicó en su tapa una imagen de un inodoro y una urna electrónica bajo el título "Tire [de la cadena] para librarse de ellos", cuyo subtitulo rezaba "La falta de honestidad, pudor, decoro, compostura y espíritu público desmoraliza el Congreso. Sólo el voto puede abolir a los malos políticos sin amenazar la democracia".
Las denuncias que alcanzan a Sarney. El subsidio para alquileres está ideado para aquellos legisladores que habitan en Brasilia y se encuentran necesitados de alguna ayuda financiera para el alquiler de una vivienda en la capital brasileña, pero se denunciaron varios casos en los que tanto diputados como senadores se beneficiaron de este régimen aún contando con una casa propia.
Esta es una de las denuncias que afectan al propio Sarney, acusado de haber cobrado un subsidio de 3800 reales mensuales (alrededor de 1900 dólares) cuando cuenta con la residencia oficial del Senado en Brasilia.
"Nunca pedí el auxilio inmobiliario, pero por un equívoco, a partir de 2008, me informaron que estaba siendo depositado en mi cuenta", fue la defensa del ex Presidente.
En materia de nepotismo, a mediados del año pasado, el Supremo Tribunal Federal prohibió su ejercicio en todo el país para la ocupación de cargos públicos independientemente del rango.
En esta oportunidad, a Sarney se lo acusa de haber querido esconder la dimisión de su nieto para evitar otro escándalo político bajo un boletín no publicado. Otros 300 funcionarios habrían sido demitidos con esta modalidad.
Otra denuncia que fue dada a conocer por O Estado do Sao Paulo gira en torno a la Fundación José Sarney, radicada en el Estado de Maranhao, que el ex Presidente gobernó en una oportunidad.
Según su estatuto, el actual presidente del Senado es también "presidente vitalicio" de la fundación y tiene entre sus funciones la "responsabilidad financiera" de la institución.
Además del evidente conflicto de intereses, la fundación está acusada de haber girado 500 mil reales (alrededor de 250 mil dólares) tanto para empresas inexistentes como para familiares de Sarney, suma proveniente de los 1,3 millones de reales (650 mil dólares) destinados por la petrolera estatal brasileña, Petrobras, para un proyecto cultural que nunca se concretó.
La denuncia más reciente fue efectuada por la revista Veja en su última edición, en la que se lo acusa al ex Presidente de poseer una cuenta secreta en el exterior manejada por Edemar Ferreira, ex presidente del quebrado Banco Santos y recientemente condenado a 21 años de prisión por delitos financieros luego de la auditoría del Banco Central de Brasil.
Por qué Lula apoya a Sarney. Siendo el sistema de partidos brasileño fragmentado, al no contar con mayorías propias en ninguna de las cámaras, el partido gobernante (PT) se encuentra condicionado al humor de su mayor socio político: el PMDB, circunstancial aliado del actual mandatario brasileño y que hoy ocupa la estratégica presidencia de ambas cámaras (Temer en Diputados y Sarney en el Senado).
Actualmente, el PMDB está coqueteando con dos candidaturas para las elecciones del 2010: la de la postulante de Lula, la ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff (PT), y la de José Serra, el gobernador de Sao Paulo y miembro del opositor PSDB, partido que llevó a Fernando Henrique Cardoso a la presidencia en 1995.
Desde esta perspectiva, la razón por la que Lula quiere mantener a Sarney es porque sabe que no puede prescindir del decisivo apoyo del PMDB si quiere que su partido tenga la posibilidad de alcanzar otro mandato en el 2010, estando hoy Rousseff muy atrás de Serra en todas las encuestas.
La segunda razón es algo más sencilla: de dejar Sarney la presidencia del Senado, su cargo sería ocupado por un miembro del opositor PSDB que hoy ocupa la vicepresidencia primera. Si bien lo haría de modo interino, su influencia puede ser decisiva en asuntos como la recientemente conformada Comisión Parlamentaria de Investigación constituida para auditar a Petrobras por supuestas irregularidades en materia de contratación y licitaciones, cuyo dictamen final puede incidir sobre las elecciones del próximo año. El propio Sarney advirtió a Lula sobre ello y sus posibles consecuencias.
Una tercera hipótesis sobre el apoyo de Lula a Sarney sostiene que hay una razón aún más profunda, fruto de un encuentro entre Rousseff y Sarney, cuyo contenido se desconoce pero fue motivo de varias especulaciones. Luego de esa reunión, Rousseff salió a defender frenéticamente al cuestionado presidente del Senado, lo que levantó nuevas sospechas.
Independientemente del resultado político de esta puja con final incierto, lo único seguro es que en estos momentos José Sarney debe estar preguntándose por qué se postuló para un tercer mandato al frente de la cámara Alta en lugar de disputar la presidencia de la Academia de Letras, un viejo anhelo del ex presidente.
*El autor es politólogo, analista de Brasil
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