Bush: "Quieren crear en Irak un régimen al estilo talibán"
Acusó a extranjeros por la ola de violencia
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WASHINGTON.- El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, afirmó ayer que extremistas extranjeros que buscan instaurar en Irak un régimen similar al de los talibanes en Afganistán son los principales responsables de atacar a las fuerzas estadounidenses en Irak.
"Una y otra vez, los combatientes del Partido Baath y de la milicia Fedayín han organizado ataques contra nuestras fuerzas para aterrorizar a los voluntarios internacionales y asesinar a iraquíes inocentes", dijo Bush en el centro de estudios políticos conservador Heritage Foundation, en ocasión del Día de los Veteranos. Fue un nuevo intento del mandatario por defender su política de posguerra, en momentos en que crecen en los Estados Unidos las críticas por el creciente número de muertos en las filas norteamericanas.
Bush ha responsabilizado repetidamente a seguidores de Saddam Hussein y a extremistas no iraquíes por la violencia en Irak, pero ésta es la primera vez que acusa directamente a ambos grupos de conspirar entre sí para coordinar la reciente ola de ataques antinorteamericanos. Además, nunca antes había mencionado que esos combatientes tuvieran la supuesta intención de instalar un régimen al estilo de la milicia talibán que gobernó Afganistán hasta que fue derrocada, en 2001.
"Los recientes informes sugieren que, a pesar de sus diferencias, esos asesinos están trabajando juntos para sembrar el caos, el terror y el miedo", agregó. El mandatario, que ayer también visitó el cementerio militar de Arlington, advirtió que los Estados Unidos mantendrán la ofensiva en Irak. "Terminaremos la misión que hemos comenzado, y no habrá otros Beirut o Mogadiscio", expresó.
"Completaremos el trabajo, los terroristas no deben ilusionarse", añadió.
En tanto, también el jefe de las tropas estadounidenses en Irak, el general Ricardo Sánchez, advirtió ayer que cientos de extranjeros han ingresado en el país desde las naciones vecinas y anunció la captura de 20 presuntos miembros de Al-Qaeda, aunque no facilitó detalles sobre su detención.
"Cientos de extranjeros cruzan las fronteras para llevar a cabo ataques aquí", dijo Sánchez en una rueda de prensa. Según el general, los combatientes se infiltran en Irak por las porosas fronteras que el país comparte con Siria e Irán, con el propósito de tomar parte en una "guerra santa" contra las fuerzas de la coalición que encabezan los Estados Unidos.
La Administración Provisional de la coalición y el Consejo de Gobierno iraquí sospechan que Al-Qaeda planificó los cinco ataques ocurridos el 27 del mes pasado en Bagdad, que dejaron por lo menos 43 muertos y cerca de 200 heridos.
Regreso inesperado
En tanto, el administrador provisional norteamericano en Irak, Paul Bremer, regresó ayer inesperadamente a Washington para mantener consultas en la Casa Blanca, en un viaje que pone de relieve las dudas acerca del plan de la administración Bush para la posguerra iraquí.
Antes de viajar a los Estados Unidos, Bremer canceló una entrevista que tenía previsto mantener en la capital iraquí con el primer ministro polaco, Leszek Miller, sin que se ofrecieran más explicaciones.
Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado comentaron las razones del súbito viaje de Bremer, que llega tras las conjeturas de los últimos días sobre un eventual cambio de estrategia de la administración estadounidense.
La Casa Blanca ha defendido públicamente hasta ahora que esa transferencia de poder se produzca de una manera "ordenada", con la elaboración previa de una Constitución y la celebración de elecciones libres. Pero el descontento entre los iraquíes, que reclaman una devolución más rápida del poder, y los ataques contra las tropas estadounidenses, que han dejado 40 muertos entre sus filas en los primeros diez días de noviembre, podrían conducir a un cambio de planes.




