California: crece el horror por los peores incendios en un siglo en Estados Unidos

Ya suman 66 los muertos en más de una semana, mientras la cifra de desaparecidos trepó a 631
Ya suman 66 los muertos en más de una semana, mientras la cifra de desaparecidos trepó a 631 Fuente: AFP
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16 de noviembre de 2018  • 19:12

SAN FRANCISCO.– La cuenta letal no deja de subir en los incendios que azotan a California desde hace más de una semana, y pasaron a ser los más mortíferos de Estados Unidos en un siglo, con por lo menos 66 muertos y 631 desaparecidos. Se teme que muchos estén entre los escombros de la ciudad de Paradise, pero la cifra podría fluctuar por el caos informativo que enfrentan las autoridades.

El Camp Fire, en el norte del estado, ya estaba catalogado a principios de la semana como el incendio forestal con más víctimas en la historia de California. Pero el hallazgo de nuevos cuerpos entre las cenizas de las edificaciones subió la cifra a niveles desconocidos desde 1918. Un estimado de 450 personas murieron en esa fecha en un incendio en Minnesota, el Cloquet Fire, mientras que el incendio más letal de la historia de Estados Unidos fue el Peshtigo Fire, en Wisconsin, en 1871, que dejó 1200 muertos.

Las autoridades subieron hoy el número de desaparecidos a 631, el doble de lo estimado hasta el momento, un cambio abrupto que sorprendió por su escalada.

"El caos que debimos enfrentar [la semana pasada] era extraordinario", dijo el jefe policial del condado de Butte, Kory Honea, para explicar el salto del número de desaparecidos. "Ahora volvemos a empezar y estamos tratando de verificar la situación de cada uno", agregó.

La drástica suba de las cifras incluye probablemente a muchos que escaparon de las llamas y no saben que están reportados como desaparecidos, agregó. Honea hizo pública la lista de esos residentes para que quienes se vean en ella se contacten con las autoridades.

Los bomberos continuaban luchando contra el incendio que se extendió por un radio de 575 km2, del cual hasta ahora se contuvo en un 45%. El fuego destruyó 9700 casas y 144 edificios de departamentos.

A pesar de las cifras escalofriantes, el viento fresco que empezó a sentirse en la región hizo su aporte a los bomberos para contener en parte la voracidad de las llamas. El pronóstico de lluvias para el martes próximo deja entrever otro avance hacia la extinción de los incendios, pero a la vez complicará la tarea de los 450 rescatistas que trabajan en busca de restos humanos. En algunos casos, los equipos forenses solo encuentran fragmentos de huesos.

Refugios

Cerca de 52.000 personas del condado de Butte se instalaron en refugios, hoteles, casas de amigos o familiares, e incluso en el estacionamiento de Walmart de la ciudad de Chico y en un campo adyacente, a 20 kilómetros de la irreconocible Paradise.

En el vasto estacionamiento de Walmart, los evacuados montaron carpas de lona en el suelo de cemento y aguardan su futuro con incertidumbre. Se preguntan si sus casas aún estarán en pie, si sus vecinos estarán con vida, y dónde irán a parar una vez extinguidas las llamas y pasado el peligro de muerte.

"Tengo frío y tengo miedo", dijo Lilly Batres, una chica de 13 años que huyó con su familia del pueblo rural de Magalia y que no sabe si todavía existe su casa.

Los refugiados montaron campamento en el estacionamiento de Walmart y en un campo adyacente a la ciudad de Chico
Los refugiados montaron campamento en el estacionamiento de Walmart y en un campo adyacente a la ciudad de Chico Fuente: Reuters

Algunos llegaron al estacionamiento por falta de dinero para pagar un hotel. Otros no encontraron lugar o no pudieron quedarse en hoteles o refugios con sus mascotas, como la joven Suzanne Kaksonen, que cargó con dos cacatúas.

"Solo quiero irme a mi casa", dijo Kaksonen. "Ni siquiera me importa si no tengo casa. Solo quiero volver ahí, poner un tráiler, limpiar el lugar y arrancar. Cuando antes, mejor. No quiero esperar seis meses. Eso me petrifica".

Algunos evacuados ayudaron a repartir las donaciones que fueron llegando en estos días, incluyendo ropa de abrigo, botas y hasta osos de peluche para los más chicos. En carritos de comida ofrecían platos gratis y hamburguesas.

El humo que generó el Camp Fire se desplazó hacia el sur y llegó a San Francisco, a más de 200 km de Paradise, y obligó a suspender las clases en las escuelas públicas y a no cobrar el transporte público para facilitar los desplazamientos. Los vuelos en el aeropuerto internacional también se vieron perturbados debido a la reducida visibilidad.

La calidad del aire se deterioró hasta alcanzar un nivel considerado "muy poco saludable", dijeron las autoridades de salud. Varios residentes publicaron fotos en las redes del famoso puente Golden Gate, difícilmente visible en una atmósfera cargada de partículas.

El otro gran incendio del estado, denominado Woolsey Fire, en los condados de Los Ángeles y de Ventura, causó tres muertes y 435 casas destruidas. En este caso, el 62% del fuego ya logró ser contenido.

El presidente Donald Trump –crítico de las autoridades estatales demócratas por su gestión de la catástrofe, a las que hizo responsables por su presunta negligencia e imprevisión– viajará hoy a California para reunirse con damnificados. Tanto el estado como los científicos atribuyen los incendios a factores naturales y al cambio climático.

Agencias AP, AFP, DPA y Reuters

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