
Cayó el verdugo de Sierra Leona
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FREETOWN (AP).- Foday Sankoh, el temido líder del rebelde Frente Revolucionario Unido de Sierra Leona, acusado de perpetrar miles de asesinatos y dejar por lo menos 100.000 amputados en sus acciones guerrilleras, fue arrestado ayer en esta capital y puesto bajo custodia de las fuerzas británicas en Sierra Leona.
Sankoh, que desde hacía más de una semana estaba desaparecido, fue apresado en una vivienda vecina a su casa, en Freetown, por soldados del gobierno que lo hirieron en una pierna, lo despojaron de sus ropas y lo pasearon, para humillación pública, por el centro de la capital.
El arresto constituye un golpe letal para los rebeldes del pequeño país del Africa occidental, quienes aún mantienen en su poder a cerca de 300 cascos azules de las Naciones Unidas.
Su captura provocó una espontánea celebración popular, y miles de personas salieron a festejar.
El caudillo cuyo Frente Revolucionario Unido (FRU) impuso el reino del terror en esta empobrecida nación del Africa occidental fue capturado ayer en la madrugada en una casa vecina a la que ocupaba en Freetown, de donde había desaparecido la semana pasada, dijeron testigos.
Alertados por civiles, milicianos progubernamentales enfrentaron a Sankoh y a sus guardaespaldas, desatándose un intercambio de disparos por el que el líder rebelde resultó herido en una pierna. Luego, Sankoh fue capturado, desnudado y conducido a la sede del Ministerio de Defensa en Freetown, agregaron los testigos.
Los testimonios no aclararon quién disparó primero, pero un charco de sangre en el lugar atestiguaba la captura violenta del jefe rebelde. Una foto tomada por un testigo muestra a Sankoh cuando es arrastrado a un vehículo de tracción en cuatro ruedas; uno de sus captores lo sostiene del cuello.
A pedido del gobierno de Sierra Leona, un helicóptero británico llevó a Sankoh al cercano aeropuerto de Lungi y luego fue conducido a un "lugar seguro", donde permanece en manos de las autoridades del país, dijo el oficial Tony Cramp, vocero de las fuerzas británicas.
Las fuerzas pro gubernamentales capturaron al jefe rebelde y luego lo desnudaron para humillarlo antes de llevarlo a la sede de Defensa, dijo el oficial británico. Las tropas británicas están en Sierra Leona para asistir a la acosada misión de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas.
Cascos azules
Aunque en un primer momento el anuncio sobre el arresto de Sankoh alimentó las esperanzas de una rápida solución al secuestro de cientos de cascos azules a manos de sus seguidores, hay dudas sobre cómo responderán los rebeldes a la captura de su líder. El Frente Revolucionario Unido, que al momento del arresto todavía tenía cautivos a 350 efectivos de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, liberó ayer a 80 cascos azules, pero cabe la posibilidad de que utilicen al resto como carta de negociación a cambio de la libertad de Sankoh.
Cuando se difundió en la capital la noticia de su captura, miles de civiles salieron a las calles para celebrar. Los soldados del gobierno, armados con lanzacohetes y fusiles automáticos, se apostaron frente al Ministerio de Defensa.
"El pueblo debe decidir qué hacer con él", dijo SK Shyly, un ingeniero que llegó hasta el lugar. "En mi opinión no tiene derecho a vivir. Hizo sufrir al pueblo de este país durante nueve años."
Cuando se le preguntó qué ocurriría con Sankoh, el vocero del gobierno, Septimus Kai Kai, dijo que "nuestra principal preocupación es que podamos traer la paz a nuestro país".
El destino de Sankoh depende ahora de la ONU y del gobierno de Sierra Leona, afirmaron los embajadores de Estados Unidos y de Gran Bretaña ante la organización internacional.
El embajador estadounidense, Richard Holbrooke, se alegró por la noticia de la detención del jefe de los rebeldes, cuyas fuerzas habían tomado en total a unos 500 cascos azules como rehenes, que están siendo liberados lentamente.
"La noticia de esta mañana es positiva", declaró Holbrooke a la prensa.
"Sabemos dónde se encuentra, y el daño que puede provocar a partir de ahora es prácticamente nulo" puntualizó. "Lo que sucederá ahora depende del secretario general (de la ONU, Kofi Annan)", agregó el embajador estadounidense.
Por su parte, el embajador británico ante la ONU, Jeremy Greenstock, coincidió en que el futuro de Sankoh en Sierra Leona "no es una decisión que le corresponda a un solo país".
"Lo discutiremos, y el secretario general deberá tomar algunas decisiones sobre los pasos por seguir", aseguró. "Pero, a fin de cuentas, éste es un asunto del pueblo y del gobierno de Sierra Leona" opinó.
En tanto, los soldados británicos en Sierra Leona mataron ayer a tiros a tres rebeldes del FRU después de ser atacados, dijo el gobierno. El choque, ocurrido cerca de un aeropuerto junto a Lungi Lo, enfrentó a paracaidistas británicos y unos 40 rebeldes, dijo Alastair Campbell, vocero del primer ministro Tony Blair.
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