Chávez insiste en disolver el Congreso y la Corte
La elevada abstención en el referendum crea interrogantes
1 minuto de lectura'
CARACAS.- El presidente venezolano, Hugo Chávez, apareció ayer exultante por televisión para anunciar oficialmente el holgado triunfo del "Sí" en el referendum por la reforma del Estado e insistió en disolver el Congreso y la Corte, pero la alta abstención de votantes fue considerada por la oposición como "la primera gran derrota" del mandatario.
El resultado de la consulta es un espaldarazo a las aspiraciones de Chávez de modificar la Constitución mediante una asamblea nacional constituyente. Ayer, el mandatario afirmó que la Asamblea tendrá plenos poderes para disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, lo que despertó tormentosas reacciones.
Su posición desafió, por undécima vez, el fallo del máximo tribunal, que determinó que la Constituyente no podrá disolver los poderes del Estado y sólo deberá dedicarse a radactar una nueva Carta Magna, que será aprobada en enero del 2000, en un nuevo referendum consultivo.
Las palabras de Chávez prenuncian un nuevo enfrentamiento con la Corte Suprema y con la oposición en el Congreso. Aunque las propuestas planteadas en el referendum fueron aprobadas por el 92 por ciento de los votantes, el interés y la atención de los grupos de oposición se centraron en la abstención, que llegó al 60 por ciento.
Mientras desde el gobierno el secretario de la Presidencia, Alfredo Peña, calificó de "exitazo" el resultado de la consulta, el opositor partido socialcristiano Copei dijo que, en realidad, la alta abstención no significa un rechazo a Chávez o a la Constituyente.
"Debe interpretarse como un rechazo al estilo de gobierno, empeñado en poner en duda la legitimidad de los otros poderes electos", aseguró el secretario general adjunto de Copei, Aldo Cermeño.
Por su parte, el analista político Luis León manifestó que en el referendum "se dio una gran paradoja: por una parte, un gran rechazo al mensaje de Chávez, señalado por la abstención. Pero, al mismo tiempo, un gran respaldo al proceso de transformación del Estado".
La inquietud opositora
La Asamblea Nacional Constituyente, de 131 miembros, será instalada probablemente el 5 de julio. Previamente, en junio, se celebrarán las elecciones para elegir a sus integrantes. La gran inquietud de la oposición es que el organismo decida también disolver el Congreso, donde se han estrellado casi todos los proyectos transformadores de Chávez.
Los voceros de la oposición se resistieron ayer a olvidar los resultados del domingo e insistieron en que, aunque el triunfo del "Sí" es legal, el proyecto que representa es "ilegítimo".
El asunto de la legitimidad fue puesto de moda recientemente por el propio Chávez, al negarle esa cualidad a los poderes públicos instituidos bajo la tesis de que sin el respaldo mayoritario del "soberano", que es el pueblo, ninguno de ellos es legítimo.
Venezuela parece haber ingresado así en un proceso conflictivo. El senador Hermann Escarrá, uno de los ideólogos y promotores del plan constituyente, reconoció ayer, discrepando de la posición oficial, que la alta abstención "es preocupante", y señaló que si se repite en la elección de la Asamblea "habrá que repensar el proyecto de transformación" del país que Chávez encabeza.
De este modo, el mandatario tiene ahora una vía libre para su plan de reforma del Estado, pero las lecturas contrapuestas del resultado de la consulta sembraron serias dudas sobre el poder "legítimo" que tendrá la Asamblea Constituyente para disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, si es que intenta hacerlo.
Los representantes del Polo Patriótico, el grupo de partidos que apoya a Chávez, manifestaron que el referendum ya es cosa pasada y que la atención debe centrarse en el proceso para las elecciones finales de junio, de las que saldrán los 131 miembros de la Asamblea Constituyente.
"No es cosa pasada. Es cosa bien presente", replicó el socialdemócrata Carlos Canache, presidente de Acción Democrática, el partido con mayor representación parlamentaria.


