
Chipre recurre a Rusia para evitar el "corralito"
Presentarían hoy una alternativa al plan impuesto por la UE, que gravaba los depósitos bancarios
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NICOSIA.- Tras el rechazo del Parlamento de Chipre al controvertido plan de rescate de la Unión Europea (UE) que incluía un impuesto obligatorio sobre los depósitos bancarios, el gobierno chipriota anunció a última hora de ayer que el presidente presentará hoy a los partidos políticos un plan alternativo, del que participaría Rusia.
"No tenemos semanas, tampoco días a nuestra disposición. Tenemos sólo unas horas para salvar el país", fue el dramático mensaje de ayer del vicepresidente del partido gobernante DISY, Averof Neofitu.
Sin confirmación oficial, los trascendidos de ayer indicaban que el nuevo "plan B" incluiría asistencia rusa y un impuesto más bajo a los depósitos en efectivo en los bancos.
El proyecto sería presentado hoy por el presidente del país, Nicos Anastasiadis, para que luego sea votado por el Parlamento.
El plan original preveía un impuesto del 6,75% sobre los depósitos bancarios de 20.000 a 100.000 euros y de 9,9% por encima de ese umbral, para recaudar de ese modo 5800 millones de euros y acceder a un crédito por 10.000 millones de euros de la denominada "troika" (la UE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo).
Antes de la votación, el Eurogrupo había decidido exonerar del gravamen a los depósitos inferiores a 20.000 euros. Pero aun así, tras un fuerte clamor popular, el plan fue rechazado masivamente por 36 votos en contra, 18 abstenciones y ninguno a favor.
La polémica mediática, la zozobra política y la tormenta financiera que causó el anuncio de esta medida inédita en Europa llevaron a los miembros de la eurozona a replantearse los términos del rescate.
Pero la posibilidad de que la asistencia financiera de sus socios quede nula luego de ese rechazo llevó a las autoridades a buscar ayer el auxilio financiero del Kremlin.
Con miles de millones de euros inyectados en el circuito bancario por ciudadanos rusos, Moscú es un fuerte candidato de las autoridades de Nicosia para aliviar la asfixia de sus finanzas.
El ministro de Finanzas de Chipre, Michalis Sarris, se encuentra en la capital rusa desde anteanoche y mantiene conversaciones con su par de ese país, Anton Siluanov, para delinear un plan de acción. Nicosia pretende una extensión de cinco años de un crédito por 2500 millones de euros que vence en 2016, además de una reducción de la tasa de interés, de un 4,5%. Chipre también le pidió al Kremlin un préstamo adicional de 5000 millones de euros.
El impuesto obligatorio sobre los depósitos bancarios, que atacaría la mayoría de los aproximadamente 80.000 ciudadanos rusos que viven en Chipre, y especialmente millonarios depósitos de varios oligarcas de Moscú, con sospecha de mafia empresarial y lavado de dinero poco limpio, traería a las arcas de Chipre 5800 millones de euros de auxilio europeo. Eso se sumaría a los 10 millones de euros prometidos por la "troika", pero tras el rechazo de este plan apareció la opción de Moscú.
A cambio de la intervención del Kremlin, que había rechazado con vehemencia el plan europeo, los rumores en los pasillos del poder de Nicosia apuntaban a una posible venta del banco chipriota Marfin Laiki Bank a inversores rusos no especificados.
También se especulaba ayer con la posibilidad de que el gobierno de la isla ceda al gigante energético ruso Gazprom la explotación de la reservas gasíferas del país.
En los últimos días, un alto directivo de Gazprom había dictaminado que la empresa estaría interesada en asistir financieramente al gobierno de Chipre, pero a cambio de los derechos para explorar el inmenso yacimiento marino descubierto hace dos años en la isla.
Ante el temor de una fuga masiva de capitales, las entidades financieras chipriotas permanecerán cerradas hasta el próximo martes, anunció ayer el Banco Central de Chipre.






