Cincuenta años después de un discurso legendario, EE.UU. aún lucha contra el racismo
Cuando se cumple medio siglo de la alocución de Martin Luther King "Yo tengo un sueño", un asesinato y una película le recuerdan al país que la segregación persiste
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WASHINGTON.- Se cumplen esta semana 50 años de la marcha por los derechos civiles en la que Martin Luther King pronunció aquel inspirador "Yo tengo un sueño". Medio siglo después, los políticos de este país -y de buena parte del mundo- intentan, todavía, emular el poder inigualable de aquella oratoria en sus discursos. Al igual que la mayoría de la sociedad norteamericana trata de seguir contando un recorrido de racismo que, según muchos historiadores, es en buena medida desconocido para la nueva generación.
"¿Eso realmente ocurrió?", dicen, horrorizados, no pocos jóvenes al término de la película The Butler ( El mayordomo ), inspirada en la historia real de Eugene Allen, un empleado negro de la Casa Blanca que sirvió allí durante tres décadas.
Es que, con aroma a candidata al Oscar, su relato sirve de excusa para repasar décadas de cruenta lucha por los derechos civiles. Desde los años 60, en que el protagonista no podía usar baños públicos que no fueran para negros ni ocupar cualquier asiento en un ómnibus ni caminar sin miedo a ser molido a palos por el Ku Klux Klan a éstos, en los que un afroamericano llegó a la presidencia.
"Ha sido un largo recorrido pero aún falta mucho por andar", dijo el legislador John Lewis. A los 73 años, este demócrata por Georgia es uno de los pocos oradores de aquel día histórico que pueden evocarlo. Lo hizo ante corresponsales extranjeros, entre ellos, LA NACION.
"En aquellos años había rótulos en los lugares públicos que separaban a negros de blancos. Hoy esos carteles sólo se ven en museos o en ilustraciones de libros de historia. Pero existen muchos otros letreros invisibles que hablan de discriminación", previno.
Lewis estuvo en las escalinatas blancas aquel 28 de agosto de 1963 en que una decena de oradores impregnaron convicción de justicia a la multitud más nutrida vista hasta entonces en el paseo del Mall, en el corazón de esta ciudad.
Hubo una decena de oradores. Tenía él por entonces 23 años y se había ganado el sitio a fuerza de las palizas con que el Ku Klux Klan resistió en su piel la pretensión de los negros de viajar en colectivo en las mismas condiciones que cualquier otra persona.
Pero lo que dijo ese día quedó opacado por uno solo de los 17 minutos que ocupó el discurso de King. Fue el momento en que pronunció aquel "Yo tengo un sueño", que luego repitió como un mantra y que quedó grabado en la memoria colectiva para torcer la historia.
Lo que pasó desde entonces se mide con distintas varas. "En algunos puntos, el país excedió aquel sueño. En otros, sin embargo, se quedó bastante atrás", sintetizó Michele L. Norris, la primera periodista negra que llegó a conducir un programa en la radio pública norteamericana.
En la primera afirmación figura, sin duda, la llegada del primer negro a la presidencia. En la segunda, la realidad que habla de mayor pobreza, delincuencia y enfermedad entre la población afroamericana del país. "Son muchas las barreras que aún no conseguimos eliminar. El primer punto es identificarlas", insiste el diputado Lewis.
El repaso que impone la celebración llega en momentos convulsos para la sociedad, con los fantasmas de racismo escaldados por el reciente caso Zimerman, en el que un vigilante hispano fue absuelto penalmente tras haber matado a balazos a un adolescente negro desarmado ante el que se "sintió amenazado".
El joven se llamaba Trayvon Martin y el buzo gris con capucha que vestía en el momento en que fue muerto es hoy objeto de disputa entre varios museos. Es un buzo de no más de 20 dólares e igual a cualquier otro que usan millones de jóvenes en este país.
"Pero sólo verlo servirá para reflexionar sobre el racismo en la época de Obama", dijeron en la reconocida Fundación Smithsonian, una de las que mostraron interés por la pieza. Y por todo lo que puede evocar.
Pero en el día a día, es el cine y el estreno de la película del director Daniel Lewis lo que avivan el debate. Eso y la tensión entre las opciones de vida que hacen el mayordomo ficticio Cecil Gaines y su hijo, Louis. El primero, trata de vivir su vida de negro tratando de pasar por arriba de las injusticias que padece, sin perderse en ellas. El joven, en cambio, sucumbe al enojo para encarar una lucha violenta y sin retorno por la igualdad de derechos.
Esa misma línea es similar a la que, frente al problema del racismo, "todos los días camina el presidente Obama en su gestión", diagnosticó el crítico cultural Stephen Crockett Jr. Sintetizó así el extremo entre la expectativa reivindicatoria que, para millones, tuvo su llegada a la Casa Blanca, frente a la decepción de quienes creen que el cambio tarda demasiado.
Ayer, decenas de miles de personas se reunieron otra vez en el corazón de Washington para conmemorar los 50 años del discurso de Martin Luther King y mantener el sueño vivo.
Palabras para la historia
Es el mensaje más famoso del líder antirracismo
Martin L. King
Líder del movimiento por los derechos civiles
- "Yo tengo un sueño que un día, en las colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos amos serán capaces de sentarse juntos a la mesa de la igualdad"
- "Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos vivirán algún día en una nación que no los juzgará por el color de su piel si no por el contenido de su carácter"
- "¡Yo tengo un sueño hoy!"
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