Armand Puig: “Gaudí hubiera dicho ‘no soy digno’ porque tuvo la gracia de vivir la virtud de la humildad”
El sacerdote catalán y experto en el creador de la Sagrada Familia revela los mitos que rodean al “arquitecto de Dios”, el milagro aún reservado que podría abrirle el camino a la beatificación y la fusión entre arte y fe que marcó toda su obra
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BARCELONA.– El sacerdote catalán Armand Puig, biblista y presidente de la Agencia de la Santa Sede para la Evaluación y la Promoción de la Calidad de las Universidades y Facultades Eclesiásticas (Avepro), es uno de los máximos expertos sobre quien hoy todo el mundo llama “el arquitecto de Dios”.
Escribió Antoni Gaudí, vida y obra, la primera biografía escrita en el siglo XXI sobre esta figura declarada “venerable” por el papa Francisco el año pasado poco antes de morir. Se trata de una obra ya traducida a varios idiomas que huye de la leyenda y las falsas historias que han rodeado siempre a uno de los grandes genios de la cultura europea. Puig, que aportó información para la “positio” -la investigación que se hace durante un proceso de canonización- y que concelebrará este jueves la misa solemne en la Sagrada Familia junto al papa León XIV, que bendecirá la torre de Cristo, en una entrevista con LA NACION reveló las claves de Gaudí, para él, “un genio y un santo” y un “artista total”.

-¿Qué es lo desconocido que ha encontrado en su investigación sobre Gaudí?
-Lo más novedoso son dos puntos: primero la infancia y la adolescencia del arquitecto venerable que vivió en Reus hasta los 16 años, una fase de su vida que es muy importante para lo que vendrá después. Y en segundo lugar, la importancia que tuvieron en su recorrido espiritual el ayuno de 1894 y después la enfermedad que pasó en 1911, que le llevó al borde de la muerte.
-De esa parte de la infancia y adolescencia ¿qué fue lo notable?
-Que no aparece ningún niño prodigio, o sea, no es Mozart que toca el clavicémbalo a los tres años, no. Aparece un niño normal, un poco enfermizo, pero sobre todo con una gran capacidad de observación y con una interiorización del imaginario de colores, texturas, formas, flora, fauna del Camp (campo) de Tarragona, que es la comarca donde Gaudí nació. Ese imaginario que trasladó a sus obras procede en buena parte de todo este entramado visual y cultural que es el Camp de Tarragona.
-¿Cuáles son los falsos mitos o los estereotipos que suele haber en torno a Gaudí?
-Un estereotipo es que era un esotérico, otro que era un masón, otro falso tipo que era una persona intratable, de carácter, digamos, ceñudo, una persona antipática. Luego, además de eso, algunos han querido que fuera en su juventud incluso anticlerical, imagínense… Pero son estereotipos que pertenecen a una área pequeña de interpretación, no son estereotipos, digamos, universales.
-Hay algunos en España que creen que, como Guadí muere de repente atropellado por el tranvía, en realidad lo que siguen haciendo después con la Sagrada Familia no era en realidad lo que él pensaba… ¿Esto también es un falso mito?
-Es verdad que muchos piensan esto, de que nos hemos inventado un segundo Gaudí que no corresponde a lo que era el auténtico Gaudí. Mire, sobre esto hay dos observaciones: la primera, que el mismo Gaudí dijo que ‘los que van a seguir mi obra, mis sucesores, tendrán la tarea de culminarla y, por lo tanto, tendrán la libertad de hacerlo’. O sea, digamos que Gaudí era muy consciente de que no podía él solo acabarlo todo. Pero lo que hizo Gaudí durante toda su vida fue, consciente de esto, dejar las diversas grandes secciones de la Sagrada Familia. Él hizo un poco de todo.
-¿Es decir?
-Por ejemplo, hizo unos cuantos metros de claustro, la fachada, hizo una torre, las campanas, hizo un estudio sobre las campanas. Luego, las naves, las dejó exactamente como las hemos hecho después, recientemente, hace 20, 30 años. O sea, Gaudí dejó una sección pequeña de cada gran elemento de su obra para que se pudiera saber su voluntad cual era. Y después dejó las famosas maquetas.
-¿Cuántas hizo?
-Hizo dos, una a 10 y otra a 25. Una es enorme, porque le interesaba dejar detallado al máximo posible cómo él veía la futura iglesia. Los actuales sucesores, incluido el arquitecto jefe Jordi Fauli, son muy conscientes que lo que dijo Gaudí se tiene que respetar sin ningún problema, es decir, sin ninguna cuestión en contra. Y cuando él no especificó lo que se debía hacer, naturalmente, entonces, en base a su obra, se tiene que hacer una propuesta por la misma fuerza de los hechos.
-¿Qué es lo que hace que la Sagrada Familia inspire a gente de todas las creencias religiosas e incluso ateos?
-Hay una especie de plataforma común a todos los seres humanos, que es el amor por la belleza. Entonces, esto va más allá de si comprendes o si estás familiarizado con la cultura. Naturalmente que no podemos entender lo que hay allá, pero hay una belleza que te atrae y que tú valoras. En Gaudí, esto es un punto clave porque la belleza es un lenguaje común. Pero, además, aquí hay un plus y es que es una belleza transida de espiritualidad. Y las personas reaccionan de formas muy interesantes: por ejemplo, un líder religioso Sikh entró a la Sagrada Familia hace pocas semanas y le dijo a quien le acompañaba ‘oiga, tengamos un momento que tengo que rezar’. Y esto no pasa con el Taj Mahal, pero en la Sagrada Familia sí.
-¿Qué cree que hubiera dicho Gaudí al enterarse que un Papa iba a inaugurar la Sagrada Familia, bendiciendo su última torre?
-Hubiera dicho non sum dignus (no soy digno)… Porque Gaudí, al final de su vida tuvo la gracia de vivir la virtud de la humildad. Y entonces, su reacción sería esta, pienso…
-¿Qué piensa de las polémicas sobre de si el Papa va a bendecir la Torre de Cristo en catalán o en español?
-Son pequeñas cuestiones mediáticas que se magnifican. Lo que está claro es que el Papa es un hombre que comprende perfectamente las situaciones y, por lo tanto, si tiene que combinar diversas lenguas, lo hace. Se ha magnificado el tema. Yo pienso que el Papa va a actuar de forma totalmente correcta, respetando siempre a los pueblos y a sus lenguas.
-Gaudí fue declarado venerable poco antes de la muerte del Papa Francisco, el 14 de abril y se está analizando un milagro que sería el último paso para la beatificación. ¿Sabe de qué se trata este milagro?
-Bueno, se sabe, pero no se dice. Es un milagro que tiene como protagonista a un niño catalán… Y esto es lo único que le puedo decir.
-Usted definió a Gaudí “un genio y un santo” y un “artista total”…
-Sí, un artista total es que lo que hemos descubierto gracias a los estudios hechos: el 50% es arquitecto y el 50% es hombre de fe, es decir, su religiosidad es el 50%. Entre las dos, entre el arte y la fe, hay una unión extraordinaria. Combina la reflexión, plasma su fe en la arquitectura y se inspira en la fe. La fusión de los dos horizontes es total.
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