
Colombia les abre la puerta a rescatistas extranjeros tras dos días de polémica por el rechazo a la ayuda internacional
El nuevo director de la agencia de emergencias anunció que el país aceptará equipos internacionales certificados; la decisión modifica el criterio adoptado por su antecesor, un funcionario cercano a Gustavo Petro
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BOGOTÁ.– Colombia abrió este miércoles la puerta al ingreso de equipos internacionales de búsqueda y rescate, después de dos días de controversia por la decisión inicial de prescindir de ese tipo de asistencia tras el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el centro y oeste del país y dejó al menos 287 muertos, más de 1600 heridos y más de 280 desaparecidos.
David Tamayo, nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), anunció que el país aceptará equipos extranjeros que cumplan con los protocolos y estándares reconocidos por INSARAG, el sistema internacional que clasifica a los grupos especializados en operaciones de búsqueda y rescate.
“Solo estaremos aceptando el apoyo por parte de estos países que nos pueden garantizar grupos de búsqueda y rescate reconocidos por el INSARAG”, explicó Tamayo en una conferencia de prensa en la Cancillería. Agregó que los equipos también deberán estar reconocidos por sus respectivos países y que podrán trabajar de manera autónoma, por lo que su despliegue no representará recursos adicionales para el Estado colombiano.
El anuncio supone un cambio respecto del criterio que había adoptado apenas un día antes Javier Pava, entonces director encargado de la UNGRD y uno de los funcionarios de mayor confianza del expresidente Gustavo Petro. El martes, Pava envió una carta oficial al canciller Omar Bula Escobar en la que recomendó no solicitar ni activar equipos internacionales de búsqueda y rescate.
“Con base en la evaluación realizada hasta el momento y en las capacidades nacionales disponibles”, la UNGRD consideraba que “en esta etapa de la emergencia, no es necesario solicitar ni activar el despliegue de equipos internacionales de búsqueda y rescate (USAR)”, señaló el documento firmado digitalmente por Pava el martes a las 13.45.
Pava explicó posteriormente que antes de adoptar esa decisión el canciller le había informado sobre ofrecimientos de rescatistas de El Salvador, Perú, Israel y Estados Unidos. Su argumento central era que Colombia ya disponía de 23 grupos USAR (Urban Search and Rescue) y que, en ese momento, esa capacidad estaba cubierta.
También hizo distinciones entre las propuestas. Según Pava, los equipos ofrecidos por El Salvador y Perú no estaban certificados. Frente a las posibilidades de Israel y Estados Unidos expresó otros reparos y sostuvo que, en el caso norteamericano, resultaba más útil recibir expertos en coordinación de desastres y tecnología capaz de organizar información satelital en tiempo real que sumar nuevos rescatistas.
La decisión desató cuestionamientos mientras distintos gobiernos esperaban definiciones de Bogotá. Uno de los primeros en hacer pública la situación fue el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aliado ideológico de De la Espriella. Bukele informó que Colombia había solicitado exclusivamente insumos porque consideraba suficiente el personal de emergencia que ya tenía desplegado.
El Salvador anunció entonces el envío de dos aviones con 100 toneladas de ayuda humanitaria. México, por su parte, tenía listo un paquete de asistencia junto con un equipo especializado en rescates, pero la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que necesitaba una solicitud formal de Bogotá para desplegarlo.
También hubo ofrecimientos de Chile y otros países. El embajador chino en Colombia, Zhu Jingyang, llegó a pedir públicamente al nuevo Gobierno que identificara al funcionario y el canal oficial encargados de coordinar la asistencia internacional. La ONU también manifestó su disposición a colaborar, mientras el secretario general, António Guterres, aseguró que el organismo permanecía en contacto con las autoridades.
Los llamados Topos de México, especialistas en rescates en edificaciones colapsadas, finalmente consiguieron ingresar y llegaron este miércoles a Cali. Su arribo se produjo en un momento especialmente delicado: el alcalde de la ciudad, Alejandro Eder, había advertido que quedaban apenas 24 horas de la denominada “ventana de oportunidad” para encontrar personas con vida bajo los escombros.
Eder había señalado además por la mañana que nadie del Gobierno nacional le había informado sobre la llegada de ayuda internacional. Más tarde apareció junto al vocero del equipo mexicano en una conferencia de prensa.
Washington anunció 15,5 millones de dólares destinados a refugio de emergencia, alimentos, protección y evaluación de daños y activó un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres.
Este miércoles, la Cancillería colombiana celebró además la llegada de 22 expertos estadounidenses. El Departamento de Estado aseguró que el despliegue se produjo por “solicitud” de De la Espriella y que movilizó equipos técnicos USAR del condado de Fairfax, Virginia, y del condado de Los Ángeles, California. Otra descripción del contingente señaló que su tarea estaba orientada a coordinar a quienes realizan las operaciones de rescate.
La emergencia encontró al nuevo Gobierno en circunstancias excepcionales. De la Espriella había asumido la Presidencia apenas tres días antes del terremoto y todavía no había completado los nombramientos de funcionarios de primera línea. A eso se sumó la ruptura previa del proceso de transición entre su administración y la de Petro, que dejó distintos organismos todavía en manos de funcionarios designados por el gobierno anterior.
Pava quedó así temporalmente al frente de una de las instituciones centrales para gestionar la catástrofe pese a su cercanía con el expresidente. El propio funcionario reconoció el clima de desconfianza que atravesó esas primeras horas. “Ellos desconfiaban de mí, y yo desconfiaba de ellos”, afirmó sobre su relación con las nuevas autoridades.
El sistema colombiano establece que la UNGRD debe evaluar las necesidades que el país no puede cubrir con recursos propios y la Cancillería canaliza luego los pedidos hacia gobiernos y organismos internacionales. Durante las primeras horas Colombia sí solicitó ayuda exterior, pero priorizó tres hospitales de campaña, miles de kits de alimentación, menaje y cocina y otras capacidades logísticas en lugar de personal extranjero de rescate.
Este miércoles, con Tamayo ya al frente de la UNGRD, el criterio quedó reformulado: Colombia aceptará también rescatistas extranjeros, siempre que los grupos cuenten con el reconocimiento de INSARAG y cumplan los estándares internacionales.
En la misma conferencia, el canciller Bula negó que el Gobierno hubiera rechazado la ayuda ofrecida por otros países y sostuvo que las vías de cooperación permanecen abiertas. La apertura llega mientras más de 200 personas continúan desaparecidas bajo los escombros, con una ventana cada vez más estrecha para encontrar sobrevivientes.
Agencia ANSA y diario El País
