
Conmoción en Italia por otra madre asesina
Ahogó a su beba en el lavarropas
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ROMA.– Era una apacible tarde de domingo. En toda Italia se había celebrado el Día de la Madre. Fue entonces cuando, en Santa Caterina Valfurva, un idílico pueblito de montaña, en el norte del país, cerca de la ciudad de Sondrio, ocurrió un crimen horrendo que ha vuelto a conmover a la opinión pública italiana.
Loretta Zen, una madre de 31 años, puso en el lavarropas a Vittoria, su beba de 8 meses, con la ropa. Prendió la máquina para un ciclo completo de lavado, y provocó la muerte inmediata de su hija, por ahogo.
A 24 horas de esta tragedia inexplicable, Loretta Zen, que al parecer sufría de un profundo estado depresivo y estaba bajo tratamiento psiquiátrico, se encuentra en estado de shock en el hospital de Sondrio, vigilada por la policía. Se la acusa de homicidio voluntario agravado.
Según trascendió, el episodio ocurrió por la tarde del domingo, después de que Loretta, ama de casa, celebró con un gran almuerzo familiar el Día de la Madre. Antes de cenar, su marido, Venanzio Compagnoni, de 39 años, decidió salir a cargar nafta junto con su otra hija de once años, y dejó a su mujer sola en casa, con la beba.
Cuando volvió, se encontró con una escena atroz: su esposa, muda, frente al lavarropas, en cuyo tambor yacía el cuerpito destrozado y sin vida de Vittoria, de apenas ocho meses. Fuera de sí, Venanzio enseguida llamó a su cuñada, que puso en alerta a los carabineros.
Pueblos de montaña
Por haber tenido lugar en un tranquilo lugar de montaña, donde nunca pasa nada, el trágico episodio enseguida trajo a la memoria el terrible y aún irresuelto caso de Cogne, otro pueblito de montaña del norte de Italia.
En otro delito que conmovió como nunca a la opinión pública italiana, a mediados de enero Samuele, un chico de tres años, fue hallado muerto en la cama de sus padres, asesinado de 15 golpes en la cabeza. Si bien en un principio su madre fue arrestada como presunta autora del crimen e Italia se dividió entre quienes la creían culpable y quienes inocente, después de un mes un tribunal determinó su excarcelación, por falta de pruebas.
Más allá de las analogías, los fiscales que siguen este nuevo caso de locura y muerte insistieron ayer con que no se pueden hacer comparaciones con Cogne. En este caso no hay misterio. Loretta Zen, que aún no pudo ser interrogada debido a su estado de confusión psíquica, sufría disturbios mentales desde hace tiempo.
Padecía la clásica depresión pos-parto –según dijeron varios especialistas consultados por los noticieros de TV–, y había quedado profundamente golpeada por las recientes muertes de su padre, Vittorio, y de su suegro. Por esto, Loretta estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Sus parientes, que estaban al tanto de su frágil estado, sin embargo, nunca pensaron que podía ser capaz de un gesto tan espantoso, inexplicable. Aún estremecidos por el dolor, éstos contaron que el domingo se la veía bien, tranquila.
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