Creen que Bush delega mucho poder
El 60% tiene una buena imagen del presidente, pero muchos consideran que lo controlan sus asesores
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WASHINGTON.- En los 54 días que lleva al frente de la Casa Blanca, el republicano George W. Bush generó una buena impresión entre el 60 por ciento de los norteamericanos, un porcentaje considerable si se tiene en cuenta que el inicio de su mandato estuvo precedido por una polémica histórica sobre el resultado de las elecciones presidenciales. Pero tiene otro problema.
El 50 por ciento de la opinión pública cree que son otros funcionarios del gabinete -y no el propio presidente- los que están realmente a cargo del gobierno, según el resultado de una encuesta conjunta con la cadena de televisión CBS que publicó ayer el diario The New York Times.
A diferencia de su antecesor, Bill Clinton, que era un obsesivo que estaba encima de cada detalle de su gestión, Bush tiene un estilo que -según la interpretación más popular en los medios locales- refleja su formación con un máster en administración de empresas de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard.
Como una corporación
Bush se comporta -según la lectura dominante de los analistas políticos- como si fuera el director de una corporación que toma las grandes decisiones, delega mucho poder sobre los jefes de cada departamento y confía casi ciegamente en el consejo de un grupo de fieles asesores que lo siguen desde los tiempos de su gobernación en Texas.
La percepción de la opinión pública tiene que ser más preocupante para Bush porque la gente considera que tiene escaso control.
"¿Usted cree que George W. Bush está siempre a cargo de lo que sucede en el gobierno, o cree que otra gente gobierna la mayor parte del tiempo?" Frente a esa pregunta, el 42 por ciento consideró que el presidente manda casi todo el tiempo; pero el 50 por ciento dijo que en realidad son otros los encargados de gobernar a los Estados Unidos.
El papel de Dick Cheney
Las cifras son más contundentes aún que las de Ronald Reagan, el presidente más famoso por dejarse llevar por el consejo de sus asesores. En comparación, sólo el 30 por ciento creía que Reagan delegaba demasiado poder.
El vicepresidente Dick Cheney es una de las personas que más poder concentra en la administración Bush, por el rol que debe cumplir en un Congreso dividido (su voto es el que tiene el potencial para desempatar en un Senado mitad demócrata, mitad republicano), por su experiencia en otros gobiernos, y por la cantidad de temas específicos que el presidente delegó en sus hombres (está a cargo, entre otros, de un equipo para estudiar la crisis energética, que este año ha afectado especialmente a California).
Aunque Cheney parece tener más poder aún que el que llegó a tener el ex vicepresidente Al Gore durante los tiempos de Clinton (tal vez porque se trata de un vicepresidente sin ambiciones políticas más allá de su cargo), la mitad de la opinión pública cree que tiene la misma influencia que sus predecesores.
De todas maneras, los problemas cardíacos del vicepresidente, que ya lo llevaron al hospital una vez durante la pelea que siguió a las elecciones de noviembre y otra en el poco tiempo que lleva en el cargo, son motivo de gran preocupación.
Sólo el 36 por ciento de los consultados dijo que tiene plena confianza en que Cheney, que sufrió varios paros cardíacos desde los 37 años en adelante y fue sometido a una operación de by pass, podrá cumplir con los cuatro años de mandato, siempre según las cifras que publicó ayer The New York Times.
El 60 por ciento de aprobación para la gestión de Bush no es una cifra despreciable, es un porcentaje similar al que tenía Clinton durante sus primeros meses de gestión.
Presidente legítimo
Los demócratas James Carter y John F. Kennedy, entre otros, tuvieron mejores arranques, pero Bush llegó tras haber perdido por estrecho margen en el voto popular las elecciones en las cuales se impuso con un fallo de la Corte Suprema de Justicia que le garantizó la mayoría en el Colegio Electoral.
La encuesta revela también que el 50 por ciento de la opinión pública norteamericana lo acepta como un presidente legítimo, pero Bush sigue encontrando problemas en la comunidad afroamericana, que votó de manera abrumadora en favor de Gore (casi 9 de cada 10 se inclinaron por el entonces vicepresidente). Ahora, tres de cada cuatro creen que Bush no es un presidente legítimo.
Durante la campaña electoral, y bastante menos desde que llegó a la Casa Blanca, Bush hizo una serie de gestos para mostrarse como un republicano moderado, pero más de la mitad de la opinión pública norteamericana está convencida, por las medidas que tomó hasta ahora, que se trata de un presidente conservador.




