
Crisis política en Italia por los espías de la KGB
ROMA.- Una nueva tormenta política se desató en Italia ayer, el día después de la divulgación del "dossier Mitrojin", un documento de 654 páginas que incluye una lista con 261 nombres de italianos que, supuestamente, colaboraron con el espionaje soviético (KGB) durante la Guerra Fría.
Mientras por un lado aumentaban las dudas sobre la veracidad de dicho informe y quienes se vieron involucrados seguían desmintiendo a viva voz su participación en "la red" de la KGB en Italia, por otro se endurecía la polémica entre el gobierno y la oposición al respecto.
El gobierno de centroizquierda intenta minimizar la cuestión, mientras que la oposición de derecha aprovecha para atacar su pasado, diciendo que es inaceptable que Italia sea gobernada por "ex espías de la KGB".
En la lista que salió a la luz -que es parte de documentos que Vasili Mitrojin, un ex archivista de la KGB, vendió en 1991 a los servicios secretos británicos, luego de copiarlos a mano- aparecieron políticos, periodistas, diplomáticos, empresarios, funcionarios, profesores universitarios, militares y hasta un fraile.
No hay "peces gordos"
No obstante, y pese a la expectativa que se había generado a su alrededor, no salió el nombre de ningún "pez gordo", es decir ningún personaje realmente importante, salvo el de Armando Cossutta, presidente del Partido de los Comunistas Italianos (PDCI).
Como el PDCI de Cossutta no sólo forma parte de la coalición de centroizquierda que lidera Massimo D´Alema, sino también representa una fuerza clave para la supervivencia del gobierno, la oposición, liderada por Silvio Berlusconi, salió a reclamar que se diga toda la verdad sobre qué vinculó en el pasado a la izquierda y al Kremlin.
En medio de un clima de tensión, enrarecido por las polémicas, las desmentidas y el debate político, el premier italiano, Massimo D´Alema, no sólo defendió ayer su pasado personal como ex comunista, sino que defendió su presente y acusó a la oposición de orquestar una "campaña vulgar y brutal" en su contra. Y afirmó que la presencia del nombre de Cossutta en el dossier Mitrojin no representa ningún problema para la mayoría de gobierno.
"El gobierno tiene una base programática y la desarrolla. La fuerza política de la cual Cossutta es presidente sostiene lealmente el programa de gobierno", indicó, destacando así que su gobierno no caerá por todo este asunto.
"No hay que permitir que por razones de manipulación política -agregó- Italia sea llevada treinta años atrás, a los tiempos de la Guerra Fría."
D´Alema, por otra parte, subrayó que para él no surge nada nuevo de la documentación que una comisión del Parlamento decidió divulgar el lunes: "Mi sensación es que en el dossier se leen cosas ya muy conocidas", dijo.
"Se sabía que el Partido Comunista Italiano (PCI) fue apoyado por la Unión Soviética hasta el fin de los 70. Y se sabía que después de la ruptura con Berlinguer (Enrico, secretario del PCI italiano), el PCI estaba en su mira. Además, ya se sabe que parte del PCI estaba en contra de esta ruptura: pero todo esto era un hecho político que estaba a la luz del sol", sostuvo.
Además de 261 nombres, el dossier Mitrojin reveló que el PCUS tenía un plan contra Enrico Berlinguer: al Kremlin no le había caído nada bien que el PCI de Berlinguer rompiera con las directivas de Moscú (Berlinguer entonces era el jefe del Partido Comunista más grande de Occidente y el Kremlin no digería algunas de sus posiciones, como por ejemplo que apoyara el ingreso de Italia en la OTAN).
También reveló el interés soviético de entonces por infiltrar un espía en el Vaticano, donde comenzaba a verse como un peligro al Papa polaco, así como que enviaba dinero para pagar a sus agentes italianos, que tenía sedes secretas en la península y depósitos donde la KGB escondía radiotransmisores.
Distintos niveles
Pero esto no es todo. En sus 645 páginas, el dossier Mitrojin dio a conocer que en esta red de espionaje había distintos niveles o roles: los reclutas (personas que recibían dinero a cambio de información, es decir, verdaderos espías); los contactos confidenciales (entre ellos, Cossutta); los "cultivados" (personas que la KGB contactaba -sin que éstas supieran- para recoger datos), y los personajes que eran espiados (entre ellos, Berlinguer).
Silvio Berlusconi, el líder de la oposición de derecha, reiteró ayer sus ataques contra el gobierno y reclamó la formación de una comisión que investigue todos los casos traídos a la luz por el informe, aludiendo al "derecho de los ciudadanos a conocer la verdad".
"No es culpa de la oposición si la izquierda italiana aún no cerró las cuentas con su propio pasado", dijo.




