
Crónica de mi viaje por el interior colombiano
Por Victoria Elizeche convictoria@hotmail.com Desde Colombia
1 minuto de lectura'
Comenzar este relato me resulta tan insólito como lo que estoy viviendo actualmente. ¿Quién podría imaginar a esta chica de apellido vasco- francés, parientes italianos, cordobesa de origen, argentina por nacionalidad, de madre entreriana y lazos paraguayos por parte de padre residiendo "casi por error" en Colombia y viajando por el interior de este impresionante país?.
El fin de semana del 31 de mayo aquí fue "puente", es decir: "Fin de semana largo". Sábado, domingo y lunes libres para dedicarme a lo que quisiera. Es así que mi amiga "Aydeé" me invitó a pasear por el interior de Colombia. La capital de este país se llama "Bogotá" el departamento o región al que corresponde se denomina "Cundinamarca".
El viaje que iniciamos fue por la región o departamento de "Boyacá", uno de los más lindos…dicen. Partimos el sábado 1 de junio a las 8 de la mañana y llegamos cerca del mediodía a "Tunja" (donde viven los padres de Aydeé). Ese lugar se caracteriza por ser muy frío y por tener muchas iglesias. También porque allí se concentra el mayor número de bebedores de cerveza de toda Colombia, lo cual está comprobado por estadísticas oficiales.
Pero antes de detallar cada pueblo quiero dejar plasmadas las impresiones que me regaló la carretera. Las rutas de Colombia son puro "verde". En cierto modo me recordaron a Brasil. Una gama espectacular de distintas tonalidades, son tantas que uno queda asombrado. Verde oscuro, verde claro, verde oliva, verde seco casi marrón, verdes brillantes, verdes opacos. Y eso que no estoy hablando propiamente de lo que se denomina la "Selva Colombiana" donde dicen que existen árboles con raíces de hasta 10 metros de altura!
Los costados del paisaje están permanentemente custodiados por militares. Colombia es un país en el cual los militares lo son todo: protección y amenaza, seguridad y confusión. En realidad nunca se sabe quién es quién y no mucha gente se atreve a salir en automóvil por las afueras porque se corre el riesgo de ser secuestrado por la guerrilla. En general la gente vive con mucho temor.
Algo que captó mi atención es la diversidad de uniformes que lucen las fuerzas de seguridad. Creo que ello está influenciado por la cantidad de grupos y subgrupos que permanentemente surgen.
Siguiendo la cronología, una vez que llegamos a Tunja, partimos a almorzar al siguiente pueblo: "Paipa", allí llegamos hasta un hotel ("La casona del Salitre") que tiene un restaurante que anuncia en su entrada que allí pernoctó "Simón Bolívar" (personaje histórico que aquí se evoca permanentemente).
El hotel tiene un estilo antiguo, un árbol de más de 500 años en su patio central. Sus mozo/as están vestidos al estilo de la época del virreynato y abundan historias de fantasmas por sus corredores.
Luego de almorzar partimos nuevamente y recorrimos más pueblos. El siguiente fue ‘Tibasosa" lugar que siempre se caracterizó por ser gobernado íntegramente por mujeres.
Allí probé la fruta de "Feijoa" y el licor de Sabajón (uno a base de Feijoa y otro a base de café). También un delicioso postre de merengue a base de Feijoa. Más tarde pasamos por "Sogamoso" pero allí no bajamos. "Nobsa" es un pueblo en el que se hacen hermosos y abrigados tejidos. Allí compramos algunas ropas y disfrutamos un tiempo caminando por las calles.
La gente que "adorna" estos pueblos son campesinos en su gran mayoría. Son de lo más típico, parecen sacados de postales. La música que suena de fondo casi siempre es el "vallenato" género tropical popular que identifica a Colombia.
Más tarde volvimos a Tunja a pasar la noche en la casa de los padres de Aydeé para al día siguiente emprender viaje a "Villa de Leyva’ -lugar que Aydeé me quería hacer conocer a toda costa!- Así es que el domingo llegamos a Villa de Leyva, almorzamos en un restaurante y al rato: pusimos primera y visitamos otro pueblo: "Ráquira".
Es una zona que a ambas nos recuerda a "La Boca" (de Buenos Aires) ya que posee casitas pintadas de todos los colores. Las mismas exhiben numerosas artesanías.
Luego de transitar por esas tiendas, Aydeé me invitó a probar el "Guarapo", la cual es una bebida alcohólica típica que se hace a base de caña de azúcar. La misma se toma en cáscara de zapallo seca. No cuesta nada (500 pesos, que serían 50 centavos argentinos). Pero ojo! a no creer que la pedimos en un bar o algo así. Estoy dando una fiel pincelada de lo que es COLOMBIA: la más pobre, la más típica, la de las afueras: donde la gente no sabe si estará con vida al día siguiente. La pedimos en una casa de familia donde muy amablemente el "jefe" de la misma nos invitó a pasar y sentarnos en el patio: creo que estábamos sobre ladrillos o algo así. Recuerdo el barro, abrigos tirados en cualquier parte, niños todos sucios corriendo por la "casa" chapas, cosas rotas, y las mujeres cocinando ahí afuera.
Un fuentón de esos en los que se lava la ropa fue nuestra "mesa". El señor lo dio vuelta y allí apoyamos la cáscara donde nos sirvió el Guarapo. Los temas de conversación fueron los de siempre: la guerrilla, que de dónde era yo (no puedo disimular mi acento), la comparación con distintas regiones, etc…
Mi amiga quería hacerme probar otra bebida muy típica, la "Chicha" que se hace a base de maíz y es como el opio de la gente pobre (según tengo entendido). Dicen que unos sorbos pegan muy fuerte enseguida, pero no conseguimos… (queda pendiente).
Una vez volvimos al auto, dimos la vuelta a Villa de Leyva. Esa noche nos quedamos en una casa, alquilamos habitaciones y dormimos allí. Antes de irnos a descansar dimos una vuelta por el centro. Aydeé contrató a unos hombres que dan serenatas a pedido. Ellos tocan la denominada música "llanera". Es como una especie de folklore tradicional. Las canciones suelen ser de amor y son interpretadas en arpa como instrumento típico, acompañado por una guitarra pequeña (que en realidad debe tener otro nombre pero todavía no he preguntado).
Generalmente los colombianos les dan serenatas a sus "enamoradas" llevando a esta gente hasta la casa de las mujeres. En este caso presencié algo atípico, Aydeé los contrató para darle serenata vía teléfono celular a su enamorado argentino (léase: "Augusto" más conocido -en broma- como: "El man de Tucumán" ja ja ja!).
La mañana siguiente fuimos a visitar dos museos en las afueras: uno que representa la cultura de los "indios muiscas" (lugar muy particular y hasta para sonrojarse ya que es un campo abierto repleto de monolitos fálicos) y otro donde hay un esqueleto de dinosaurio que dicen que en realidad no es el original ya que el mismo fue robado por norteamericanos, por ende, lo que se exhibe es una réplica.
Me gustó sentir EL PUEBLO, me gustó ver/ tener otra óptica del lugar que habito. Me gustó estar inmersa en esos paisajes que la mayoría sólo hemos leído muy distantemente en libros como los de García Márquez o en algún que otro escrito de periódico sensacionalista.
Un país que desborda lucha por todos los costados, que suda derrotas permanentes y sin embargo sigue adelante a cómo de lugar. Un terreno tan agresivo como a la vez cálido, amable y costumbrista. Un abanico de contrastes incesantes… Desde Colombia donde…"La vida es bella".
1
2Duelo de estilos: la reina Máxima y la princesa Amalia deslumbraron con sus looks de gala y dos históricas tiaras
- 3
El duro mensaje de León XIV a los traficantes de migrantes y la señal de continuidad con Francisco
4Sánchez le propuso a Keiko Fujimori la revisión de “todos los votos” del balotaje en Perú



