
"Cuando entendí que la nave se inclinaba, me bajé"
Se lo admitió el capitán a un amigo, según una nueva escucha
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ROMA.- "Cuando entendí que la nave se estaba inclinando, agarré y me bajé." Como si no hubiera sido suficiente el famoso audio en el cual el comandante de la guardia costera de Livorno, Gregorio De Falco, le gritó: "¡Vuelva a bordo, carajo!" al capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino , ayer salió a la luz una interceptación telefónica que volvió a incriminarlo en forma aún más escandalosa.
Era el sábado 14 de enero, día posterior al naufragio. Schettino estaba en el cuartel de los carabineros de Orbetello, localidad de la Toscana frente a la isla del Giglio -donde ocurrió el naufragio- y sin saber que la conversación estaba siendo interceptada, empezó a hablar por teléfono con un amigo.
"Por hacerle caso al manager, pasá por ahí, pasá por ahí... Alguien en mi lugar no habría sido tan benévolo, porque me rompieron las pelotas, pasá por ahí, pasá por ahí. Había una seca, pero no estaba marcada por los instrumentos que tenía y pasé por ahí", dijo el comandante.
Al explicarle a su amigo que probablemente iba a ser detenido -algo que efectivamente sucedió más tarde-, el comandante admitió: "Cuando entendí que la nave se estaba inclinando, agarré y me bajé". "Hice una imprudencia, pero, de todos modos, en los límites de mi conciencia. El corte fue inmenso, había una roca puntiaguda, pero todo lo que pasó desde ese momento lo hice con máxima profesionalidad y esto podría aliviar o, al menos, dar la ilusión de estar en paz con la conciencia...", agregó, confiado en su heroica actuación.
"Lo que me hace honor es que salvamos a todos, excepto a estos [refiriéndose a las víctimas], que si no lo hubiera hecho... Estuve dando vueltas rescatando a la gente en el mar y estoy sereno. Confié en el mapa náutico y en Palombo que me llamó", sigue el relato del capitán , en referencia a Mario Palombo, una leyenda entre los comandantes de la naviera Costa Cruceros.
Muy agitado, Schettino -bajo arresto domiciliario desde hace una semana, acusado de homicidio culposo, abandono de la nave y naufragio-, en la misma conversación afirma que ya no quiere estar detrás de un timón. "No quiero subir más a una nave, quiero un cambio de vida", dice.
Saludo fatal
En otra escucha, efectuada mientras estaba en la fiscalía, Schettino cuenta la dinámica del accidente y confirma algo que ya se sabía: que la tragedia se debió al jueguito absurdo del " inchino ", la reverencia. "Habíamos pasado a 0,28 millas [unos 520 metros] del escollo y lo chocamos lateralmente. Todos los viernes pasábamos a la hora de la cena, ahora porque nos rompieron las pelotas, saludamos a Palombo, saludamos al viento y ahora pago todo lo que se sabe."
Mientras estas nuevas interceptaciones volvieron a crear una gran conmoción, en los restos del crucero fue hallado ayer otro cuerpo -de una mujer anciana que llevaba salvavidas-, algo que elevó a 16 el número confirmado de muertos en esta tragedia totalmente evitable.
Por otra parte, tal como se había adelantado, comenzaron las actividades preliminares para extraer las más de 2300 toneladas de carburante presentes en la nave, que comenzará a ser bombeado el próximo sábado.
Más allá de la culpabilidad de Schettino, se espera que la justicia, de un momento a otro, anuncie que también indagará a su empresa, Costa Cruceros . Según el fiscal general de la Toscana, Beniamino Deidda, de hecho, fue esta prestigiosa naviera "la que eligió a Schettino" como comandante del Costa Concordia, un coloso del mar capaz de llevar a bordo a más de 4200 personas. Además, Costa Cruceros está implicada porque fue avisada inmediatamente del naufragio y porque resultó a todas luces mal preparada para la emergencia, con personal que no sabía qué hacer e incluso con lanchas salvavidas que no descendían, tal como denunciaron muchos testigos.
El primer oficial del puente de mando, Ciro Ambrosio, confirmó ayer en un interrogatorio que Schettino inmediatamente después del impacto llamó al responsable de la unidad de crisis de Costa, Roberto Ferrarini, según trascendió.
"Mi marido no es un monstruo", clamó, por su parte, Fabiola Russo, la mujer de Schettino, en una entrevista que saldrá hoy en la revista Oggi . La misma frase utilizó su abogado defensor, Bruno Leporatti, que ante las cámaras de Sky TG24 afirmó que el comandante "es un hombre desesperado, no es un monstruo...".
"Es un hombre que merece ser evaluado por todo lo que hizo en su carrera -concluyó-, no por este episodio."
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