
Cumbre de presidentes en problemas
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WASHINGTON.- Tanto el presidente norteamericano, Bill Clinton, como su par ruso, Boris Yeltsin, podrían hallar un breve pero saludable respiro a sus respectivas crisis políticas cuando se reúnan, desde el martes hasta el jueves, en Moscú.
Ambos mandatarios enfrentan problemas domésticos y como en esta reunión no habrá discusiones importantes, presumiblemente los resultados tampoco serán trascendentes.
Clinton viajará a Moscú un día después de finalizar sus agitadas vacaciones en Martha´s Vineyard. Al margen de que su descanso se vio ensombrecido por los ecos del escándalo por el caso Lewinsky, el presidente debió regresar a Washington después de ordenar los ataques aéreos a instalaciones donde supuestamente se realizaban operaciones terroristas en Afganistán y en Sudán Las repercusiones internacionales de dichos ataques -que fueron censurados enérgicamente por Yeltsin- figurarán seguramente en el temario de discusión con el presidente ruso.
Pero la cumbre de dos días estará dominada, sin duda, por el agravamiento de la crisis económica rusa.
Tanto Yeltsin como Clinton se esforzarán por reconquistar su estatura presidencial: el mandatario norteamericano, para demostrar que puede desempeñarse en el cargo pese a la investigación que lleva adelante el fiscal Kenneth Starr, y su par ruso, para recomponerse en el poder en medio de la conmoción económica de su país.
Para algunos analistas, es interesante que dos de los principales líderes mundiales coincidan en tener reputaciones empañadas en sus propios países y un dominio incierto sobre sus gobiernos.
Yeltsin, que cada tanto se ve obligado a asegurar que no renunciará, ha debido aceptar las presiones para compartir parte de sus vastos poderes con el Parlamento, a cambio de que éste apruebe el nombramiento de Viktor Chernomyrdin como primer ministro. En recientes presentaciones públicas, el mandatario apareció cansado y hasta confundido. Y a pesar de su negativa a renunciar es evidente que la crisis lo ha debilitado política y físicamente.
Los resultados de la reunión se conocerán el jueves, al finalizar la cumbre, cuando los presidentes firmen algunos acuerdos bilaterales y ofrezcan una conferencia de prensa conjunta.
El viaje de Clinton a Rusia ha recibido apoyo de demócratas y de republicanos, y entre las 50 personas de su comitiva (que incluye a su esposa Hillary) habrá dos legisladores de la oposición. En Rusia, la visita es vista como un importante gesto de apoyo al país, que atraviesa uno de los peores momentos de su historia reciente.
Dichos y hechos
El republicano Newt Gingrich , presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, fue uno de los pocos legisladores que se manifestó en contra del viaje del presidente Bill Clinton a Rusia.
"Se trata de dos presidentes débiles que intentan ayudarse uno a otro", afirmó Gingrich en una entrevista con The New York Times en relación con el encuentro entre Clinton y el mandatario ruso, Boris Yeltsin, la semana próxima.
"Quién sabe qué clase de promesas se harán, qué acordarán", opinó, y agregó: "Creo que es muy poco inteligente de su parte viajar".
Clinton decidió viajar a pesar de la grave crisis que enfrenta Rusia, y animar al presidente Yeltsin a seguir adelante con el proceso de reformas políticas y económicas.
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Funcionarios del gobierno norteamericano parecían optimistas por las garantías que dio el primer ministro interino de Rusia, Viktor Chernomyrdin, sobre la caótica economía de su país, pero advirtieron que aún queda mucho por hacer.
El vocero de la Casa Blanca P.J. Crowley calificó de "alentador" el desarrollo de los acontecimientos, pero se mostró cauto y no comentó mucho más.
"Es difícil comentar algo en este momento. Hay que esperar hasta que se forme el nuevo gobierno y se designe un nuevo equipo económico, pero ciertamente es alentador", dijo Crowley.
"Han asegurado que van a continuar por el camino de la reforma económica y ésa es la razón por la que los estamos apoyando", agregó.
Por su parte, el subsecretario del Tesoro, Larry Summers, dijo que Rusia debía tomar decisiones cruciales sobre el sistema bancario y financiero para construir un nuevo sistema de mercado y encauzar las relaciones con los acreedores extranjeros.
Los Estados Unidos temen que el gobierno ruso, desmoralizado por el colapso del rublo y su incapacidad para pagar salarios y jubilaciones, retorne a sus viejos esquemas de economía centralizada.
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