
Despedida inglesa, lacrimógena y mojada
La ceremonia de traspaso se realizó bajo una lluvia torrencial, que no alteró el programa pero impidió oir el discurso de despedida del príncipe Carlos; el ahora ex gobernador Chirs Patten criticó a China por su desprecio a la democracia
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HONG KONG, 1° (De una enviada especial).- ¡God save the Queen! Y el cielo se desplomó sobre la cabeza del Príncipe Carlos, vestido de punta en blanco ante el micrófono, listo para leer su discurso en la ceremonia de despedida.
Poco pudo escucharse de boca del más alto representante de la Su Majestad la Reina, venido a Hong Kong para decirle su último adiós: la lluvia en ese momento era torrencial.
La naturaleza pareció acompañar ayer por la tarde el profundo sentimiento de tristeza de los británicos. Tal como estaba previsto, la ceremonia de Farewell se llevó a cabo en el sitio denominado East Tamar, frente al puerto de Victoria, pero empezó y terminó bajo un diluvio.
Pasó por agua actores, bailarines, guardias ingleses, visitantes ilustres, invitados, periodistas y orquestas varias.
Cómo es posible que los ingleses, seres meticulosos y perfeccionistas como pocos, hayan planeado su ceremonia más importante sin preveer que las condiciones metereológicas podían arruinarlo todo -siéndo ésta la época de las lluvias- es un misterio que quedará sin respuesta.
Si bien hubo paraguas para al menos diez mil de los veinte mil espectadores, todo hubiera salido mejor en un lugar cubierto. Aunque los paraguas, casi un símbolo británico, no desentonaron.
Con este detalle incluido, el show de despedida fue emocionante y sobretodo "very british".
Cañonazos y limusina
Mientras la fragata Chatham disparaba 21 cañonazos en su honor, el Príncipe Carlos llegó junto al último gobernador de Hong Kong, Chris Patten, y esposa, al estadio al aire libre, a bordo de la tradicional limusina Rolls Royce negra que suele utilizar la realeza.
En el palco de honor, el único lugar medianamente resguardado del temporal, ya estaban Lady Margaret Thatcher y el primer ministro británico, Tony Blair, entre otros VIP de todo el mundo.
Algunos de los visitantes saltaban a la vista debido a sus turbantes.
El que faltó a la cita -y, por cierto, fue una ausencia bastante significativa- fue el nuevo jefe del Ejecutivo de la flamante Región Administrativia Especial (SAR), el magnate naviero Tung Chee-hwa.
Aunque su excusa fue que tenía que recibir al presidente de la República Popular de China, Jiang Zemin, en su primera visita al territorio, nadie pudo dejar de pensar en los recientes roces con su predecesor, el gobernador Patten, en cuanto al futuro de los valores democráticos en Hong Kong.
Entre los varios números organizados para la despedida, el público pudo apreciar, al principio, una colorida danza del dragón, la más importante, tradicional y noble de todas las criaturas de la mitología china, y despúes un espectáculo llamado "El espíritu de Hong Kong".
Este espectáculo pretendió evocar a la gente de este lugar y a su cultura, pero lo que llamó poderosamente la atención fue que el número también hizo alusión a su inmenso poder económico, a través de una escenografía plagada de inmensas monedas de todo el mundo.
Las monedas simbolizaban las inversiones extranjeras, que abundan aquí, por lo menos hasta ahora. Así, podían verse libras esterlinas, dólares y marcos alemanes, entre otras divisas.
Después fue el turno de un delicioso coro de niños, casi todos chinos, vestidos con impecables uniformes celestes y rojos, que cantaron en inglés las más sentidas canciones británicas. Despúes fue el turno de una soprano, que deleitó a la audiencia con la famosa canción del musical Cats, Memories.
Y más tarde fue el discurso del gobernador Patten, que, como se esperaba, terminó mordiéndose los labios para no quebrarse, cosa que fue en vano.
La amargura del adiós
"Ya dije que la celebración de esta noche iba a tener un gusto amargo -dijo Patten, en la parte final de su último discurso como jefe de la colonia-. Así va a ser para mi familia y para mí, como para otros que pronto dejarán esta orilla. Soy el gobernador número 28. El último gobernador. Como todos los gobernadores y sus familias, mi esposa, mis hijas y yo nos llevaremos a Hong Kong en el corazón.
"Ustedes fueron muy gentiles con nosotros. Nos hicieron sentir bienvenidos. Fue el más grande honor y privilegio de mi vida compartir con ustedes su hogar por cinco años y tener alguna responsabilidad por su suerte. Ahora, la gente de Hong Kong tiene que gobernar a Hong Kong. Esta es la promesa. Y este es el destino irreversible".
Pero Patten, erguido bajo la lluvia, también aludió a las guerras del opio en China, que desembocaron en la captura británica de Hong Kong, en 1841, y censuró a China y a otros gobiernos de países asiáticos que consideran que la democracia y los derechos humanos sólo son conceptos occidentales.
Corresponde señalar que la administración del gobernador en Hong Kong se caracterizó por una disputa con China en torno de las reformas democráticas que instrumentó y en la insistencia del gobierno chino por desmantelarlas.
Una ovación siguió a las emotivas palabras de Patten.
Si bien nadie podía aplaudir porque una mano estaba ocupada sosteniendo el paraguas, la gente golpeaba los pies sobre las tarimas metálicas (seguramente peligrosas si hubiera habido relámpagos) montadas en East Tamar, y algunos ondeaban banderas británicas con lágrimas en sus ojos.
"Es triste, pero no se puede cambiar la historia", dijo a La Nación John Smith, un ex empleado del Royal Jockey Club (desde hoy no más Royal) con su traje empapado, venido especialmente desde Londres para ver de cerca el fin del dominio británico en Hong Kong.
Acto seguido, hicieron entrada a la arena -un espacio de 85 metros por 85- una banda escocesa, con su tradicionales kilt, zampoñas y tambores; otra de los famosos Gurkhas nepaleses (mercenarios que combatieron en las islas Malvinas contra el ejército argentino), y más tarde un contingente de guardias ingleses, inmutables bajo una lluvia que en ese momento había amainado.
Pero ni bien la banda tocó el God save the Queen y el Príncipe Carlos se paró frente al micrófono para leer su discurso, los dioses parecieron querer castigar 156 años de colonialismo: del cielo comenzaron a caer cataratas de agua.
"... bandera inglesa....arriada... responsabilidad... terminará", "...Reino...no... adiós...Hong Kong...", era lo poco que, debajo de un estruendoso diluvio, podía entenderse de las palabras de despedida del representante de la Corona.
El Príncipe seguía los pasos del protocolo, imperturbable pese a su pésima suerte, como si en ese momento no estuviera lloviendo a cántaros.
Reemplazo de banderas
Finalmente, en un atardecer casi oculto por un cielo negro y cerrado, la Union Jack y la bandera de la colonia fueron arriadas. Y un "lone piper" tocó su melancólica marcha.
Después, cientos de jóvenes vestidos de rojo (el color de la buena suerte en China) comenzaron a desplazarse por la arena componiendo distintas figuras, hasta dibujar con su siluetas la palabra "Hong Kong".
Fue el epílogo del Farewell Ceremony, una ceremonia lacrimógena pero emocionante, que también, hay que admitirlo, trajo a la memoria shows dignos de Luna Park o de apertura de un mundial de fútbol.
En tanto, mientras las últimas fuerzas británicas del ejército, la marina y la fuerza aérea de Hong Kong disparaban al aire sus salvas, los protagonistas del Farewell emprendieron su partida.
A las ocho y cuarto de la noche, y desafiando la meteorología adversa, los fuegos artificiales programados para la ocasión iluminaron el puerto de Victoria, iniciando la cuenta regresiva final.
Marcaron la salida del desaparecido Imperio de su última colonia en oriente.
La Asamblea ya votó leyes que limitan la libertad civil
CHINA, 1° (AFP).- Los nuevos líderes de Hong Kong aprobaron por unanimidad una serie de nuevas leyes que limitan las libertades civiles en el territorio, poco menos de cuatro horas después del regreso de Hong Kong a soberanía china.
La votación se celebró al término de una reunión de 70 minutos y en ella todos los representantes manifestaron en voz alta su apoyo a la Ley de Reunificación.
La presidenta Rita Fan declaró las 13 leyes, agrupadas en una Ley de Reunificación, como aprobadas dado que nadie expresó su oposición.
Entre estas leyes figuran las que imponen restricciones a las libertades fundamentales, como los derechos de manifestación y de asociación.
Por la seguridad nacional
Según la nueva ley, de ahora en adelante la manifestaciones necesitarán el permiso de la policía, que les puede ser denegado alegando motivos de seguridad nacional, un término muy amplio considerado necesario para "proteger la integridad territorial y la independencia de la República Popular de China".
Las leyes también aumentan los controles sobre las organizaciones políticas, religiosas y de todo tipo e ilegalizan los partidos políticos que reciban financiación extranjera.
El nuevo marco legal endurece también las leyes de inmigración y convierte en una ofensa ultrajar la bandera china, la de la Región Administrativa Especial de Hong Kong y otros emblemas y castiga dicho acto con hasta tres años de prisión.
La reunión de la Asamblea Legislativa Provisional de Hong Kong terminó poco después del traspaso británico del territorio a China, tras más de 156 años de administración colonial británica.
Vacío legal
Las nuevas autoridades chinas en Hong Kong justificaron la reunión nocturna de la Asamblea, inmediatamente después de la toma de posesión de los diferentes poderes de la Región Administrativa Especial, por la necesidad de evitar un "vacío legal".
Por este motivo, algunas de las leyes aprobadas son retroactivas a las 00.00 locales, lo que también significa una innovación.
Los EE.UU. tendrán una actitud vigilante
WASHINGTON, 30 (AP).- El presidente Bill Clinton dijo hoy que supone la buena voluntad de China antes que cualquier actitud represiva por el inmediato envío de más de 4.000 soldados comunistas a Hong Kong.
"Es algo que preocupa, creo, pero no sabemos si piensan violar el acuerdo", dijo el mandatario.
"Quizá les preocupe que haya desórdenes. Tendremos que esperar a ver qué ocurre, pero seguiremos muy de cerca los acontecimientos", dijo Clinton.
Conforme al acuerdo de 1984 por el que Gran Bretaña se comprometió a devolver a China su colonia de Hong Kong, las autoridades comunistas se comprometieron a mantener las libertades del enclave, entre ellos su sistema capitalista y libertad de prensa.
China había enviado ya casi 200 soldados hace unas semanas para preparar la transferencia, Hoy en la madrugada llegaron otros 4.000.
- La UN no supervisará. La UN no tendrá un papel de supervisión de derechos humanos o políticos en Hong Kong después de su devolución a China el lunes a la medianoche, dijo el secretario general del organismo, Kofi Annan.
Asimismo, indicó que la Declaración Conjunta firmada en 1984 entre Gran Bretaña y China sobre el traspaso de Hong Kong no dejó lugar a que Naciones Unidas se involucre.
"Los instrumentos legales nos fueron entregados, pero el acuerdo no nos da ningún papel", declaró Annan a periodistas .
- Paraíso financiero. Los empresarios locales y extranjeros consideran que Hong Kong habrá de mantener su preeminente posición financiera tras el traspaso de la soberanía a China por Gran Bretaña.
Las encuestas han demostrado que tanto los chinos en Hong Kong, como los millones de empresarios extranjeros que llegan al territorio por unos cuantos días o a perpetuidad, tienen muchísima confianza sobre el futuro.
Pero nadie espera que la vida seguirá siendo exactamente la misma.
"La cuestión no es de si habrá concesiones, pero si serán lo suficientemente sustantivas como para descarrilar a una economía muy sólida", dijo David Dodwell, coautor del libro, "The Hong Kong Advantage" (La ventaja de Hong Kong).
- Preocupación en Taiwán. El gobierno nacionalista de Taiwán se expresó complacido por el fin del dominio colonial británico de Hong Kong, pero también manifestó su preocupación sobre las futuras libertades civiles en ese territorio.
El vocero David Lee puso en duda el compromiso de China de permitirle a Hong Kong un alto grado de autonomía, y advirtió que si Pekín adopta una actitud de avasallamiento, ello restringirá el desarrollo y las instituciones democráticas del territorio. "Esperamos que Pekín respete plenamente el espíritu de las insticuiones que han permitido a Hong Kong desarrollarse y que cumpla su promesa de permitirle que sea gobernado por el pueblo de Hong Kong", dijo Lee. (AP)
- Otra muralla. Un movimiento prodemócrata de Hong Kong, considerado subversivo por China, prometió hoy defender los derechos humanos y la libertad hasta las últimas consecuencias.
"Construiremos una nueva Gran Muralla con nuestra sangre y nuestros huesos para defender la democracia y la libertad en Hong Kong", declaró el presidente de la Alianza para el Apoyo del Movimiento Patriótico Democrático en China, Szeto Wah.
Agregó que su movimiento contribuirá algún día al establecimiento de la democracia en China.
Szeto y 30 de miembros del grupo realizaron una protesta en la acera puesta del nuevo Centro de Convenciones y Exposiciones de Hong Kong, (Reuter).
- La devolución de Macao. El presidente portugués Jorge Sampaio advirtió que la devolución a China de Macao, enclave de administración portuguesa, dependerá de cómo transcurren las cosas en Hong Kong tras su devolución.
"Si las cosas no suceden como previsto en Hong Kong, influirá sin duda" negativamente en el retorno de Macao bajo soberanía china el 31 de diciembre de 1999, declaró el presidente portugués.
- Felicitaciones. El presidente cubano Fidel Castro, Corea del Norte y Vietnam encabezan la nómina de felicitaciones al jefe del Estado chino, Jiang Zeming, por el traspaso de Hong Kong a China.
Otros tres países marginalizados por Occidente, Irak, Lybia y Sudán, se unieron al coro de felicitaciones por la devolución de Hong Kong a la soberanía china.
Fidel Castro calificó la devolución de la colonia británica de "ocasión histórica y memorable, largamente esperada por el pueblo chino, que gracias a su firme voluntad y a la sabiduría de sus dirigentes, ha visto hoy materializarse uno de sus sueños".
Thatcher: la libre empresa apagará al comunismo
LONDRES, 1° (Reuter).- La ex primera ministro de Gran Bretaña, Margaret Thatcher, afirmó ayer que el comunismo en China desaparecerá con la propagación de las libertades económicas.
"China carece totalmente de una historia de libertades. Siempre ha sufrido tiranías. El comunismo llegó en 1949 y, a la larga, caerá", dijo Thatcher a la cadena norteamericana de televisión por cable CNN.
Según la ex primera ministro, el comunismo "ya comenzó a desaparecer en la futura potencia asiática del siglo XXI. (El desaparecido líder) Deng Xiaoping se percató de que no podía triunfar y señaló el camino correcto, el de las libertades económicas".
Una de las firmas
Thatcher estaba al frente del gobierno británico cuando se firmó la Declaración Conjunta con China que detalló y estipuló la manera en que Hong Kong regresaría a la soberanía de Pekín el 1 de julio de 1997.
"Pekín es tan diferente de lo que era en 1977. Aunque no existe aún un estado de derecho, las leyes comienzan a primar en la gran potencia de Oriente, así como la iniciativa y la libre empresa. Eso no se detendrá", agregó.
Anteriormente, "la dama de hierro" manifestó a la emisora británica BBC que se sentía triste y orgullosa a la vez de entregar Hong Kong a China.
Orgullo anglosajón
"Espero que el mundo reconozca todo lo que Gran Bretaña y lo que defendemos hicieron por Hong Kong. Esa prosperidad enorme, esos seis millones y medio de personas que la construyeron bajo el gobierno británico, es todo un logro", aseguró Thatcher con orgullo.
La nación que desde hoy cuenta con una colonia menos, transformó un pedazo de terreno baldío en uno de los principales centros comerciales del mundo, cuyo ingreso per cápita es mayor que el de la metrópoli, señaló la ex primera ministro.
En un momento histórico para ambas naciones, Thatcher concluyó que "esto nunca podría haberse hecho realidad sin esa combinación mágica de gran talento y capacidad del pueblo chino, un arduo trabajo, la vigencia de un estado de derecho, la administración británica, y un sentido de igualdad y justicia".
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