Dramático llamado de Grecia a la UE

El gobierno socialista advirtió que el país caerá en el default si no recibe una cuota pendiente del rescate aprobado hace un año
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25 de mayo de 2011  

ATENAS.- Mientras crece la alarma en Europa por un posible efecto contagio de la crisis de deuda que sacude a Grecia, el gobierno del primer ministro George Papandreou advirtió ayer que su país puede caer en el default si no recibe pronto la cuota del rescate que le otorgaron la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que está condicionada a severas medidas de ahorro.

"Si el dinero no llega para finales de junio, tendremos que bajar las persianas y el gobierno no podrá seguir pagando", dijo el ministro de Finanzas, Giorgos Papakonstantinou.

En su desesperación por asegurar el pago de los siguientes 17.000 millones de dólares del rescate total de 155.000 millones, aprobado hace un año, Atenas decidió iniciar un plan de privatizaciones y recortes para convencer a los mercados de que puede pagar su deuda sin reestructurarla.

Anteanoche, luego de una maratónica reunión, el premier socialista y su consejo de ministros presentaron el nuevo plan fiscal, que prevé un ahorro de 8500 millones de dólares este año y otros 31.000 millones para fines de 2015, además del ingreso de 70.500 millones adicionales mediante la privatización de empresas y la venta de bienes inmobiliarios estatales.

Sin embargo, el mayor partido opositor, el conservador Nea Dimokratia (ND), rechazó el programa, haciendo caso omiso a una condición clave para una ayuda extra de la UE: un amplio consenso político sobre las reformas, ante la necesidad de cerrar una brecha de financiamiento entre los países del bloque en 2012.

El máximo funcionario económico de la UE, Olli Rehn, advirtió que no se entregará más ayuda a Grecia a menos que haya un acuerdo entre todas las fuerzas políticas, como ocurrió en Irlanda y en Portugal, también rescatados por el bloque.

En tanto, expertos de la UE y el FMI comenzarán hoy una inspección en Atenas para analizar las medidas anunciadas por el Ejecutivo.

"El gobierno lastra la economía con nuevos impuestos. Esto trae más recesión, no menores déficits", señaló el líder de ND, Antonis Samaras, luego de una reunión con Papandreou.

"No voy a aceptar esta receta que se demostró que está equivocada", añadió Samaras, quien, sin embargo, dijo estar a favor de las privatizaciones, pero no de salir a liquidar los activos del Estado en medio del pánico.

Por su parte, Papandreou -cuyo partido, el Socialista Panhelénico (Pasok), posee una cómoda mayoría en el Parlamento, pero un amplio rechazo en la sociedad- llamó a los líderes opositores a sumarse a su batalla contra la crisis. Su plan se someterá al voto del Parlamento a comienzos del mes próximo.

"Las fuerzas políticas deben llevar juntas una parte de la carga", dijo el líder ultraconservador Giorgos Karatzaferis, interpretado como un voto de apoyo al gobierno socialista.

En protesta por las medidas de ahorro, los sindicatos griegos anunciaron ayer una nueva huelga para el 4 de junio próximo y una manifestación de funcionarios públicos.

En ese marco, miles de griegos comenzaron a retirar sus ahorros de los bancos locales para trasladarlos al extranjero, informó el Banco de Grecia. Por miedo a una huida de capital, el secretario general de la asociación bancaria, Giannis Gortsos, aseguró que los depósitos están seguros, aunque sólo hasta sumas de 140.000 dólares.

Mientras, crecieron las alarmas internacionales por la crisis. Una reestructuración de la deuda griega -equivalente al 150% de su PBI- tendría consecuencias negativas para otros países de la eurozona muy endeudados, y llevaría la nota de Grecia a la última categoría previa al default, advirtió la agencia Moody's.

La calificadora de riesgo cree, además, que el sector bancario griego necesitará recapitalización en caso de un default, así como la continuidad del apoyo de liquidez del Banco Central Europeo (BCE).

También desde Europa se repitieron las alertas: el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, se mostró escéptico sobre la posibilidad de permitir a Grecia la reestructuración o el retraso de sus pagos, al considerarlo una estrategia de alto riesgo.

Ayer, el euro subió frente al dólar, pero los operadores dicen que los temores sobre las finanzas griegas y la propagación de la crisis de deuda por Europa proyectan una sombra de dudas sobre la moneda única.

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