EE.UU.: tras la masacre, los estudiantes vuelven a clases
Una semana después de la tragedia, los alumnos retoman hoy sus estudios
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BLACKSBURG, Virginia.- Una semana después de la peor matanza perpetrada por una persona con armas de fuego en la historia moderna de Estados Unidos, los estudiantes de la Universidad Politécnica de Virginia se preparan para volver hoy a clases, mientras intentan olvidar el horror que se abatió sobre este campus el lunes pasado.
El regreso se da al tiempo que prosiguen las investigaciones sobre la masacre y mientras crece el debate en Estados Unidos en torno de las leyes sobre el control de armas.
Muchas preguntas siguen sin respuesta y en el campus de Virginia Tech -como es conocida la universidad- hay quienes se preguntan cómo un estudiante conocido por sus tendencias suicidas y sus escritos macabros pudo obtener las armas asesinas tan fácilmente.
En la mañana del fatídico lunes, Cho Seung-Hui, un estudiante de origen surcoreano de 23 años, mató a 32 estudiantes y profesores, antes de suicidarse. El joven había sido objeto de una investigación a fines 2005, luego de denuncias de acoso a dos estudiantes, y había tenido un breve paso por un hospital psiquiátrico.
"Tenemos que seguir adelante", dijo el vocero de la universidad, Larry Hincker. "Haremos todo lo que podamos para reorganizar este sitio e impedir que algo como lo que pasó vuelva a ocurrir."
La universidad, ubicada en la localidad de Blacksburg, en el estado de Virginia, espera el retorno de la mayoría de sus 26.000 estudiantes para la etapa final de los cursos de este año. Los primeros alumnos comenzaron a llegar ayer.
"Cuando vimos el campus, las dos nos pusimos a llorar", contó Ashleigh Shifflett, que llegó junto a su hermana Regan. Ambas se habían ido a su casa en Maryland el martes pasado, después de la tragedia.
Ted Feinberg, director adjunto de la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares, dijo que las heridas emocionales y psicológicas causadas por este tipo de ataques pueden durar días, semanas o meses. El experto señaló al diario The Washington Post que aproximadamente el 20% de los sobrevivientes experimenta depresión grave, trastorno por estrés postraumático y otras afecciones.
En un intento por resguardar a los estudiantes, las autoridades de la universidad pidieron a los cientos de periodistas que aún deambulan por el predio de 1000 hectáreas que abandonaran el lugar antes de la mañana de hoy.
El Norris Hall, el edificio donde Cho dio muerte a 30 personas y luego se suicidó, permanecerá cerrado por el resto del semestre.
Ayer continuaron las celebraciones de ceremonias y funerales en todo el país, entre ellas un homenaje en la catedral de Washington.
Autoridades médicas de Virginia informaron que habían finalizado las autopsias de las 32 víctimas, muchas de las cuales, dijeron, recibieron varias heridas de bala.
Balas por Internet
Mientas tanto, la investigación sobre la matanza continúa. Ayer se confirmó que el asesino, un joven solitario que aparentemente no tenía amigos, compró las municiones en el sitio de Internet eBay.
Por su parte, el forense a cargo de las autopsias de las víctimas de la matanza reveló ayer que Cho disparó más de 100 veces contra sus víctimas. William Massello, el forense, dijo que él y sus asistentes contabilizaron más de 100 heridas de balas en los cuerpos de las 32 personas asesinadas.
Este drama reabrió el debate sobre la posesión de armas de fuego en Estados Unidos, el país con más armas en manos privadas del mundo.
El presidente George W. Bush ordenó el viernes pasado a su gobierno examinar las "preguntas" suscitadas por la masacre y remitir "recomendaciones" para evitar otra tragedia de este tipo. Pero evitó referirse al tema del control de armas. Más bien concibió el problema desde el punto de vista de la salud mental, al señalar que el autor de la masacre era un "joven profundamente perturbado".
El mandatario, que fue apoyado por el poderoso lobby en favor de las armas en sus dos campañas electorales, respalda el derecho de los norteamericanos a portar armas, garantizado en la Constitución del país.
El diario The New York Times afirmó ayer que, según la legislación federal vigente, Cho, un joven perturbado y lleno de odio, nunca debió haber tenido derecho a comprar un arma.



