Egipto, en vilo: Morsi rechazó el ultimátum y no renunciará

En un nuevo día de violentas protestas, el mandatario advirtió a los manifestantes y a los militares que está dispuesto a defender la legitimidad con su sangre; el ejército derogaría la Constitución
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3 de julio de 2013  

EL CAIRO.- Bajo una fuerte presión tras otra jornada de violentos enfrentamientos, el presidente egipcio, Mohammed Morsi, redobló ayer su desafío al ejército al pedirle que retire el ultimátum para que responda a los reclamos de los manifestantes y afirmar que no renunciará.

"Si el precio que debo pagar por la legitimidad es mi sangre, estoy dispuesto a pagarlo", dijo Morsi, en un discurso televisado, en plena medianoche egipcia, en el que afirmó que no "dará ningún paso atrás".

El presidente respondió así al ultimátum de 48 horas que le había impuesto el ejército anteayer. Según la prensa estatal, los militares se plantean tomar el poder, nombrar un gobierno de transición, disolver el Parlamento y derogar la Constitución si Morsi no acata el plazo, que vence hoy. De ocurrir todo eso, Egipto, el país más poderoso de la región, estaría ante la segunda salida forzada de un presidente en dos años y medio.

En su discurso, el mandatario admitió, además, que cometió errores, pero sostuvo que aunque "la corrupción y otros desafíos heredados del viejo régimen permanecen, se necesita tiempo para resolverlos".

También prometió una serie de medidas para alcanzar un consenso con los opositores, como el reemplazo del gabinete.

Antes de la cadena nacional de Morsi, la oficina presidencial había dicho por Twitter que el mandatario rechazaba cualquier intento de quebrarlo e instaba a "las fuerzas armadas a retirar su advertencia".

Pero el discurso de Morsi no logró calmar a los manifestantes, que se enfrentaron nuevamente ayer por la noche con los seguidores de los oficialistas Hermanos Musulmanes, en El Cairo.

En tanto, en Giza, un sitio muy visitado por turistas extranjeros, a 20 kilómetros de El Cairo, siete personas murieron durante los enfrentamientos y cientos resultaron heridas en diferentes provincias. En total, 27 personas murieron desde que empezaron las manifestaciones, el viernes pasado.

La policía fue desplegada en la capital, en donde la mayoría de los comercios permanecían cerrados. Además, helicópteros del ejército sobrevolaban la ciudad. Los soldados estaban en alerta después de que hubo advertencias de una posible guerra civil.

Los manifestantes -que se reunieron de nuevo en la emblemática plaza Tahrir y frente al palacio presidencial- acusan a Morsi de conducir un gobierno autoritario y de no haber solucionado los problemas económicos y sociales del país, y temen, por otro lado, que se produzca una islamización de Egipto.

En tanto, los seguidores de Morsi, que fue elegido democráticamente hace un año, acusan a los militares de querer realizar un golpe de Estado. Las fuerzas armadas tienen un fuerte peso en Egipto y fueron el sostén del régimen de Hosni Mubarak durante 30 años.

Ayer, el brazo político de los Hermanos Musulmanes, el Partido Justicia y Libertad, llamó a sus seguidores a resistir la acción del ejército. Uno de los líderes del movimiento urgió a los egipcios a estar dispuestos a "sacrificar sus vidas" para prevenir un golpe de Estado.

Las fuerzas armadas dieron un ultimátum a Morsi anteayer y anunciaron que presentarían una "hoja de ruta" y medidas para supervisar su puesta en marcha si no se escuchaban los reclamos del pueblo.

El ejército no dio detalles de las medidas que tiene en mente, pero ayer la agencia oficial de noticias dijo que un gobierno provisional -compuesto principalmente por civiles de diferentes grupos políticos y tecnócratas experimentados- dirigiría el país hasta que se elabore una Constitución.

Luego habría una nueva elección presidencial, pero la votación parlamentaria sería postergada hasta que estén vigentes condiciones estrictas para escoger a los candidatos.

El Cairo, los seguidores del mandatario salieron a la calle a defenderlo
El Cairo, los seguidores del mandatario salieron a la calle a defenderlo Fuente: AP

Por otra parte, la oposición egipcia anunció ayer la designación de Mohammed el-Baradei, ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), como su representante con vistas a una transición política.

Abandonado por cinco de sus ministros y por su propio vocero, y sin contacto con la oposición liberal, que se rehúsa a hablar con él, Morsi está cada vez más aislado.

El movimiento Tamarod, que organizó las protestas, había dado un ultimátum a Morsi hasta las 5 de la tarde de ayer para que dimitiera, si no, organizaría nuevas marchas y podría imponer la "desobediencia civil total''.

"¿Por qué tiembla, presidente?"

En un video de la reunión que el presidente egipcio, Mohammed Morsi, mantuvo anteayer con el jefe de las fuerzas armadas, Abdel Fatah al-Sisi, se produjo un diálogo particular que reflejó la tensión existente en el país. "¿Por qué tiembla, presidente"?, se oye que el jefe militar le pregunta al presidente en el video. Morsi contesta, entonces: "¿Perdón?". Y Al-Sisi insiste una vez más: "¿Por qué tiembla?". Sin responder a la pregunta, el presidente se dirige a su primer ministro, Hisham Qandil, también presente en la reunión, para mencionar al ministro de Turismo, Hisham Zaazu, que había renunciado pocas horas antes. La reunión tuvo lugar después del ultimátum militar.

Agencias Reuters, AFP, DPA

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