
Ejecutaron a la "viuda negra" en la silla eléctrica en Florida
Judy Buenoano, de 54 años, mató a su marido, a su hijo y atentó contra su novio. "La asesina más fría que he conocido".
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MIAMI.- Una mujer, acusada del asesinato de su esposo, de su hijo parapléjico y de intento de homicidio contra un novio, fue electrocutada ayer a la mañana en la prisión de Starke, al norte de Florida.
Judy Buenoano, una abuela de 54 años, conocida como "la viuda negra" por matar a su pareja, se transformó en la primera mujer electrocutada en los Estados Unidos desde hace 41 años. También fue la primera ejecutada en Florida después de 150 años, cuando en 1848 una esclava negra llamada Celia fue ahorcada acusada de haber asesinado a su amo.
La pena capital fue restablecida en los Estados Unidos en 1976. Es la tercera ejecución de una mujer desde entonces, pero las dos anteriores fueron por inyección letal.
La "viuda negra" desechó una oportunidad de hacer una declaración final antes de su ejecución, y durante el proceso de preparación -cuando el condenado es colocado en la silla eléctrica- mantuvo los ojos cerrados, dijo Gene Morris, vocero del Departamento de Prisiones de Florida.
La ejecución de ayer se transformó en la muerte número 237 en la silla eléctrica de Florida, construida por reclusos en 1923 y cínicamente apodada "Old Sparky" (Vieja Chispita).
Nada que decir
Un tribunal de Apelaciones y la Corte Suprema de los Estados Unidos se negaron el domingo a considerar su caso. El gobernador de Florida, Lawton Chiles, estando ya Buenoano sentada en la silla eléctrica, dio luz verde a la ejecución.
Cuando le preguntaron si quería decir algo antes de morir, Buenoano contestó "No, señor", y cerró los ojos antes de que le pusieran una capucha.
Tras la primera descarga de 2000 voltios y 14 amperes durante 38 segundos, las 20 personas testigos de la ejecución detrás de una ventana de vidrio vieron salir humo de su pierna derecha, donde le habían colocado un electrodo.
Un segundo electrodo le había sido colocado en su cabeza, totalmente afeitada para evitar que se prendiera fuego el pelo.
El puesto de verdugo en Florida tiene connotaciones vocacionales más que económicas. Se trata de individuos que tienen alguna otra ocupación y que son llamados únicamente para las ejecuciones, recibiendo en esos casos una paga de 150 dólares en efectivo, libre de impuestos. Su identidad es un secreto absoluto.
Buenoano pasó trece años en el "corredor de la muerte" de la prisión de Starke, una bucólica y pequeña localidad del norte de Florida, a unos 550 km de Miami, mientras se resolvían las diferentes apelaciones.
La "viuda negra", como se la bautizó popularmente, fue sentenciada a muerte en 1985 por haber asesinado con veneno a su esposo, un veterano de Vietnam, en 1971, para cobrar un seguro de 85.000 dólares.
Y también fue encontrada culpable de haber echado por la borda de una canoa en un lago a su hijo paralítico de 19 años, del que también cobró un seguro de 125.000 dólares. El hecho ocurrió en 1980.
Tres años más tarde intentó asesinar a su novio, John Gentry mediante el procedimiento del coche-bomba. Antes le había dado píldoras de vitaminas, con arsénico, que lo enfermaron.
Silla suspendida
La ejecución de Buenoano, que tradujo malamente al español su apellido real (Goodyear), sufrió postergaciones luego de que la silla eléctrica de Florida estuvo inactiva durante un año, desde marzo de 1997.
En aquella ocasión "Old Sparky" tuvo problemas de funcionamiento durante la ejecución del inmigrante cubano Pedro Medina, que había llegado a los Estados Unidos en el éxodo del Mariel de 1980, condenado por el asesinato de una maestra vecina suya.
Llamaradas de 30 centímetros y humo salieron de la cabeza de Medina. Testigos relataron que el condenado sobrevivió casi un minuto antes de morir.
El incidente provocó la suspensión de las ejecuciones. Mientras, en los tribunales, expertos legales, médicos y electricistas debatían el funcionamiento de la silla y si constituía un castigo cruel y extraordinario.
Sin embargo, la vigencia de la pena de muerte en Florida nunca estuvo en juego, ya que goza del respaldo de la mayoría de la población y legisladores del Estado, y el debate solamente podría haber provocado el cambio de sistema de ejecución por el de inyección letal.
La Corte Suprema autorizó este mes la puesta en funcionamiento de nuevo de la silla eléctrica y desde el lunes 23 de marzo ya fueron ejecutadas tres personas. Casi 400 reclusos aguardan aún en los "corredores de la muerte" de Florida.
Vigilia de protesta
Un grupo de personas que se oponen a la pena capital había realizado esta madrugada, frente a la prisión de Starke, una vigilia en protesta por la ejecución de Buenoano.
En su última entrevista televisada, Buenoano, que se hizo muy religiosa en prisión, había reiterado que estaba lista para morir y entregar su vida por Cristo. Insistió que no era culpable de la muerte de su hijo, "juro que fue un accidente", y pidió ser recordada como una buena madre y abuela.
La semana última se ejecutó a dos presos y hoy la silla eléctrica volverá funcionar para Daniel Remeta, por haber asesinado a un empleado de un supermercado.
"La asesina más fría que he conocido"
MIAMI.- Desde 1976, año en que se reinstauró la pena de muerte en los Estados Unidos, fueron ejecutadas tres mujeres, entre ellas Buenoano.
Las otras dos mujeres ejecutadas, ambas por inyección letal, fueron Velma Barfield, en 1984, y Karla Faye Tucker, el mes último.
Al contrario de las peticiones de clemencia por Tucker, incluida una del papa Juan Pablo II, no hubo ninguna campaña para impedir la ejecución de Buenoano.
Al igual que Tucker, Buenoano se convirtió al cristianismo y contaba con muchos evangelistas entre sus amigos. En prisión, enseñaba la Biblia a otras reclusas.
"Judy era como una madre para mí", dijo Diedre Hunt, ex condenada a muerte que ahora espera un nuevo juicio.
"Tal vez Judy haya cambiado, pero fue la asesina más fría que he conocido", señaló Ted Chamberlin, el detective que investigó su pasado y halló los cadáveres de las víctimas.
La última vez que se ejecutó en la silla eléctrica en los Estados Unidos a una mujer fue el 11 de octubre de 1957, cuando Rhonda Belle Martin murió por asesinar a su madre, a tres hijas y a dos esposos con veneno para ratas.
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