
El aparato represivo de Venezuela continúa “intacto”, según un informe de la ONU, mientras Corina Machado evalúa su regreso
Una investigación ordenada por el organismo internacional determinó que las mejoras limitadas no supusieron una ruptura con el sistema del chavismo; en su indeterminación, la líder opositora pierde popularidad
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GINEBRA.– Una investigación ordenada por la ONU afirmó el miércoles que el aparato represivo de Venezuela permanece prácticamente intacto tras la destitución del presidente Nicolás Maduro a principios de este año, en momentos en que líder opositora Maria Corina Machado se enfrenta a un creciente dilema sobre cuándo regresar al país y pierde popularidad.
Estados Unidos capturó a Maduro para que sea juzgado por cargos de narcotráfico, pero dejó al gobierno de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en su lugar, para decepción de la oposición venezolana, que afirma que le robaron las elecciones de 2024 y que debería estar en el poder.
Ahora, según cuatro fuentes de la oposición que hablaron con Reuters, Machado se enfrenta a un dilema creciente sobre cuándo volver a Venezuela ante las reticencias del gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump, respecto a su vuelta.

“A pesar de las limitadas mejoras observadas en la situación de los derechos humanos en Venezuela, las instituciones estatales responsables de la represión, las graves violaciones de los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad siguen intactas”, afirmó la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas sobre Venezuela en un comunicado.
En el informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la misión independiente de investigación afirmó que la captura de Maduro en enero provocó una disminución de las detenciones prolongadas por motivos políticos y los abusos conexos, pero no supuso una ruptura fundamental con años de represión.
“Las medidas de liberalización política adoptadas desde esa fecha siguen siendo parciales, condicionales y, en el mejor de los casos, reversibles”, declaró la misión, añadiendo que un alejamiento de las formas más severas de represión podría no ser un “alejamiento genuino y sostenible”.
“La reducción de algunas de las formas más severas de represión es significativa, pero de ninguna manera constituye una transformación del sistema que las hizo posibles”, declaró Sofía Macher, presidenta de la misión.
El informe, que abarca el período comprendido entre septiembre del año pasado y julio, describió la intervención estadounidense como una violación del derecho internacional.
El gobierno de Maduro había sido ampliamente cuestionado por la oposición y numerosos gobiernos occidentales, entre otras cuestiones, en relación con las controvertidas elecciones presidenciales de 2024.

Machado salió de Venezuela a finales del año pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz, tras haber permanecido en gran medida oculta desde las controvertidas elecciones de 2024.
La líder opositora ha prometido en repetidas ocasiones que volverá a su país, por ejemplo, después de la destitución de Maduro en enero y de los dos terremotos de junio. Sin embargo, según Reuters, funcionarios estadounidenses le han pedido en privado que retrase su viaje tras los sismos.
La ONU advierte por la falta de avances
El informe señaló que la presidenta encargada Delcy Rodríguez, aliada de Maduro, introdujo medidas que incluyen la liberación de presos, una ley de amnistía y el cierre de El Helicoide, un centro de detención asociado desde hace tiempo con la detención arbitraria y la tortura.
También señaló que los grupos de la sociedad civil y las figuras de la oposición habían ganado mayor libertad para organizarse y criticar a las autoridades.
Sin embargo, los expertos independientes de la ONU afirmaron que altos funcionarios vinculados a la represión del pasado seguían ocupando puestos clave y que los organismos de seguridad, los servicios de inteligencia y las leyes utilizadas para restringir la disidencia no habían sido objeto de una reforma significativa.

La misión afirmó que cientos de personas, incluidos opositores reales o percibidos como tales por parte del gobierno, permanecen detenidas arbitrariamente por razones políticas y siguen enfrentándose a duras condiciones carcelarias, torturas y malos tratos.
Documentó denuncias de palizas, descargas eléctricas, aislamiento prolongado y otros abusos en las prisiones de máxima seguridad de El Rodeo I y Fuerte Guaicaipuro.
El informe también halló amplios vínculos entre el Estado y los grupos civiles armados conocidos como “colectivos”, afirmando que éstos habían desempeñado un papel clave en la intimidación de periodistas y personas percibidas como opositoras, con el respaldo político, financiero y logístico de las instituciones estatales.
La misión afirmó que las autoridades no habían logrado promover la rendición de cuentas por los abusos del pasado y criticó la decisión de Venezuela de retirarse del Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional.
Instó al gobierno a liberar a todos los presos políticos, investigar los presuntos crímenes de lesa humanidad, reformar las instituciones de seguridad y desmantelar a los grupos civiles armados implicados en violaciones de derechos humanos.
La misión llamó además “a la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos destinados a poner fin a la represión, combatir la impunidad y restablecer el Estado de derecho”.
Paradójicamente, Estados Unidos retiró este miércoles a Venezuela de la lista de países que han “fallado demostrablemente” en la lucha contra el narcotráfico a lo largo del último año, en un nuevo espaldarazo al gobierno de Rodríguez.
Machado contra las cuerdas
La cuestión del retorno de Machado podría transformar el panorama político en Venezuela, donde las negociaciones respaldadas por Estados Unidos –orientadas a reformar el sistema político de cara a las elecciones– no incluyen a su movimiento.
Aunque goza del mayor índice de aprobación entre las figuras políticas vinculadas al país, su respaldo ha disminuido.
Cuatro fuentes de la oposición afirmaron a Reuters que Machado regresará, pero aún no se ha fijado una fecha. Una añadió que la líder, actualmente en Panamá, planea viajar primero a Estados Unidos, aunque no se ha establecido un itinerario concreto.

“Ella va a regresar. Irá a Estados Unidos, pero no para pedir permiso”, declaró una fuente cercana a Machado, agregando que el objetivo es impulsar la celebración de elecciones justas.
Machado intentó cultivar una alianza con Trump mucho antes de la destitución de Maduro. No obstante, el republicano ha expresado reiteradamente su apoyo a Delcy Rodríguez y ha elogiado los acuerdos petroleros alcanzados entre el gobierno de Estados Unidos y compañías energéticas.
Trump declaró este mes que es demasiado pronto para plantearse unas elecciones democráticas.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, colaborador de larga data de Machado, afirmó en una entrevista en septiembre que, si bien ella tiene todo el derecho a regresar, está desempeñando un papel importante en la organización de la diáspora venezolana.
A Estados Unidos le preocupa que Machado pueda alterar sus planes de transición si regresa y moviliza a sus partidarios para exigir la salida del poder de los funcionarios de la era Maduro, señaló un analista político que pidió mantener el anonimato.

Un vocero del Departamento de Estado afirmó que Washington está comprometido con el diálogo entre el gobierno encargado de Venezuela y la oposición para respaldar una transición pacífica y democrática. Consultado sobre cuándo considera el gobierno de Trump que Machado debería regresar, se negó a comentar conversaciones privadas.
Esta semana está prevista la reanudación de las conversaciones –respaldadas por Estados Unidos– entre una facción de la oposición y el gobierno interino, cuyo objetivo es reformar el sistema político de cara a futuras elecciones.
Aunque otra fuente cercana a Machado afirmó que ella había propuesto liderar las negociaciones personalmente, Estados Unidos optó por respaldar a los dirigentes de la legislatura de 2015 —institución que reconoce como democráticamente electa— y, hasta el momento, las conversaciones no incluyen al movimiento político de la ganadora del Nobel.

Machado congregó a multitudes durante su campaña de 2024, recorriendo el país para exigir el retorno a la democracia. Su movimiento, junto a la coalición opositora, aseguró haber sumado el 67% de los votos presidenciales en esos comicios. Si bien observadores internacionales cuestionaron los resultados oficiales, el gobierno nunca publicó el escrutinio detallado y el máximo tribunal del país respaldó el triunfo de Maduro.
Machado ostenta el índice de aprobación más alto entre 15 figuras políticas vinculadas a Venezuela –incluidos Trump y Rodríguez– según la encuesta mensual Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg. Sin embargo, su respaldo cayó al 53% en agosto, frente al máximo del 72% registrado en el mes previo.
“El bono positivo de María Corina tras el terremoto desapareció ante la incertidumbre. Los cambios que promete para el imaginario colectivo se alejan cada vez más”, señaló Andrei Roman, director ejecutivo de AtlasIntel, en X.
Agencias AFP y Reuters



