
El drama de unos 1000 menores que siguen en Ceuta tras el cruce masivo de migrantes
Quiénes no estén acompañados por adultos deben recibir protección y ser atendidos por las autoridades españolas
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CEUTA, España (AP) —Los muertos han sido recuperados de las aguas frente a Ceuta. La mayoría de los migrantes que cruzaron la frontera hacia España ya regresaron a Marruecos. En la ciudad enclave, los locales están abiertos casi una semana después de convertirse en el epicentro de una crisis migratoria europea.
Pero se calcula que unos 1.000 menores —entre los más vulnerables de los que cruzaron la frontera— permanecen en Ceuta, sin sus familias en una tierra extranjera.
Una joven de 17 años contó a AP cómo vio ahogarse a su hermano de 8 años mientras los migrantes realizaban un cruce caótico alrededor de un espigón y, posteriormente, una estampida en la costa rocosa para evitar la valla fronteriza el jueves pasado, en el punto álgido del aumento migratorio. Quedó separada de su madre y desde entonces está pidiendo limosna en las calles de Ceuta. e.
“Vi a gente que pisaba a los muertos”, señaló el menor, cuya identidad AP mantuvo en reserva. “Ahora somos niños que mendigan en la calle”, apuntó por medio de un traductor, ya que no habla español.
El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, ofreció el martes una nueva estimación de los migrantes que irrumpieron en Ceuta la semana pasada, al señalar que en total cruzaron alrededor de 72.000. De ellos, indicó, 70.000 habían regresado. Sin embargo, el funcionario local Alejandro Ramírez afirmó que era imposible conocer la cifra exacta, y calculó que entre 3.000 y 5.000 personas permanecen en la ciudad.
El ministro español también elevó el balance de fallecidos a 75 personas que murieron, en su mayoría en el agua, durante el cruce. Marruecos reportó 11 muertes que no están incluidas en el total español, informó la cartera de Interior de España.
Las autoridades españolas indicaron que muchos de los migrantes regresaron voluntariamente después de ver que había pocas posibilidades de llegar a la Europa continental, o que el diminuto enclave de 84.000 habitantes no podía o no quería acogerlos. Las fuerzas de seguridad españolas han detenido a otros, los han subido a camiones y los han llevado de vuelta a la frontera, pero por ley no se supone que hagan eso con menores no acompañados.
Como muchos migrantes, la adolescente de Tánger llegó a Ceuta, situada en la costa norteafricana, impulsada por una avalancha viral en redes sociales para intentar una carrera desesperada hacia España en busca de mejores oportunidades. Contó que algunos vecinos le dieron comida y algo de ropa, y que una mujer la llevó a su casa para que pudiera bañarse. Luego fue a un centro para jóvenes gestionado por el gobierno para pedir ayuda, pero estaba lleno.
El drama inverso se vio en Fnideq, del lado marroquí de la frontera, donde varios padres esperaban ver a sus hijos regresar a casa.
Ibtissam Chari está esperando señales de vida de su hijo Rayan. Salió de Marruecos con un grupo de amigos la semana pasada. Sabe que logró cruzar porque pudo avisarle de que había llegado a Ceuta. Pero desde entonces no sabe de él.
“Cada día venimos aquí con la esperanza de tener alguna noticia, pero no hay ninguna”, comentó. “Algunos de sus amigos del mismo barrio regresaron a casa, lo cual es una buena noticia. Escuché que mucha gente murió. Que Dios nos proteja”.
La ley española establece que los migrantes adultos pueden solicitar asilo. Si se les rechaza, se enfrentarán a procedimientos de expulsión. Las exigencias suelen ser muy altas para que a los marroquíes se les conceda protección humanitaria.
Sin embargo, los menores migrantes que no están acompañados por adultos deben recibir protección y ser atendidos por las autoridades españolas.
Un periodista de AP presenció el lunes cómo soldados españoles escoltaron a un niño marroquí no acompañado que lloraba y suplicaba que no lo devolvieran a Marruecos. A pocos metros de llegar a la frontera, y debido a la presión de residentes locales que insistían en que era menor, así como a la presencia de los medios, un teniente coronel del Ejército español detuvo la repatriación y transfirió al niño a la Guardia Civil.
No obstante, los periodistas vieron a fuerzas de seguridad españolas conduciendo a otros migrantes jóvenes hacia la frontera.
El gobierno de España anunció el martes que ha reservado 25 millones de euros (28,8 millones de dólares) para destinarlos a la asistencia de los menores en Ceuta.
La Guardia Civil también informó el martes la apertura de una oficina para personas desaparecidas en la aduana de la frontera, además de facilitar una dirección de correo electrónico para que la gente escriba con reportes de desaparecidos.
“En España se respetan los derechos fundamentales de los menores como personas vulnerables, pero también de los mayores”, declaró Grande-Marlaska a los periodistas en Madrid el martes.
Entre los migrantes adultos que permanecen en Ceuta hay un número significativo de personas de otros países, incluidos sudaneses que huyen de su país devastado por la guerra, palestinos de Gaza y afganos, así como personas de varias naciones africanas.
La comida escasea entre los migrantes, según los reportes. Las autoridades organizaron la distribución de alimentos entre los migrantes que quedaban a última hora del lunes.
Ahmed Chenaf, un marroquí de 25 años, relató las malas condiciones que vivió en Ceuta antes de regresar. Dijo que no comió durante dos días.
“A quienes estén pensando en intentar llegar a Ceuta: van a sufrir. Todos los locales de comida estaban cerrados. No hay comida, y nadie quería vendernos nada”, alertó.
El centro de migrantes de la ciudad, con capacidad para 600 personas, está completamente lleno. Muchos migrantes duermen o descansan en la playa o en las colinas que rodean este pequeño pedazo de España. En la distancia brumosa, la Europa continental, su objetivo final, se encuentra al otro lado del mar.



