
El ejército británico desmantela sus bases en Irlanda del Norte
Decidió reducir su presencia, una medida reclamada por el grupo nacionalista
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BELFAST.- Gran Bretaña comenzó ayer a desmantelar sus torres de vigilancia en Irlanda del Norte, símbolo de su presencia militar, tras la promesa del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés) de terminar su lucha armada.
El desmantelamiento de ocho torres en colinas a lo largo de la frontera con Irlanda era una de las medidas más demandadas por los nacionalistas irlandeses para normalizar la vida en la provincia del Reino Unido, que emerge despacio de 30 años de conflictos que dejaron 3500 muertos.
Los soldados británicos comenzaron a desmontar y abandonar tres posiciones en el sur de Armagh, una zona fronteriza rebelde apodada "país de bandidos", donde los soldados todavía viajan en helicóptero por temor a la explosión de bombas del IRA en los caminos.
"A la luz del desarrollo de los hechos de ayer [por el jueves], el jefe de la policía [norirlandesa, Hugh Orde] y yo hemos decidido una reducción en el perfil de la seguridad", dijo el teniente general Reddy Watt, una de las máximas autoridades castrenses del Reino Unido en Irlanda del Norte.
Watt añadió que se han iniciado los trabajos para destruir una torre de observación en la colina de Sugarloaf, para cerrar la base de Forkhill y para suprimir un puesto de observación en Newtonhamilton.
Londres también ha indicado que publicará próximamente una versión actualizada de su programa de "normalización de las medidas de seguridad", uno de los puntos incluidos en el acuerdo del Viernes Santo (1998) -por el que el IRA debía haber concluido su desarme en 2000- para completar la desmilitarización de la provincia.
Estas medidas han enfurecido a los protestantes unionistas -favorables al mantenimiento de Irlanda del Norte en el Reino Unido-, en particular al mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP) del reverendo radical Ian Paisley, que considera que Londres ha reaccionado precipitadamente a las "palabras" del IRA y no a sus "hechos".
La reducción de la presencia militar británica "es irresponsable y ayudará a aumentar la criminalidad en Irlanda del Norte", declaró la concejala del DUP, Arlene Foster.
El escepticismo unionista surge por la falta de pruebas que demuestren, hasta el momento, que el IRA ha abandonado o va a abandonar la violencia y sus actividades delictivas, tal y como ya había prometido hace casi ocho años, tras la firma de los acuerdos de paz.
Comprobarlo será difícil: el IRA nunca ha dicho qué tan grandes son sus reservas de armas, y muchos dudan de la capacidad del grupo para persuadir a sus miembros de entregar el poder que ellas implican.
Sin embargo, esta vez el grupo terrorista ha permitido que sean invitados un sacerdote católico y un ministro protestante a presenciar la destrucción de las armas.
Pero aún no está claro si el IRA ha reanudado su contacto con el general canadiense John de Chastelain, presidente de la Comisión Internacional Independiente de Desarme (IIDC), que supervisa la inutilización de los arsenales de los grupos paramilitares.
Esta comisión podría confirmar en las próximas 48 horas que la organización ha efectuado un acto de desarme, según publicó ayer la prensa irlandesa. Estimó, además, que el IRA podría completar su desarme en septiembre u octubre, justo cuando la Comisión Internacional de Control, que supervisa el mantenimiento de las treguas de los paramilitares, publique su informe semestral sobre las actividades de los grupos armados, entre ellos el IRA.
"El comienzo de estos avances debe continuar en las próximas semanas, no sólo en el sur de Armagh, sino también en el resto de los seis condados [del Ulster]", declaró ayer Gerry Adams, líder del partido Sinn Fein, considerado el brazo político del IRA. "Ahora es el tiempo de dialogar con el partido de Ian Paisley [DUP]", agregó.
Ayer, Adams y Paisley recibieron una llamada del presidente George W. Bush, que los exhortó a aprovechar la oportunidad de paz que se abrió luego del histórico anuncio del IRA.
Sin embargo, el ministro británico para el Ulster, Peter Hain, consideró que el DUP, de Paisley, no hablará con el Sinn Fein hasta que haya pruebas sólidas del desarme de la organización terrorista. Si el DUP y el Sinn Fein inician conversaciones, es posible que puedan acordar la formación del gobierno autónomo de poder compartido para Irlanda del Norte, que permanece suspendido desde octubre de 2002.
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