El fenómeno de los mammoni crece y preocupa a Italia

Desde 1983 se triplicó la cantidad de personas de hasta 40 años que viven en la casa de sus padres
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27 de mayo de 2010  

ROMA.- El fenómeno de los famosos mammoni o bamboccioni , es decir, esa tendencia toda italiana de los hijos a quedarse en el nido familiar hasta tardísimo -por ejemplo, hasta los 40 años-, volvió ayer a ser tema de debate en Italia.

En un informe sobre los efectos devastadores que tiene sobre la sociedad la dramática crisis económica que padece desde hace una década la península -prácticamente en recesión o al menos con crecimiento cero-, el Istat, Instituto Nacional de Estadísticas, denunció que, desde 1983, se han triplicado los bamboccioni : un dato nuevo y alarmante.

Fiel reflejo de que en Italia, uno de los países más viejos del mundo, son los jóvenes la categoría más castigada por la crisis económica, el Istat reveló que entre los jóvenes de más de 30 años casi el 30% aún vive en la casa de los padres, una cifra que se ha triplicado desde el lejano 1983 (de 11,8% a 28,9% en 2009).

Pero cuidado. Los motivos de la prolongada permanencia en casa de los " mammoni-bamboccioni " ya no son los mismos que hace 27 años. Si antes para muchos jóvenes quedarse en casa de los padres se debía a una elección -en muchos casos, comodidad (la mamma cocina, lava la ropa, plancha)-, ahora la permanencia de los bamboccioni -término que podría traducirse como "bebotes"- es forzada. Hoy a los jóvenes se les hace dificilísimo, si no imposible, conseguir un empleo fijo -si hay trabajo, sólo es precario y nadie sabe hasta cuándo dura- y, por ende, pagar un alquiler; por eso, muchos se ven obligados a no levantar vuelo y a quedarse atrapados en el esquema familiar.

Según el Istat, la prolongada convivencia de los hijos con los padres se debe principalmente a motivos económicos (40,2%) y a la necesidad de seguir estudiando (34%). Sólo para el 31,4 % se trata de una elección libre. Es más, el porcentaje de jóvenes que declaró que quiere irse de casa en los próximos tres años ha crecido desde 45,1% de 2003 a 51,9% de 2009.

"Quedarse en casa de los padres más tiempo que en el resto de Europa siempre fue una costumbre muy difusa en Italia", reconoció Linda Laura Sabbadini, una de los autoras del informe del Istat, que sin embargo llamó a no subestimar la fotografía que éste les sacó a los jóvenes, que resulta a todas luces preocupante.

Amén de no irse del techo materno, de hecho, muchos jóvenes italianos no hacen nada: no estudian, no trabajan, no se forman. Para definir este segmento, las estadísticas utilizan la sigla NEET (en inglés, not in education, employment or training ). Según el informe del Istat, los NEET italianos superaron, en 2009, los dos millones, es decir, el 21,2% de los jóvenes que tienen entre 15 y 29 años.

"Basta de banalizaciones: la palabra bamboccioni debería ser abrogada de nuestro lenguaje. El cuadro es muy crítico: 300.000 jóvenes menos sin trabajo respecto del año anterior, aumentan los desocupados inactivos, tenemos una escasa competencia respecto de otros países europeos y tasas de interrupción escolar elevadas", advirtió Sabbadini.

Riesgo

Había sido el ex ministro de Economía Tommaso Padoa Schioppa quien, en octubre de 2007, había generado gran polémica al hacer un llamado a "sacar fuera de casa a los bamboccioni ", en referencia a los jóvenes estilo Tanguy , la película francesa sobre el fenómeno de los mammoni por comodidad. "Italia corre el riesgo de perder una generación", afirmó, alarmada, la socióloga Chiara Saraceno, que al comentar el informe del Istat consideró que son justamente los jóvenes, que quieren salir de sus casas, pero que no pueden, que no logran encontrar un trabajo y que tienen una educación inferior a la de sus colegas europeos, "la verdadera emergencia de Italia".

"Sólo los jóvenes más calificados, que tienen detrás una familia con dinero y que pueden irse al exterior, logran despegar. Todos los demás, quedan afuera", indicó Saraceno, que lamentó que se hable aún de los bamboccioni sin que nadie haga nada para revertir esta tendencia.

No opinó lo mismo Giorgia Meloni, ministra de la Juventud del gobierno de Silvio Berlusconi, que justo ayer salió a explicar el durísimo plan de austeridad aprobado por el gobierno para reducir la gigantesca deuda pública. "Pese la agobiante crisis económica, el gobierno comenzó a invertir el rumbo", aseguró la ministra, que, de todos modos, admitió que los jóvenes italianos "son las víctimas más vulnerables de la crisis y de la desocupación".

"Los jóvenes italianos no son bamboccioni , sino que para la mayoría la permanencia prolongada en la casa de los padres es una obligación. La generación de los jóvenes de hoy no sólo tiene más dificultades que cualquier otra en el pasado para encontrar un empleo, sino también para alcanzar esa independencia económica indispensable para proyectar la compra de una casa o la construcción de una familia", dijo Meloni.

La ministra concluyó que esta situación no es sólo fruto de la crisis, sino también de políticas poco previsoras, "que prefirieron descargar los costos sobre las generaciones futuras porque les cerraba en términos de consenso inmediato".

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